El descenso sostenido de la tasa de natalidad en Estados Unidos marcó en 2024 su nivel más bajo en la historia, situación que genera advertencias sobre el impacto futuro en la economía y el sistema de protección social del país. Según los datos oficiales más recientes, la fertilidad nacional disminuye año tras año, afectando a toda la población y configurando un escenario de presión para los sistemas de pensiones y salud.
De acuerdo con el Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), la tasa de fertilidad nacional cayó a 1,6 hijos por mujer durante 2024, cifra que se ubica por debajo del nivel de reemplazo generacional. La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que la tendencia continuará en los próximos años, con implicancias directas sobre el crecimiento poblacional y la sostenibilidad fiscal.
El fenómeno viene desarrollándose desde 2007, año en que comenzaron a registrarse descensos anuales en la cantidad de nacimientos. Expertos citados por CBS News y Gizmodo apuntan a factores como el retraso en la maternidad, cambios culturales y condiciones económicas como causas principales. La baja natalidad, junto con el aumento de la esperanza de vida, ha intensificado el debate en torno a la viabilidad de los programas sociales.
¿Por qué la natalidad en Estados Unidos registra mínimos históricos?
La tasa general de fertilidad, que contabiliza el número de nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 44 años, se ubicó en 53,8 en 2024 según el NCHS. El total de nacimientos aumentó un 1% entre 2023 y 2024, alcanzando 3.628.934, pero la tendencia de fondo sigue descendiendo. El dato implica una reducción del 22% en la tasa de fertilidad desde 2007, según los CDC.
El NCHS informa que la disminución se concentra especialmente en las mujeres menores de 35 años, mientras que los grupos de mayor edad muestran tasas estables o en leve ascendencia. El acceso a métodos anticonceptivos, la mayor participación femenina en la educación y el mercado laboral, y la postergación de la maternidad se identifican como factores determinantes, de acuerdo con los CDC.
¿Qué efectos económicos están vinculados a la baja natalidad?
La reducción del número de nacimientos y el envejecimiento poblacional tienen consecuencias directas sobre la economía estadounidense. La CBO advierte que la menor tasa de fertilidad limita el crecimiento de la fuerza laboral y la base de consumidores, lo que puede desacelerar el crecimiento económico y reducir la recaudación fiscal. En su informe “Demographic Outlook: 2026 to 2056”, la CBO señala que el país enfrentará mayores desafíos para financiar programas como Seguridad Social y Medicare.
Un análisis privado publicado por Newsweek, que cita estimaciones de la plataforma IMPLAN, calcula que la desaceleración en el crecimiento poblacional entre 2024 y 2025 podría representar una pérdida de 103.900 millones de dólares en el producto interno bruto (PIB). Aunque la cifra no proviene de una fuente gubernamental, coincide con las advertencias de los organismos oficiales sobre el impacto negativo de la baja natalidad en la economía.
¿Cómo evolucionará la demografía estadounidense en las próximas décadas?
La Oficina de Presupuesto del Congreso prevé que la tasa de fertilidad continuará descendiendo. Las proyecciones oficiales indican que la tasa bajará a 1,59 en 2025 y 1,58 en 2026, con una tendencia decreciente hasta, al menos, 2035. Según la CBO, a partir de 2030 la cantidad de nacimientos ya no compensará el número de defunciones, y el crecimiento poblacional dependerá fundamentalmente de la inmigración.
El informe de la CBO calcula que la tasa de crecimiento de la población se acercará a cero en 2056. Estas proyecciones plantean retos para la planificación fiscal, las políticas de salud y la sostenibilidad de los sistemas de protección social.
¿Qué medidas se han discutido o implementado ante la baja natalidad?
Estados Unidos comparte este fenómeno con otros países desarrollados. En Europa y Asia, algunos gobiernos han implementado incentivos económicos, beneficios fiscales o políticas de apoyo familiar para estimular la natalidad. Sin embargo, en Estados Unidos, la adopción de medidas federales de alcance nacional sigue siendo motivo de debate, sin intervenciones directas anunciadas hasta la fecha, de acuerdo con CBS News.
¿Cuáles son las advertencias de autoridades y organismos oficiales?
La Casa Blanca, en un comunicado de mayo de 2024, reconoció la gravedad de la tendencia y sostuvo que “la evolución demográfica obliga a reconsiderar el diseño de los programas de seguridad social y salud”. Por su parte, la CBO advierte que el envejecimiento poblacional y la baja natalidad incrementarán el gasto público en pensiones y salud, mientras disminuye la base de contribuyentes.
El NCHS, en su informe anual, afirma que “la tasa de fertilidad total, que permaneció en 1,6 en 2024, confirma la tendencia de las últimas décadas y plantea desafíos estructurales”. Los CDC insisten en la importancia de monitorear el fenómeno para anticipar los efectos en la salud pública y el sistema social.
¿Cómo se compara la situación de Estados Unidos con la de otros países desarrollados?
La baja natalidad y el envejecimiento poblacional son fenómenos extendidos. Según la OCDE, la mayoría de los países miembros reporta tasas de fertilidad por debajo del nivel de reemplazo. Países como Japón, Alemania e Italia han introducido reformas en los sistemas de pensiones y salud en respuesta a la transformación demográfica. En Estados Unidos, la discusión sobre posibles reformas fiscales y laborales ha cobrado relevancia, de acuerdo con los informes oficiales.
¿Qué implicancias tiene la baja natalidad para el mercado laboral y el sistema social?
La disminución de nacimientos y el aumento de la longevidad modifican la estructura del mercado laboral. La CBO advierte que una menor proporción de trabajadores jóvenes puede afectar la productividad y la innovación, y que la escasez de mano de obra podría intensificarse en sectores clave como la salud y los servicios sociales.
La Casa Blanca subraya que el futuro de los sistemas de seguridad social y salud dependerá del equilibrio entre la población activa y la población beneficiaria. A medida que la población envejece, la presión sobre las finanzas públicas aumentará.
¿Qué se puede esperar para la población estadounidense en los próximos años?
El descenso de la natalidad afecta a toda la sociedad. Los informes oficiales coinciden en que una población más envejecida y menos numerosa condicionará el dinamismo económico y la sostenibilidad de los programas sociales. Las proyecciones de la CBO indican que la inmigración será el principal motor del crecimiento demográfico en las próximas décadas.
Con estos datos, la población estadounidense enfrenta un escenario de cambios en el mercado laboral, la demanda de servicios y la estructura del gasto público. Las autoridades monitorean la evolución del fenómeno, mientras se mantienen abiertas las discusiones sobre políticas para afrontar los desafíos demográficos.