La Guardia Costera de Estados Unidos interceptó un carguero cargado de combustible con destino a Cuba en una operación que refuerza el bloqueo petrolero impulsado por la Administración de Donald Trump contra la isla. El buque, bautizado “Grace”, fue abordado a principios de septiembre en aguas del Caribe tras ser sospechado de recurrir a maniobras de evasión propias de la llamada “flota en la sombra”.
La agencia estadounidense confirmó la operación este viernes mediante un comunicado en el que detalló que el navío transportaba grandes cantidades de combustible ocultas en sus tanques de lastre, además de contenedores bajo sospecha de almacenar más carga ilícita.
PUBLICIDAD
El “Grace”, un carguero de unos 91 metros (300 pies) de eslora, fue detenido el 5 de septiembre en el mar Caribe, en la zona situada entre Cuba y México. Según la Guardia Costera, el buque “transitaba hacia Cuba, transportando combustible, y se creía que empleaba tácticas comunes de la flota en la sombra”.
Un equipo táctico de la agencia abordó la embarcación y la escoltó hasta el puerto mexicano de Progreso, en el estado de Yucatán. Allí, un equipo de inspección de la Marina de México confirmó la presencia de grandes cantidades de combustible en los tanques de lastre del navío, según el comunicado de la Guardia Costera.
En el operativo participaron dos navíos, un avión de vigilancia marítima HC-144 y un equipo táctico de la Guardia Costera. Imágenes obtenidas por la cadena ABC News muestran a agentes con equipo táctico abordando el buque con armas desenfundadas, mientras otra embarcación de la Guardia Costera se ubicaba junto al carguero.
PUBLICIDAD
La agencia no precisó cuánto combustible transportaba el “Grace” ni cómo determinó que la carga tenía como destino Cuba. Funcionarios de la Guardia Costera se limitaron a señalar que la conclusión se basó en información de inteligencia, sin ofrecer más detalles sobre las tácticas de evasión empleadas por el buque.
El embargo de combustible contra Cuba comenzó a endurecerse después de que Estados Unidos capturara en enero al dictador venezolano Nicolás Maduro, hasta entonces principal proveedor energético de la isla. Trump amplió luego la presión al amenazar con aranceles a otros países que suministraran combustible a Cuba, lo que terminó por cortar prácticamente todos los envíos extranjeros al Estado cubano.
La falta de combustible provocó apagones nacionales y parciales que afectan el suministro de agua, la refrigeración y las comunicaciones en una población estimada entre 8 y 10 millones de personas.
PUBLICIDAD
Cuba produce parte de su combustible de forma doméstica, pero la cantidad resulta muy inferior a lo que necesita para sostener su red eléctrica. Los apagones prolongados han dificultado el funcionamiento de hospitales y agravado la escasez de alimentos y agua.
La interceptación del “Grace” no es un hecho aislado. La Guardia Costera ya había incautado a fines de junio otro buque, el “Jaira Provider”, que navegaba bajo bandera de San Cristóbal y Nieves y transportaba más de 200.000 galones de diésel almacenados también en tanques de lastre. Según The New York Times, la cifra exacta ascendía a 210.000 galones.
El último puerto de escala de ambos buques antes de ser interceptados fue Colón, en Panamá, aunque la Guardia Costera no precisó el origen del combustible transportado. Las dos operaciones muestran que la Administración Trump recurre a medios militares, y no solo a amenazas arancelarias, para hacer cumplir el bloqueo de combustible contra Cuba.
PUBLICIDAD
El comandante de la Guardia Costera, el almirante Kevin Lunday, advirtió sobre el alcance de estas operaciones: “La alta mar no es un santuario para la ilegalidad. Los actores de la flota en la sombra que emplean tácticas engañosas para realizar actividades ilícitas no evadirán la justicia”, afirmó en el comunicado difundido por la agencia.
Pese al reducido volumen de combustible incautado en ambos casos, calificado como “relativamente modesto” por el Times, las autoridades estadounidenses remarcaron que los operativos reflejan su estrategia de vigilancia sobre el tráfico marítimo de hidrocarburos hacia la isla.
Estados Unidos y Cuba mantuvieron conversaciones privadas para intentar resolver el conflicto, aunque sin avances visibles hasta el momento, según The New York Times. No se conoce si ambas partes sostuvieron contactos recientes.
PUBLICIDAD
En paralelo, Cuba adoptó un plan de reestructuración económica orientado a ampliar el espacio para la empresa privada y reducir el control estatal sobre la economía. Mientras tanto, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió licencias individuales que permiten exportaciones de combustible desde territorio estadounidense hacia negocios privados cubanos, pese a mantener el cerco sobre el Gobierno de la isla.
PUBLICIDAD