Mucho antes de convertirse en el atormentado Nate Jacobs de Euphoria o en el ídolo adolescente que saltó a la fama gracias a Mi primer beso, Jacob Elordi ya había tenido su primer contacto con una gran superproducción de Hollywood. Y no fue en un drama juvenil ni en una comedia romántica, sino en una de las sagas de aventuras más exitosas del cine contemporáneo.
Una imagen filtrada del rodaje ha permitido localizar su debut en la gran pantalla: una brevísima aparición como soldado en Piratas del Caribe: La venganza de Salazar. En la instantánea, tomada durante una escena de batalla, se distingue al joven actor caracterizado como miembro de la marina británica, enfundado en el clásico uniforme rojo y apuntando con un fusil. No tiene diálogo, no figura en los créditos destacados y su presencia pasa prácticamente desapercibida entre decenas de extras. Pero ahí está.
Estrenada en 2017 y protagonizada nuevamente por Johnny Depp como el carismático capitán Jack Sparrow, la quinta entrega de la franquicia reunió a cientos de intérpretes y figurantes en complejas secuencias marítimas. Para Elordi, entonces un aspirante australiano que daba sus primeros pasos en la industria, aquella experiencia supuso una puerta de entrada a las dinámicas de una gran producción internacional.
De figurante a fenómeno global
Lo que nadie podía anticipar es que, apenas un año después, su rostro se convertiría en omnipresente en las pantallas de medio mundo. En 2018 Netflix lanzó Mi primer beso y el actor pasó de desconocido a fenómeno juvenil en cuestión de semanas. Su físico imponente y su aura de chico inaccesible lo transformaron en uno de los nuevos galanes de la plataforma. El verdadero giro interpretativo llegaría con Euphoria, la serie de HBO que lo consolidó como intérprete dramático. Su encarnación de Nate Jacobs, un personaje complejo, violento y emocionalmente fracturado, le permitió demostrar que era algo más que una presencia atractiva en pantalla. A partir de ahí, su carrera tomó un rumbo mucho más ambicioso, alternando proyectos comerciales con propuestas de mayor prestigio autoral.
Ahora, con el estreno en cines de Cumbres borrascosas, adaptación del clásico de Emily Brontë, Elordi afronta uno de los mayores retos de su trayectoria. La película, que acaba de llegar a salas, lo sitúa en el centro de un drama romántico de época, alejándolo definitivamente de la etiqueta de actor juvenil. El salto desde un soldado sin nombre en Piratas del Caribe hasta protagonista de una de las historias más intensas de la literatura inglesa resulta, visto en perspectiva, casi cinematográfico.
Que su debut estuviera ligado a una saga como Piratas del Caribe añade un matiz simbólico: las grandes franquicias suelen servir de cantera silenciosa para futuros protagonistas. Elordi fue uno de esos rostros anónimos que el espectador no identifica, pero que ya estaba acumulando experiencia en sets de alto nivel. Hoy, mientras Cumbres borrascosas lo coloca en la primera línea del cine de prestigio, aquella imagen de uniforme rojo adquiere un nuevo significado. Antes del instituto de Euphoria, antes del romance adolescente de Netflix y antes de los dramas literarios, Jacob Elordi ya estaba allí, fusil en mano, aprendiendo el oficio en alta mar.