La cartografía "Picasso-Barcelona" revela espacios desconocidos de la geografía picassiana

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Jose Oliva

Barcelona, 5 dic (EFE).- La primera cartografía dedicada a la relación de Picasso con Barcelona, más allá de su vínculos mientras vivió en la ciudad, revela "espacios inéditos o poco conocidos de la geografía picassiana" en la ciudad en la que creció como artista y dejó de ser Pablo Ruiz Picasso para convertirse en Picasso.

La autora de este cartografía, Claustre Rafart, vinculada al Museo Picasso hasta su reciente jubilación, ha explicado en una entrevista con EFE que esta cartografía "abarca todo el espacio urbano, es decir, descentraliza el Picasso del casco antiguo y alrededores, y se extiende por toda Barcelona e incluso el área metropolitana".

Hay lugares del área metropolitana (Badalona, Ripollet, Sabadell) y, más allá, del territorio catalán (Horta de Sant Joan, Gósol, Cadaqués, Figueres, Caldes de Montbui, Sitges) y del sudeste francés (Ceret, Perpiñán), a pesar de que el objetivo principal es mostrar la riqueza dialéctica entre el artista y la ciudad de Barcelona.

Publicada en catalán, castellano e inglés, esta cartografía, aclara Rafart, también contempla la relación inversa, "la de Barcelona con Picasso, con lo que el marco cronológico se amplía y discurre a partir de 1895, cuando Picasso llega a Barcelona con su familia y se instalan aquí definitivamente, y aunque el pintor se establece en París definitivamente a partir de 1904, su familia se queda en Barcelona".

El volumen registra las diversas ocasiones en que vuelve hasta 1934, cuando se produjo su última visita, "a pesar de que se mantendrá unido a la ciudad a través de su familia y de sus amigos, una relación que se intensifica en los años 50 y que toma un nuevo impulso cuando se empieza a hablar de la creación del Museo Picasso, e incorpora nuevas amistades a las que ya tenía de juventud, que lo visitaban y mantenían su relación".

El recorrido que propone Rafart despliega los enclaves barceloneses por donde el Picasso adolescente, joven y adulto vivió, pasó y se dejó influir, presentando los lugares ya reconocidos dentro de la ruta picassiana como también aquellos que todavía no se habían desvelado o relacionado directamente con el artista.

El libro se estructura en seis apartados correspondientes a las diferentes etapas vitales de Picasso en Barcelona: El descubrimiento de la ciudad 1895-1897, La ciudad bohemia 1897-1900, Mirando hacia París 1900-1904, Estancias barcelonesas 1904-1934, La ciudad añorada 1934-1973, y Homenajes de Barcelona a Picasso.

Cada capítulo consta de una serie de entradas con una explicación detallada y la reproducción de obras, fotografías de época de los lugares o documentos relacionados con este enclave picassiano; y completa cada sección un plano desplegable con la localización de cada una de estas entradas.

Combinando toda la información histórica y la documentación gráfica de las entradas con sus enclaves, el lector puede reconstruir la ciudad picassiana.

La investigación de Rafart ha dado pie a 134 entradas, algunas conocidas como la cafetería modernista Els Quatre Gats, la Escuela de Bellas Artes de Llotja, la iglesia de Sant Pau del Camp, la catedral, sus talleres, los hoteles y otras menos difundidas como una farmacia, algún restaurante, revistas o periódicos con los que colaboró o las estaciones de tren que utilizó en sus viajes.

"Siempre se había dicho que para ir a Gosol había partido de la estación de España para seguir con los ferrocarriles catalanes, pero en realidad salió de la estación del Norte, para ir hasta Manresa y allí subir al Carrilet para ir hasta Bagà y desde allí continuar con arrieros".

Aunque no es inédito, también se refleja como punto picassiano la tumba de los padres y la hermana de Picasso, en el cementerio de Poblenou; el domicilio familiar en el Paseo de Gràcia; y una aportación de Rafart es el colegio electoral donde la madre y la hermana de Picasso fueron a votar en las primeras elecciones con voto femenino en 1935.

Para la autora, la cartografía refleja tanto el momento que vive la ciudad, la ebullición con la construcción del ensanche, en paralelo a la madurez personal del joven Pablo Ruiz Picasso, cuando fragua sus primeros amigos que mantendrá durante toda su vida, y "todo esto da las claves del porqué este amor de Picasso por Barcelona, que fragua en la creación del museo". EFE

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