Vuelve la misión española de seguridad marítima de la OTAN tras tres meses de ejercicios

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Madrid, 3 abril (EFE).- Ocho puertos, auroras boreales, mares congelados y ejercicios de coordinación con otras armadas para velar por la seguridad del mar del Norte, el Ártico o el Báltico podrían resumir los tres meses del contingente español que ahora vuelve a casa tras participar en la Agrupación Naval Permanente de Escoltas número 1 de la OTAN (SNMG-1).

La fragata 'Almirante Juan de Borbón', con 216 marinos a bordo, partió de España el pasado 10 de enero, acompañada en fechas posteriores del buque de aprovisionamiento 'Patiño', con 171 personas embarcadas, un equipo de seguridad y un helicóptero H-135.

Desde que salieron, ha atracado y realizado ejercicios en Den Helder (Países Bajos), Riga (Letonia), Estocolmo (Suecia), Bergen (Noruega) en varias ocasiones, Kiel (Alemania), Stavanger (Noruega), Copenhague (Dinamarca) y Dublín (Irlanda), a cuyo muelle 47 acudió la pasada semana la ministra de Defensa, Margarita Robles, para visitar a los marinos.

Mientras han navegado, han participado como escolta de la SNMG1 en ejercicios de la OTAN conjuntos como Steadfast Dart 26, Dinamic Mariner 26 o Cold Response 26.

Se trata de una misión de ejercicios de la Alianza Atlántica que permiten a los buques de los países que intervienen coordinarse, demostrar sus capacidades y operar, si fuera necesario, con la mayor eficacia.

Precisamente, España lidera esta agrupación Naval desde el pasado 15 de enero, al mando del contralmirante Joaquín Ruiz Escagedo, que se hizo cargo en De Helder.

El balance que los marinos que ahora navegan a Ferrol (A Coruña) de esta misión es "muy positivo", según indican a EFE.

"Han sido tres meses intensos, con mucha actividad operativa y de cooperación internacional. Hemos cumplido los objetivos marcados y, además, nuestra dotación ha reforzado su capacidad de trabajar en equipo. Este tipo de despliegues siempre aportan experiencia real que luego es muy valiosa", añaden.

Para estos soldados, que han tenido que sufrir condiciones climatológicas extremas, lo mejor de este trimestre ha sido el compañerismo y la oportunidad de trabajar con otras armadas. "Se crea un ambiente muy especial a bordo", subrayan.

Lo más difícil, en cambio, ha sido la distancia con la familia y "la exigencia del día a día", pero consideran que esto forma parte de su profesión.

Y lo más duro -añaden-, es la "continuidad, el no desconectar nunca del todo. Aquí todo es muy constante, y eso requiere un esfuerzo mental importante. Pero también te hace crecer mucho a nivel personal y profesional", dicen.

A estos marinos les ha parecido "muy buena" la relación que han mantenido con otras armadas, porque "la integración ha sido total". Han compartido procedimientos y aprendido unos de otros "y eso mejora mucho la interoperabilidad". "Al final es precisamente el objetivo de este tipo de agrupaciones", apostillan.

Entre los ejercicios realizados, destacan como los más exigentes los que implican coordinación entre varias unidades, especialmente los de defensa aérea o guerra antisubmarina.

"Requieren mucha precisión, comunicación constante y una gran coordinación -recalcan-, pero son también los más enriquecedores, teniendo además en cuenta la dificultad en las condiciones meteorológicas que tienen lugar en esta época del año".

Ahora viven la vuelta a casa con "muchísimas ganas", con ilusión después de tres meses fuera por reencontrarse con la familia y "con la satisfacción por el trabajo bien hecho".

Las Agrupaciones Navales Permanentes de la OTAN son fuerzas multinacionales de carácter permanente, compuestas por unidades navales de países aliados que operan bajo el Mando Marítimo Aliado de la OTAN, ubicado en Northwood, Reino Unido.

Estos buques están permanentemente a disposición de la OTAN para realizar diferentes tareas, desde ejercicios hasta misiones operativas. EFE

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