Madrid guarda bajo el bullicio de su superficie secretos y escenarios insospechados. Entre grandes avenidas y monumentos, el subsuelo madrileño esconde rincones que el público apenas imagina: túneles olvidados, pasillos sellados y espacios donde el tiempo parece haberse detenido. Es precisamente en estos lugares poco conocidos donde las grandes producciones internacionales encuentran el ambiente perfecto para recrear mundos imposibles. Así ocurrió con The Walking Dead: Daryl Dixon, el último spin-off de la exitosa saga zombi, que eligió un pasillo abandonado del Metro de Madrid como uno de sus escenarios más inquietantes.
Aunque millones de viajeros recorren a diario los túneles de la capital, pocos saben que, entre Noviciado y Plaza de España, existe un corredor subterráneo clausurado en 1978 y cerrado al público desde entonces. Este enclave, con su atmósfera de abandono y su estética de otra época, fue rescatado por el equipo de The Walking Dead para dar vida a una de las escenas más impactantes de la tercera temporada, pasando desapercibido para la mayoría de los madrileños y los propios fans de la serie.
También puedes seguirnos en nuestro canal de WhatsApp, en Facebook y en Instagram
Un túnel congelado en el tiempo
El pasillo subterráneo en cuestión fue construido en el siglo XX para conectar la línea 2 del Metro (Noviciado) con la entonces Plaza de España–Carabanchel, facilitando así los transbordos en una red que por aquel entonces experimentaba un rápido crecimiento. Sin embargo, las sucesivas reformas y la modernización de las infraestructuras dejaron este corredor fuera de servicio, y desde 1978 quedó sellado, oculto bajo las capas de la ciudad.
A diferencia de la popular estación fantasma de Chamberí, este pasillo no está abierto al público ni forma parte de ningún recorrido turístico. Según explica Álvaro Ruiz, responsable de Patrimonio Histórico de Metro de Madrid, el corredor se mantiene cerrado y en estado original, con azulejos antiguos, señalética de otra era y una pátina de polvo que acentúa su carácter de espacio “congelado en el tiempo”. En apenas unos metros, se superponen varias décadas de historia del suburbano madrileño.
De este modo, la atmósfera única del túnel atrajo en 2025 al equipo de The Walking Dead: Daryl Dixon, que lo transformó en un escenario apocalíptico para la tercera temporada del spin-off. El equipo de producción recreó un ambiente de abandono total: luces parpadeantes, humos, escombros y decenas de extras caracterizados como zombis acompañaron a Norman Reedus en su recorrido por un Metro disfrazado de otra ciudad.
Las escenas rodadas en el pasillo se completaron en la estación de Plaza de España, también adaptada para la ocasión. Madrid se convirtió así en uno de los centros neurálgicos de una producción que recorrió 22 localidades de ocho comunidades autónomas, mostrando la versatilidad de la ciudad como plató de cine internacional.
Los secretos del Metro: un plató en expansión
Este caso no es una excepción. El Metro de Madrid ha abierto sus puertas a un número creciente de rodajes: solo en 2025, el suburbano acogió 23 producciones entre series, películas y anuncios. La propia entidad ha editado un mapa especial, “Se rodó en Metro”, que localiza estaciones como Núñez de Balboa, Paco de Lucía o Herrera Oria, ya habituales en grabaciones audiovisuales.
La facilidad para recrear ambientes urbanos, el acceso a espacios únicos y la colaboración institucional han convertido al Metro en un plató muy demandado. El pasillo abandonado entre Noviciado y Plaza de España es solo un ejemplo de cómo los espacios olvidados pueden transformarse en escenarios de ficción que viajan por todo el mundo.
Sin embargo, a pesar de su creciente protagonismo en la industria audiovisual, el túnel clausurado sigue siendo un misterio para la mayoría. Solo los más atentos, ya sea por curiosidad histórica o por pasión por las series, conocen el papel que este corredor ha jugado en una de las ficciones más vistas del planeta.