La aparición del gusano barrenador del Nuevo Mundo en Texas por primera vez en 60 años frenó los traslados interestatales de miles de perros y gatos rescatados.
La interrupción saturó aún más los refugios y elevó el riesgo de eutanasia en un estado que ya encabezó el traslado y también el sacrificio de animales sin hogar.
Según The Associated Press, 44 estados restringieron los traslados de animales desde las zonas infestadas. En 2025, Texas transfirió fuera de sus refugios a 89.000 perros no adoptados y 53.000 gatos, de acuerdo con la organización de bienestar animal American Society to Prevent Cruelty to Animals.
PUBLICIDAD
Ese mismo año, el estado sacrificó 45.000 perros, la cifra más alta del país, y 29.000 gatos, solo por detrás de California.
Texas también tenía unos 439.000 perros y gatos callejeros en 2025, una cifra atribuida a su tamaño, su población y a un clima cálido que les permite sobrevivir más tiempo y reproducirse con mayor facilidad.
“Ha trabado todo, tanto para los rescates pequeños como para los refugios más grandes”, dijo Mia Bendixsen, directora ejecutiva de la Texas Humane Legislation Network, que impulsa leyes de bienestar animal.
PUBLICIDAD
La dependencia de los traslados y el impacto inmediato en los refugios
Mover perros y gatos desde Texas hacia otras regiones, en especial al noreste y al área de los Grandes Lagos, se volvió una pieza central para salvar animales abandonados y callejeros.
En Corpus Christi, la sociedad protectora de animales Gulf Coast Humane Society pasó semanas sin poder enviar perros rescatados al estado de Nueva York. Su población animal subió de alrededor de 325 a casi 450.
El refugio envía unos 500 perros al año fuera de Texas. Para ganar espacio, adaptó áreas exteriores de ejercicio hasta que Nueva York volvió a permitir el ingreso de perros desde Texas, con la condición de que un veterinario certificara antes que cada animal no estaba infectado.
PUBLICIDAD
La directora del refugio advirtió que, si no puede recibir animales derivados desde los albergues municipales, “entonces tienen que sacrificar a más animales”.
En Houston, el director del refugio de la sociedad protectora Humane Society, Aaron Grady, explicó que la imposibilidad de trasladar animales fuera de Texas también aumentó el estrés dentro de las instalaciones.
“Si un adoptante pasa de canil en canil y ve a un perro sentado, tranquilo y contento en uno, y en el siguiente hay otro rebotando contra las paredes y ladrando por el nivel de estrés que tiene, el primero puede parecer más deseable”, dijo al medio.
PUBLICIDAD
El refugio de Houston intentó mantener su población, compuesta sobre todo por perros y gatos, en alrededor de 200 animales.
Para eso recurrió a una red de hogares de tránsito con capacidad para hasta 300 más y ayudó a dueños de mascotas a conservar a sus animales un poco más de tiempo.
Qué es el gusano barrenador y por qué activó controles sanitarios
El gusano barrenador deposita huevos que eclosionan en larvas que comen carne dentro de heridas o mucosas de cualquier mamífero.
Entre las decenas de infecciones detectadas en el sur de Texas y el sudeste de Nuevo México, varias correspondieron a perros.
Las restricciones sobre los traslados de animales siguieron a las medidas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos para impedir que la mosca del gusano barrenador cruzara la frontera con México.
PUBLICIDAD
La amenaza alcanzó también a la industria vacuna del país, valuada en USD 113.000 millones, y llevó al gobierno federal a cerrar la frontera al movimiento de ganado.
Entre las acciones oficiales figuró la construcción de una fábrica de moscas de USD 750 millones en el sur de Texas, prevista para abrir en abril de 2027. El objetivo es criar miles de millones de machos estériles.
Estados Unidos erradicó en gran medida esta plaga a comienzos de la década de 1970 con ese mismo método. Liberó desde aviones machos estériles para que se aparearan con hembras cuyos huevos luego no eclosionaran.
PUBLICIDAD
Instalaciones más pequeñas en Texas y en el sur de México ya dispersan moscas estériles criadas en Panamá, y otra planta está prevista en Arizona.
En paralelo, Florida, donde la mosca puede prosperar, prohibió la importación de perros y gatos rescatados desde Texas y Nuevo México apenas una semana después del primer caso informado este año en Texas.
Otros estados exigieron inspecciones veterinarias y certificados que declararan a los animales libres del gusano barrenador. Muchos además redujeron la vigencia de esos documentos del plazo habitual de 30 días a 3.
PUBLICIDAD
Las causas estructurales de la sobrepoblación animal
La veterinaria Lori Teller, directora ejecutiva de la asociación profesional Texas Veterinary Medical Association, señaló que en Texas existe menor disposición a esterilizar o castrar perros.
“Hay personas con perros de trabajo de ranchos y granjas, machos y hembras, que creen que el animal perderá parte de su impulso”, explicó.
Delcianna Winders, directora del instituto Animal Law and Policy Institute de la escuela de derecho Vermont Law and Graduate School, dijo que las restricciones estatales golpearon un sistema de bienestar animal que desde hace años carece de dinero y otros recursos.
Sostuvo que los refugios necesitan más fondos y más espacio. También dijo que las comunidades deberían exigir la esterilización o castración y ofrecer programas para quienes no pueden costear esos procedimientos.
“Si pudiéramos darles solo un apoyo básico, tal vez podrían conservar a esos animales en sus casas, y eso sería un animal menos en un refugio, un animal menos sacrificado”, afirmó.
La pandemia de COVID-19 también tensó el sistema, en parte porque las restricciones suspendieron la esterilización y la castración. El aumento del costo de vida es otro motivo por el que muchas personas entregan sus animales a los refugios.
El impacto en las comunidades y los rescates
“Muchos simplemente dicen: ‘Ya no puedo, de verdad ya no puedo seguir’”, contó Brandon Krodle, supervisor de control animal en Greenville, una ciudad de rápido crecimiento al noreste de Dallas.
La publicación también recogió la historia de Zuri, una perra mestiza de pastor y pitbull que en 2015 evitó ser sacrificada gracias a un traslado de casi 1.600 kilómetros desde Paris, Texas, hasta Angola, Indiana, donde entonces trabajaba la directora del refugio de Corpus Christi. Años después, cuando ella se mudó a Corpus Christi en 2020, Zuri regresó a Texas.
“El refugio en el que yo estaba en Indiana recibía transportes desde Texas y desde estados del sur todas las semanas”, recordó Mills.
PUBLICIDAD