El arquitecto de Long Island Rex Heuermann confesó este miércoles haber asesinado a siete mujeres y admitió el homicidio de una octava, en una serie de crímenes no resueltos durante años conocidos como los asesinatos de Gilgo Beach. Heuermann, de 62 años, compareció ante un tribunal repleto de periodistas, agentes y familiares de víctimas, quienes escucharon los detalles de los crímenes antes de que el acusado recibiera fecha de sentencia para junio, cuando será condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Durante la audiencia, Heuermann se declaró culpable de tres cargos de asesinato en primer grado y cuatro de asesinato intencional, lo que cierra un caso que desconcertó a las autoridades, afectó profundamente a las familias de las víctimas y capturó la atención internacional. Además, aunque no fue imputado formalmente, reconoció haber matado a Karen Vergata en 1996, según se informó en la sala.
Bajo el interrogatorio del fiscal de distrito del condado de Suffolk, Ray Tierney, Heuermann admitió que estranguló a las ocho víctimas y que desmembró a algunas de ellas. Explicó que utilizaba teléfonos desechables para contactarlas y que envolvía los cuerpos en arpillera antes de abandonarlos. Durante su comparecencia, el acusado mantuvo una actitud distante y poco expresiva, evitando cualquier contacto visual con el público presente.
Las autoridades indicaron que las víctimas, en su mayoría trabajadoras sexuales, fueron asesinadas a lo largo de 17 años y enterradas en lugares apartados, incluyendo una carretera costera cerca de la residencia del acusado. Se detalló que los restos de seis mujeres —Melissa Barthelemy, Maureen Brainard-Barnes, Amber Lynn Costello, Valerie Mack, Jessica Taylor y Megan Waterman— fueron hallados en la vegetación junto a Ocean Parkway, en las cercanías de Gilgo Beach. Los restos de Sandra Costilla aparecieron a más de 100 kilómetros, en los Hamptons, mientras que los de Karen Vergata fueron localizados en Fire Island en 1996 y cerca de Gilgo Beach en 2011.
En 2010, la investigación tomó impulso cuando la policía descubrió varios restos humanos al buscar a una mujer desaparecida, Shannan Gilbert. Aunque la familia de Gilbert discrepa, las autoridades determinaron que la causa de muerte fue ahogamiento y que Heuermann no tuvo relación con ese caso, según declaraciones del abogado defensor Michael Brown.
El caso, que se mantuvo en la agenda pública por más de una década gracias a documentales y producciones como la película de Netflix “Lost Girls”, avanzó de manera decisiva en 2022, cuando la formación de una fuerza especial permitió identificar a Heuermann como sospechoso. Funcionarios emplearon una base de datos de matrículas de vehículos para vincularlo con una camioneta vista en 2010, año en que desapareció una de las víctimas.
La fiscalía detalló que los investigadores analizaron registros de teléfonos desechables usados por Heuermann, revisaron pruebas de ADN recuperadas de los cuerpos y examinaron su historial de búsquedas en internet, donde se evidenció interés por pornografía violenta y por la investigación en curso sobre los crímenes de Gilgo Beach. La policía estableció que el acusado se comunicó con algunas víctimas poco antes de su desaparición.
En un momento clave, un equipo de vigilancia recuperó restos de pizza desechados por Heuermann en Manhattan, donde trabajaba. El ADN obtenido coincidió con un cabello masculino hallado en la arpillera utilizada para envolver a una de las víctimas. Tras esta prueba, fue detenido en julio de 2023.
Después de su arresto, los detectives inspeccionaron durante más de 12 días la vivienda de Heuermann, donde hallaron una cámara subterránea con 279 armas y, en su computadora, lo que describieron como un “plan” de los crímenes, incluyendo listas de verificación para reducir el ruido, limpiar los cuerpos y eliminar pruebas.
En la audiencia, la exesposa de Heuermann, Asa Ellerup, y su hija Victoria estuvieron presentes, siendo abordadas por la prensa a su llegada y salida del juzgado. Ellerup expresó: “Mis pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias. Su pérdida es inconmensurable y la atención debe centrarse en ellas en este momento. Pido privacidad para mi familia mientras atravesamos este difícil momento”.
El abogado de Ellerup, Robert Macedonio, aseguró que ni ella ni su hija tenían conocimiento alguno de los crímenes. Ellerup manifestó lo difícil que le resultaba creer que su esposo fuera un asesino serial, ya que nunca advirtió señales de alarma durante su convivencia.
Por su parte, el defensor Michael Brown explicó que la decisión de declararse culpable surgió del propio Heuermann, quien buscó evitar un proceso judicial que expusiera a las familias de las víctimas y a la suya propia. Brown agregó que espera que el acusado se pronuncie durante la audiencia de sentencia, prevista para junio. Como parte del acuerdo judicial, Heuermann se comprometió a colaborar plenamente con la unidad de análisis de conducta del FBI.
(con información de AP)