El actor, productor y director de teatro Adolfo Fernández ha muerto este viernes a los 67 años en Perales de Tajuña, Madrid. El diario El País ha sido el encargado de comunicar su fallecimiento, quien ha explicado que el intérprete, víctima de un cáncer de boca, donará su cuerpo a la ciencia, motivo por el que no habrá ni tanatorio ni funeral.
Nacido en Sevilla, en 1958, pero afincado en Bilbao, Fernández fue un habitual en las televisiones españolas desde finales de los 90, con series como Policías, en el corazón de la calle; 7 vidas; Águila Roja; B&b, de boca en boca; Amar es para siempre; o más recientemente, Machos Alfa. En pantalla grande se le pudo ver en Los lobos de Washington, de Mariano Barroso; Hable con ella, de Pedro Almodóvar, o Mataharis, de Icíar Bollaín, pero acumuló una veintena de títulos a lo largo de su carrera.
Pese a su presencia constante en la pantalla, fue en el teatro donde desarrolló el núcleo de su trayectoria artística. A finales de los 80 se puso al frente de la Escuela de Teatro de Sestao donde dirigió Dulce Puta, de Joan Vilacasas; Woyceck, de Georg Büchner y adaptación de Alfonso Sastre y Gaspar Book, Canal TVT (Premio Ercilla 1991) y Domingueros de Juan Luis San José y Xabi Puerta.
En 2002, en Bilbao, arrancó su compañía K Producciones con su mujer, Cristina Elso, donde llevaron a los escenarios numerosos proyectos de autores contemporáneos centrados en el contenido político y social, como fue En la orilla, de Rafael Chirbes. “En vez de militar en un partido político, militamos encima del escenario, con humor”, defendía Fernández.
El cáncer de boca que sufrió en 2008 le llevó a que le cortaran un trozo de lengua, algo indispensable para la actuación. Esto supuso un antes y un después para su carrera, motivo por el que empezó a darle vueltas a la idea de dirigir y producir teatro. “Pensaba que ya no iba a conseguir volver a hablar, y que, por lo tanto, no volvería a subirme a un escenario”, relató en una entrevista con Noticias de Guipúzcoa en 2015. “Precisamente a partir de ese momento empecé a dirigir, desde que salí del hospital”, relató.
Toda una vida dedicada al teatro
Con K Producciones, en los últimos años se puso al frente de obras como 19:30, Naturaleza muerta en una cuneta, Ejecución hipotecaria, La flaqueza del bolchevique, En la orilla y Siveria. Esta última, levantada tras la pandemia, obtuvo la mención de honor en los Premios LAN para textos LGTBI de la Fundación SGAE. Para 2026 tenía previsto estrenar Sensación térmica, que debía iniciar su andadura el próximo mes de febrero.
“¿Cómo proyecta su futuro a largo plazo?“, le preguntó el citado medio hace ya una década. “Me gustaría seguir produciendo teatro y trabajando en mi oficio hasta morir. No contemplo la idea de jubilarme”, respondió. Adolfo Fernández lo hizo hasta el final.