La cumbre de Donald Trump y Xi Jinping en Washington no resolvió el principal dilema geopolítico que tiene insomne a la ONU: Quién sucederá como secretaria/o General a Antonio Guterres, que termina su mandato sin pena ni gloria.
Trump apoya a Rafael Grossi, que lidera el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), mientras que Xi se inclinaría por Rebecca Grynspan o Carolyn Rodrigues-Birkett.
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Grynspan está a cargo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), y Rodrigues-Birkett es la actual embajadora de Guyana en la ONU.
Junto a Xi se alinea Vladimir Putin.
Así quedó establecido en el punto 9 de la última resolución de los BRICS, el bloque multilateral que lidera China y además integran Rusia, Brasil, India y Sudáfrica.
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“A la luz del proceso de selección en curso del próximo Secretario General de las Naciones Unidas y teniendo en cuenta las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas, señalamos que ninguna mujer ha sido elegida jamás para el cargo de Secretario General, y solo una persona nacional de América Latina y el Caribe, y solo dos personas nacionales de África”, afirmó el punto 9 de la resolución firmada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS).
Entonces, China y Rusia juegan en tándem como miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Estados Unidos suma a Francia, y trata que Reino Unido no vete a Grossi por su condición de candidato presentado por Argentina.
Reino Unido se apropió de las Islas Malvinas, que pertenecen a la Argentina, y teme que Grossi utilice a la Secretaría General para beneficiar a su país de nacimiento.
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Se trata de un argumento falaz: Grossi conoce las reglas de la diplomacia multilateral y nunca se atrevería cruzar una linea roja para defender los derechos irrenunciables que detenta la Argentina en Malvinas.
Conclusión: Estados Unidos y Francia apoyan a Grossi. China y Rusia a una mujer candidata -Grynspan o Rodrigues-Birkett-, y el Reino Unido aún cavila su voto.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad tienen derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido, que son los miembros fundadores de la ONU y fijaron las normas de juego.
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Si el Reino Unido aplica su derecho a veto contra Grossi, o Estados Unidos sobre Rodrigues-Birkett, sus posibilidades se terminaron para siempre.
En este contexto, la votación de hoy podría replicar los términos de la última compulsa que se hizo el 18 de septiembre.
Ese día, Rebeca Grynspan obtuvo 9 votos a favor, Carolyn Rodrigues-Birkett 8, y Rafael Grossi y Olara Otunnu, 5 cada uno.
El sistema de votación del Consejo de Seguridad se divide en Encouraged -a favor-, Discouraged -en contra- y No Opinión, que funciona como una abstención.
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Y adentro del Discouraged se puede encontrar un rechazo simple -de un miembro no permanente-, o un veto ejercido por los cinco miembros permanentes.
Si hay veto, el candidato cae.
Los números completos de Grynspan, Rodrigues-Birkett y Grossi fueron los siguientes:
-Grynspan: 9 Encouraged; 5 Discouraged y 1 No Opinion.
-Rodrigues-Birkett: 8 Encouraged; 6 Discouraged y 1 No Opinion.
-Rafael Grossi: 5 Encouraged; 8 Discouraged y 2 No Opinion.
La tercera ronda de la votación marcó el final de la candidatura de Michelle Bachelet, que tenía el respaldo de Brasil y México.
La expresidente de Chile no tuvo el apoyo de los 5P (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido), y eso marcó el final de su carrera para ocupar la Secretaría General de la ONU.
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En cambio, un referente diplomático de África se ha consolidado a lo largo de las tres votaciones. Se trata de Olara Otunnu, excandidato presidencial en Uganda, que tuvo cinco Encouraged, siete Discouraged y tres No Opinión.
Mientras no haya acuerdo entre Trump y Xi, la votación será un juego de sombras para preservar las fuerzas propias y apostar al desgaste de los adversarios.
A las 15.30 (hora de New York), se reunirá el Consejo de Seguridad para designar al futuro secretario General.
La votación es secreta.
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