El hazing —las prácticas de iniciación que las fraternidades imponen a sus aspirantes— lleva décadas cobrando vidas en los campus universitarios de Estados Unidos.
Pese a estar prohibido en la mayoría de los estados, estos rituales siguen ocurriendo de forma encubierta, y las condenas que siguen a las muertes rara vez superan unos pocos meses de prisión.
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El caso de Colin Daniel Martínez es el más reciente en una larga lista, según informó CBS News.
Martínez tenía 18 años cuando murió el 31 de enero durante una noche de iniciación en la fraternidad Delta Tau Delta, en la Universidad del Norte de Arizona (NAU).
La autopsia determinó que la causa fue una intoxicación alcohólica: su nivel de alcohol en sangre era de 0,425%, más de cinco veces el límite legal para conductores mayores de 21 años en el estado de Arizona. Había testigos presentes esa noche. Ninguno pidió ayuda.
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El ritual que terminó con la vida de Colin Martínez
Martínez fue uno de cuatro aspirantes a la fraternidad que, durante el ritual de iniciación, compartieron dos botellas de vodka. El objetivo, según constan en documentos judiciales, era provocar el vómito como parte de la prueba.
A lo largo de esa noche, varios testigos revisaron la respiración y el pulso del joven en busca de señales de intoxicación, pero ninguno llamó a los servicios de emergencia.
Eslick se declaró culpable de un cargo de hazing como delito grave. Además de los dos meses de cárcel, el juez le impuso tres años de libertad supervisada.
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Como parte de las condiciones de la libertad supervisada, deberá crear e impartir 305 presentaciones sobre los peligros del hazing, mantener al tribunal informado de su progreso y abstenerse del consumo de alcohol o drogas, salvo prescripción médica. De no cumplir con estas condiciones, podría enfrentar tiempo adicional de prisión.
Los padres de la víctima pidieron justicia y cambios
Los padres de Martínez participaron de la audiencia de manera remota. Ante el tribunal, pidieron responsabilidad y reformas dentro de la cultura de las fraternidades universitarias, tal como informó CBS News a través de su filial en Phoenix, KPHO-TV.
La audiencia comenzó con los testimonios de cinco familiares y amigos de Eslick, quienes describieron su carácter pero también advirtieron sobre los peligros de ciertas dinámicas dentro de las fraternidades.
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Entre ellos habló Cody Eslick, padre del condenado. “Mientras intentaba enseñarles estas cosas a mis hijos, me di cuenta de que no le había enseñado a él o de que no se las había explicado, y en esos vacíos entraron influencias y comunidades tóxicas”, declaró ante el tribunal, según recogió KPHO-TV.
Carter Eslick también pidió disculpas a la familia de Martínez durante la audiencia. “Lo siento profunda e incalculablemente por los hechos ocurridos el 31 de enero, y me hago plenamente responsable por el rol que tuve en ese ritual”, afirmó Eslick, tal como consignó KPHO-TV. “Si hubiera sabido que algún día la vida de alguien estaría en mis manos, jamás me habría involucrado”.
La jueza señaló que Eslick sabía que lo que hacía era peligroso
La jueza Stacy Krueger sostuvo que Eslick era consciente del riesgo que implicaban sus acciones y expresó su preocupación por el hecho de que nadie hubiera alzado la voz para detener el ritual.
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El fiscal del condado de Coconino, Ammon Barker, subrayó que ninguna condena puede reparar el daño causado a la familia Martínez. “Mi esperanza es que este caso ayude a la gente a comprender los graves peligros del hazing y los motive a intervenir antes de que otra familia viva este tipo de pérdida”, declaró Barker en un comunicado.
Tras la muerte de Martínez, la NAU suspendió a la fraternidad Delta Tau Delta. Posteriormente, la organización nacional dispuso el cierre definitivo del capítulo (sede local) universitario.
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