Robles anuncia que España alcanzó el 2% del gasto en defensa en 2025 tras el examen de la OTAN

España obtuvo luz verde de la OTAN tras cumplir su compromiso de inversión armamentística, tras la validación de un comité de expertos y el respaldo de Bruselas, en medio de presiones de Estados Unidos para aumentar el desembolso militar

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El plan industrial con una dotación de 10.471 millones de euros, aprobado por el Gobierno español en 2025, constituyó uno de los elementos determinantes para el cumplimiento de los compromisos adquiridos en materia de defensa ante la OTAN. Tal como informó el medio, la ministra de Defensa, Margarita Robles, confirmó que España logró destinar el 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) al gasto en defensa y seguridad ese año tras superar satisfactoriamente el examen realizado en enero por la propia Alianza Atlántica. La validación del comité de expertos de la OTAN y el aval de las instituciones europeas consolidaron el alcance de este objetivo pactado entre los socios en la cumbre de La Haya.

Según publicó el medio, el proceso de seguimiento incluyó una revisión exhaustiva por parte de un equipo técnico de la OTAN desplazado a España, que analizó en detalle la documentación aportada por las autoridades nacionales. A raíz de esa evaluación, la organización determinó que España progresaba adecuadamente hacia el cumplimiento de las metas de capacidades militares acordadas. Esto permitió que la ministra Robles anunciara públicamente desde Bruselas, después de participar en la reunión de ministros de Defensa de la Alianza, la consecución del objetivo comprometido: “Según los datos que la propia Alianza Atlántica baraja y que han sido fruto de las investigaciones que se han ido haciendo y trabajando, España alcanzó el año pasado, en 2025, el 2% al que nos habíamos comprometido”, declaró Robles.

El medio detalló que ya desde el mes de agosto de 2025 la OTAN calculaba que Madrid estaba en condiciones de cumplir con el compromiso de gasto, aunque la confirmación definitiva llegó tras el minucioso examen documental de los expertos en el arranque del presente año. El incremento de recursos permitió no solo igualar el porcentaje fijado en 2014 por la propia organización—tras la anexión de Crimea y el replanteamiento de la estrategia militar en Europa—, sino también implementar proyectos de modernización y reforzar las capacidades de las Fuerzas Armadas españolas.

La decisión del Gobierno español de establecer el 2,1% del PIB como techo presupuestario para defensa implica que el gasto sería suficiente para responder a los requisitos militares pactados en La Haya. A diferencia de otros socios, que debatieron destinar hasta el 5% del PIB en 2035 (3,5% a gasto defensivo directo y un 1,5% a inversiones en seguridad), España esgrimió motivos para considerar excesiva y arbitraria esa cifra, motivo por el que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ofreció flexibilidad al Ejecutivo para establecer su propia senda presupuestaria siempre que se cumplieran los objetivos de capacidades “en tiempo y forma, independientemente del porcentaje del PIB que ello suponga”.

Mientras los socios europeos y la estructura de Bruselas ofrecían apoyo al plan español, Estados Unidos planteó un enfoque más crítico. Según consignó el medio, el presidente Donald Trump llegó a amenazar en octubre al Gobierno de Pedro Sánchez con la imposición de aranceles, reprochando a España actitudes “injustas” hacia el resto de miembros de la OTAN y acusando al Ejecutivo de “faltarle el respeto” a la organización por su negativa a sumarse al objetivo del 5% del PIB. Las presiones de la administración estadounidense marcaron parte de las discusiones diplomáticas durante los últimos meses, especialmente en un contexto internacional marcado por el aumento global del gasto militar y la redefinición de las alianzas estratégicas.

A pesar de las diferencias, el embajador de Estados Unidos ante la OTAN, Matt Whitaker, manifestó el martes previo a la reunión de ministros en Bruselas que España mostraba “grandes progresos” en el corto plazo respecto a la inversión en defensa. Washington ya se mostraba dispuesto a adoptar un tono más conciliador, invitando al Gobierno español a demostrar cómo se puede alcanzar el cumplimiento de los estándares de capacidades sin llegar al 5% del PIB. “Si pueden hacerlo más barato, fantástico. No creemos que puedan, pero si pueden, por favor enséñenos a todos cómo hacerlo”, expresó públicamente Whitaker según reportó el medio.

La superación de este “examen de capacidades” supone, según detalló el medio, no solo un espaldarazo para la política de defensa impulsada desde Madrid, sino también una validación a nivel internacional del modelo de inversión español. Además, representa una respuesta a la presión estadounidense y a las expectativas de los socios europeos, que examinan el reparto de cargas dentro de la alianza frente a los nuevos retos en el escenario global.

El contexto en el que se produce el anuncio está caracterizado por una revisión generalizada de los compromisos de gasto entre los miembros de la OTAN, con un creciente énfasis en la necesidad de fortalecer las capacidades militares tras los sucesivos desafíos de seguridad en Europa y otras regiones. La consecución del 2% como proporción del PIB dirigida a defensa implica un incremento considerable respecto a años anteriores, así como la aplicación de reformas internas y la presentación de planes estratégicos orientados a la modernización de medios, infraestructuras y personal.

La decisión de la OTAN de dar luz verde tras la comprobación documental constituye el paso previo para que Madrid siga avanzando en la senda estipulada en la última cumbre y continúe recibiendo el respaldo de Bruselas. El resultado del examen realizado en enero certifica que España se encuentra en la línea trazada en 2014 y ratificada en actividades internacionales durante los últimos años, manteniendo la flexibilidad que demanda el contexto presupuestario nacional y al mismo tiempo cumpliendo con las exigencias de la alianza atlántica.