
El testimonio de los forenses de la Policía Científica, quienes confirmaron ante el tribunal que existe un perfil genético coincidente con uno de los acusados en el bolsillo de la sudadera que vestía Bori la noche del crimen, centró la atención en los momentos finales del proceso judicial. El juicio, desarrollado en la Audiencia Provincial de Madrid, se encuentra en una fase decisiva, con el jurado popular ya reunido para deliberar la sentencia tras escuchar los alegatos finales y las valoraciones periciales sobre este y otros indicios biológicos, tal como reportó el medio original.
De acuerdo con la información publicada, los tres jóvenes procesados por el asesinato a tiros de K. J. Z. F., conocido como Bori, afuera de una discoteca de Alcorcón el 2 de octubre de 2022, negaron de forma rotunda haber sido los autores del homicidio. Durante la última jornada del juicio, los acusados declararon que la acusación era producto de una mentira y relataron su versión de los hechos: sostienen que uno de ellos resultó herido por arma blanca durante una pelea dentro del local y que, por esta razón, se dirigieron al hospital de Leganés.
En la tarde anterior, especialistas de la Policía Nacional, según consignó el medio, ratificaron en el juicio que el análisis forense sobre el bolsillo de la sudadera de la víctima detectó ADN coincidente con el acusado J. G. L. Las peritos sostuvieron que este hallazgo representa una prueba de alta fiabilidad dentro del conjunto de evidencias biológicas obtenidas hasta el momento. Bajo este contexto técnico, reportaron que el disparo que causó la muerte de Bori fue realizado desde una distancia aproximada de un metro, en contraste con la versión de la acusación particular, que sostiene que el tiro fue efectuado a quemarropa.
El sumario judicial describe que Bori perdió la vida tras recibir dos impactos de bala a la salida de la discoteca, uno en la espalda y otro en la cabeza. Durante el juicio se reveló también que el joven se interpuso y cubrió con su cuerpo a un amigo para evitar que este último resultara herido, siendo alcanzado él por los disparos a consecuencia de este acto.
Según los argumentos presentados por la Fiscalía, la secuencia de los hechos se inició en la madrugada del 2 de octubre de 2022. Los tres acusados acudieron a la discoteca Diverso, ubicada en la calle Polvoranca de Alcorcón. A la salida del local, alrededor de las 5:30 de la mañana, se produjo una reyerta multitudinaria en la que resultaron lesionados varios participantes, incluidos uno de los inculpados y la víctima mortal. Según detalló la acusación, tras la pelea y el consiguiente desalojo de los implicados, los procesados, presuntamente de común acuerdo, emprendieron la búsqueda de dos jóvenes relacionados con la batalla campal, supuestamente con la finalidad de acabar con sus vidas.
Tal como relató el medio, los acusados utilizaron un vehículo para trasladarse hacia las cercanías de la residencia de una de las víctimas, en la zona de Torres Bellas. Al identificar a los jóvenes en la vía pública, en la calle Sierra de la Estrella, descendieron del automóvil, portando al menos uno de ellos un arma de fuego y lanzando gritos de "tírale" y "mátalo". Las víctimas intentaron escapar, pero fueron perseguidas y recibieron al menos siete disparos por la espalda. Uno de los proyectiles impactó a Bori en el hombro, lo que provocó su caída al suelo.
En las conclusiones de las distintas partes, el Ministerio Público solicita para los acusados hasta 55 años de prisión por los cargos de asesinato consumado y dos delitos de asesinato en grado de tentativa. En el caso de uno de los enjuiciados, la acusación incluye además la imputación de tenencia ilícita de armas. Por su parte, las defensas de dos de los jóvenes han pedido la absolución. El representante legal del presunto autor material solicitó una condena de siete años por homicidio, invocando como atenuantes el consumo problemático de alcohol y drogas.
Durante sus testimonios, los acusados reiteraron su inocencia y atribuyeron la acusación a una construcción ajena a la realidad. Insistieron en que la riña se produjo dentro del local y que su posterior traslado al hospital se debió a las heridas sufridas. Esta versión entra en colisión con los informes forenses y las declaraciones de los testigos que señalaron la participación activa de los procesados en la búsqueda y el tiroteo que acabó con la vida de la víctima.
El medio citó además que, en la última etapa del juicio, tanto la acusación como la defensa presentaron sus argumentos finales antes del retiro del jurado popular para la deliberación. El tribunal deberá decidir sobre la responsabilidad penal de los acusados en función de las pruebas materiales, las periciales científicas y los testimonios recogidos durante las jornadas del proceso.
La causa ha girado en torno a distintos elementos de prueba, entre los que destaca la presencia de ADN, la reconstrucción de los hechos a través de testimonios, el resultado de los análisis balísticos y los registros de los movimientos de los acusados antes y después del crimen. Según detallaron los especialistas forenses, los impactos de bala y la posición de las víctimas han permitido a los peritos recrear la dinámica del suceso, aportando elementos que han sido relevantes para la acusación de asesinato premeditado.
La decisión final quedará en manos del jurado popular, tras la valoración de todas las pruebas y alegatos presentados por las partes a lo largo de las sesiones del juicio.


