
Una constante en la vida de Miguel Hernández fue su “mala suerte”. El poeta de las Nanas de la cebolla y la Elegía a Ramón Sijé, a quien Dámaso Alonso bautizó como el “epílogo de la Generación del 27″, logró tras mucho esfuerzo escapar del espíritu pragmático de su padre y salir de su pueblo para convertirse en poeta. Era un hombre tozudo, de costumbres rudas y carácter algo extraño, pero para 1936, cuando se publicó su célebre poemario El rayo que no cesa, sus versos estaban llamados a compartir el éxito de sus contemporáneos Lorca, Cernuda, Alberti y compañía.
Entonces estalló la guerra. España sufrió un golpe de Estado que desembocaría en tres años de conflicto armado, durante los cuales Miguel Hernández combatiría junto al bando republicano: primero como zapador y más adelante como comisario cultural y propagandista de los ideales por los que luchaba. “Hay ruiseñores que cantan / encima de los fusiles / y en medio de las batallas”, escribiría entonces. Tras la victoria del bando sublevado, llegarían las consecuencias: su desafortunado arresto en Portugal, los años de cárcel, la enfermedad y la muerte. Sin embargo, su legado quedaría a salvo gracias a la persona que más lo quiso: Josefina Manresa.
PUBLICIDAD
Sobre ella y sobre el poeta va Tu risa me hace libre (Espasa), la nueva novela de José Antonio Lucero. El autor de La maestra (2024) y El alumno (2025) regresa con un monumental ejercicio de memoria que no busca retratar al poeta que conocemos todos, sino al hombre que había detrás. “Alguien lleno de contradicciones y también de miedos, ingenuo, pero lleno de dignidad”, explica durante la presentación del libro.

“La protagonista de la novela merecía ser ella”
En Tu risa me hace libre, José Antonio Lucero alterna capítulos desde la perspectiva de Miguel Hernández y Josefina Manresa, la mujer que, injustamente relegada a un segundo plano, lo acompañó en vida y veló por su memoria tras su muerte. Es así como reconstruimos toda la historia de un joven aspirante a poeta, hijo de un tratante de ganado que veía en la literatura que leía su hijo una suerte de “tonterías” inútiles, y de una joven costurera de Orihuela (Alicante), a la que él veía cada día desde una ventana cuando ella salía del trabajo.
PUBLICIDAD
Su relación no será nada sencilla, sobre todo por el empeño de Miguel por triunfar en Madrid y la negativa de ella a vivir en la capital y llevar su estilo de vida. Hubo engaños (Miguel Hernández mantuvo una relación en la capital con la pintora surrealista Maruja Mallo), incluso una ruptura de por medio, pero finalmente decidieron casarse en 1937 y tuvieron su primer hijo en 1938. Pero la desgracia siguió golpeando a la pareja: el pequeño falleció, el padre de Josefina fue asesinado por anarquistas y Miguel fue encarcelado en 1939. “Si hubo alguien que perdió la Guerra Civil, fueron las viudas como Josefina Manresa”, sentencia José Antonio Lucero.
Fue en esos últimos años cuando la mujer decidió guardar los poemas, las cartas y las fotografías de Miguel Hernández en una caja de galletas. Textos e imágenes que no verían la luz hasta el final del franquismo. “En cierto momento, me di cuenta de que la protagonista de la novela merecía ser ella. Una mujer que tuvo que superar muchos lutos y que lo hizo con una valentía prudente. Esa fue la forma de resistencia de muchas personas, y esa era, creo yo, la historia que había que contar”.
PUBLICIDAD

“Miguel muere en un olvido deliberado”
A pesar de su relevancia política, histórica y literaria, la figura de Miguel Hernández no está tan presente en la memoria de los españoles como la de Federico García Lorca, también víctima de la violenta represión del bando sublevado. Mientras la noticia del asesinato del poeta granadino sacudió con fuerza al mundo intelectual de la época (incluso se sospecha que pudiera tener que ver con la decisión de Miguel Hernández de alistarse en el ejército republicano), el escritor de Orihuela pasó tres años encarcelado y murió en su celda de tuberculosis.
Por un momento, pareció que ese no iba a ser el final. Miguel Hernández llegó a salir de la cárcel por un error administrativo. Sin embargo, tras regresar a su Orihuela natal para reunirse con su mujer y su hijo, fue delatado y arrestado nuevamente. Se le condenó a muerte, pero su pena fue conmutada por 30 años de reclusión, de los cuales solo llegó a cumplir dos. No querían fusilarlo porque no querían crear otro Lorca. “Miguel muere en el olvido, un olvido deliberado. A Lorca lo asesinan y a Miguel lo mueren”, explica José Antonio Lucero, quien tenía claro que no quería que su novela acabara ahí.
PUBLICIDAD
“Mi intención no era contar su vida, sino contar también todo lo que pasó después: cómo vive su mujer, contar varios momentos en los que demostró esa forma suya de ser valiente”. La novela narra cómo, durante décadas, Josefina resistió chantajes y presiones para entregar el legado de Miguel Hernández. Nunca cedió en su empeño de protegerlo, hasta que, muchos años después, un encuentro inesperado y narrado en el último capítulo del libro lo cambiaría todo. “No fue una forma de devolver a Miguel a la vida, pero sí de que otra generación llegara y entendiera que había que cantarlo”.

El mito de la “enemistad” con Lorca
Tu risa me hace libre también permite acercarse a la vida personal de Miguel Hernández a través de muchas figuras centrales en su vida: desde el Grupo de la Tahona con el que compartió sus primeras lecturas a Alfredo Serna y Paco Díe, pasando por Vicente Aleixandre, Ramón Sijé o José María Cossío. Fue este quien le ofreció al poeta su primer trabajo estable en Madrid: confeccionar entradas para una enciclopedia taurina, precisamente, en la editorial Espasa-Calpe que ahora publica la novela.
PUBLICIDAD
Tampoco puede faltar otra de las grandes figuras de la época, Federico García Lorca, a quien Miguel Hernández le envió varias cartas exentas de cualquier formalidad. “El gran objetivo de Miguel era encontrarse con él y empezó a intentar frecuentarlo, pero Lorca tenía un problema con Miguel”, explica Aitor Contreras, director de la Ruta Hernandiana de Madrid y otro de los protagonistas del acto de presentación de la novela.
Contreras se niega a limitar la relación entre Lorca y Miguel Hernández a una simple enemistad. De hecho, Lorca contestó las cartas de Miguel con un texto “precioso”, en el que reconoció el valor de su obra y prometió hablar con sus amigos para darle difusión. “Escribe, lee, estudia. ¡Lucha! No seas vanidoso de tu obra”, le aconsejó también en esa misiva. Es cierto que su relación estuvo marcada por una profunda tirantez, fruto de sus orígenes tan distintos, y que hubo momentos de desencuentro, pero sus afinidades literarias y posteriormente políticas hicieron que sus caminos se cruzaran hasta el último momento.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Antonio Banderas interpretará a Hernán Cortés en una superproducción sobre la conquista de México impulsada por la IA
El guionista Nicholas Kazan lleva tres décadas intentando sacar adelante el proyecto, que finalmente verá la luz gracias a dos productoras que defienden una “integración ética” de la IA en el cine
Miguel Ríos, cantante: “Me parece justo que si yo gano un pastón me quiten el 55% porque tiene que haber carreteras y hospitales”
El músico ha hablado de su situación fiscal y su relación con el dinero en su entrevista con Gonzo para la nueva temporada de ‘Salvados’

La reflexión de Penélope Cruz sobre ‘La bola negra’ y los jóvenes: “Está tocando el corazón de la gente, están llenando las salas”
La película de Javier Calvo y Javier Ambrossi ya supera los 23,5 millones de euros de recaudación, convirtiéndose en la octava cinta más taquillera de la historia de España
Penélope Cruz, sobre su papel en ‘La bola negra’: “No elijo el material en función de cuántos minutos aparece mi personaje en pantalla”
La actriz acompañó a los Javis y al resto del reparto protagonista de la película en la presentación de la cinta en Londres

‘La bola negra’ supera a ‘Ágora’, ‘Torrente 2′ y ‘Mortadelo y Filemón’ y ya es una de las películas más taquilleras de la historia
La producción dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi se acerca a otros títulos históricos como ‘El orfanato’, ‘Un monstruo viene a verme’ y ‘Los otros’




