Hoy parece lejana la época en la que, al hablar del lince ibérico, nos referíamos a él como un animal prácticamente al borde de la extinción. Con apenas 100 ejemplares, 62 de ellos adultos, este félido se encontraba en un estado crítico que hacía contemplar su desaparición como una posibilidad real. Sin embargo, los esfuerzos de conservación, tanto de instituciones como de la administración, han hecho que, a día de hoy, el número de ejemplares se haya multiplicado por más de seis, contabilizando más de 2.400 ejemplares en la Península.
A pesar de esto, encontrarse a día de hoy con un lince ibérico sigue siendo extremadamente complicado. Eso sí, si antes eran “prácticamente imposibles” de encontrar, ahora, para el fotógrafo Josef Stefan, “con paciencia, conocimiento de sus hábitats y un poco de suerte, estos fascinantes animales pueden observarse una vez más, e incluso a veces fotografiarse”.
Precisamente una imagen de un lince tomada por Stefan en España ha dado ahora la vuelta al mundo. Se trata de la fotografía ganadora del premio del público concurso Wildlife Photographer of the Year, entregado por el Museo de Historia Natural británico y considerado como el más prestigioso en cuanto a imágenes en plena naturaleza a nivel internacional.
Una combinación de instinto y juego
La fotografía ganadora, que se impuso al resto de 23 finalistas (por no mencionar a las más de 60.000 candidatas iniciales) es Roedor Volador, una fotografía donde puede verse a un lince ibérico jugando con la presa que acaba de cazar: un roedor que, en el momento de la fotografía, se encuentra volando por los aires. “La combinación de instinto de caza y comportamiento lúdico es particularmente notable, algo que rara vez se ve y se fotografía”, analizaba el propio Stefan en una entrevista reciente con la revista Traveler.
Para tomar la fotografía, el autor se desplazó hasta Torre de Juan Abad, un municipio de Ciudad Real con una población de menos de 1.000 habitantes. Era allí donde le habían dicho que se podían avistar linces, por lo que el fotógrafo no tuvo dudas en ir hasta el lugar. Una vez allí, se camufló en un escondite donde pasó tres días para poder capturar la imagen del animal, muy reacio a la presencia de seres humanos cerca.
En declaraciones a la CNN, Stefan ha recordado cómo en esas jornadas vio en varias ocasiones al lince. “El segundo día, llegó ese momento especial de forma totalmente inesperada: apareció de repente con una rata recién cazada en la boca, se tumbó cerca de mí y permaneció allí atento durante un rato”. Sin embargo, en vez de comérsela, el animal empezó a jugar con su presa. “Lanzó la rata al aire repetidamente, la atrapó con destreza y se entretuvo con ella durante unos 15 o 20 minutos. Finalmente, perdió el interés, agarró la rata y desapareció tras un arbusto, donde se la comió”.
Estas fueron las imágenes finalistas
Además de la imagen ganadora, otras cuatro fotografías han quedado como finalistas, recibiendo por ello una mención honorífica. La primera es una imagen de varios osos polares descansando tras un largo viaje a lo largo de la costa de la bahía de Hudson (Canadá); la segunda, de un grupo de flamencos reunido bajo un tramo de cables de telecomunicaciones; la tercera, de la pelea entre dos oseznos en medio de una carretera; y la cuarta, de un ciervo sika en Japón llevando la cabeza de un rival insertada en su cornamenta.
Esta edición de los Wildlife Photographer of the Year ha sido la más concurrida en cuanto a votantes. Más de 85.000 personas dieron su opinión sobre qué imagen debía ganar el galardón del público.