Cristina García Casado
Salamanca, 4 abr (EFE).- La Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad, la imagen más venerada de la Semana Santa de Salamanca, ha vuelto a su recorrido de la década de 1920 este Sábado Santo invirtiendo el camino que hacía en años recientes para buscar el recogimiento de las calles más estrechas y de luz más tenue en la noche más triste de la Pasión.
La Virgen de la Soledad, obra de Mariano Benlliure en 1940, ha salido de la Catedral Nueva por la Puerta del Obispo pasada la medianoche arropada por casi 1.100 hermanos, una cifra que no es habitual en la Semana Santa de la ciudad y la mantiene como la más numerosa.
La hermandad, fundada en 1615, es una de las más antiguas de Salamanca y de las más esperadas cada Semana Santa, de manera que había despertado curiosidad ver cómo cambiaría la estética de la procesión al cambiar el sentido del recorrido para reforzar la austeridad, el luto, el carácter penitencial, el momento de oración y silencio propios del Sábado Santo con el paso por calles tan propicias a ello como Calderón de la Barca o Libreros.
La procesión discurre ahora a lo largo de 1,34 kilómetros por Calderón de la Barca, Patio de Escuelas (donde ha habido un nuevo acto de gran belleza con un coro), Libreros, Rúa Antigua, Compañía, Meléndez, plaza del Corrillo, plaza Mayor, plaza del Poeta Iglesias, Quintana, Rúa Mayor, Benedicto XVI y regreso a la Catedral Nueva.
El negro riguroso aporta elegancia y sobriedad a esta procesión en la que los cofrades visten túnica, capa, capirote, cíngulo, zapatos, calcetines y guantes de ese color y además hay un cortejo fúnebre de mujeres de luto vestidas con el traje charro.
Origen en el gremio de zapateros
Esta hermandad fue fundada por el gremio de zapateros y tenía como principal misión la asistencia a los condenados a muerte, una tarea benéfica que la vinculó profundamente con la ciudad de Salamanca.
En 1940, el escultor valenciano Mariano Benlliure fue encargado de tallar una nueva imagen para la hermandad, pero los rasgos de la escultura inicial no gustaron a los cofrades, por lo que fue devuelta al artista para ser modificada hasta crear la versión que procesiona actualmente, y que sale vestida con un manto negro bordado en plata.
En 1997, debido al gran número de participantes en esta hermandad, se incorporó un segundo paso procesional, La Soledad de la Cruz, de Vicente Cid y Tomás Monzón, una obra alegórica que representa a cinco ángeles sosteniendo la cruz. EFE
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