Sánchez cree que quienes se oponen a la amnistía la acabarán aceptando como con el divorcio o matrimonio LGTBI

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha mostrado convencido de que quienes se oponen a la ley de amnistía a los implicados en el proceso independentista en Cataluña acabarán aceptándola, del mismo modo que a su juicio ocurrió con la ley del divorcio o la ley de matrimonio homosexual. En todo caso ha admitido que conceder una amnistía "no era el paso siguiente que quería dar" pero ha destacado que es "coherente y consecuente" con la política "de normalización y estabilización" en Cataluña que, según ha defendido, ha aplicado en Cataluña en los últimos años. Sánchez piensa que tanto las personas que se manifiestan en las calles como los partidos que se oponen a la medida, como PP y Vox, terminarán asumiéndola porque "va a ser bueno para el país en términos de convivencia" y además "reincorpora" al sistema a fuerzas políticas que desde 2017 estaban fuera, en referencia a Junts. De este modo ha comparado la amnistía con la ley del divorcio y la ley del matrimonio entre persona del mismo sexo, dos medidas a las que se oponía la derecha en el momento de su aprobación y ahora da por buenas. En ese sentido ha indicado que en el PP incluso hacen "de padrinos de bodas" en enlaces entre personas LGTBI. Así lo ha señalado en una entrevista en TVE, recogida por Europa Press, la primera que concede después de ser investido presidente del Gobierno. GARANTIZA QUE SERÁ BUENA PARA ESPAÑA Al ser cuestionado sobre su cambio de posición sobre la amnistía y su constitucionalidad, dado que ahora la defiende y antes de las elecciones sostenía que no era posible dentro de la Carta Magna, ha afirmado que la iniciativa que presentaron los independentistas sobre la amnistía en la pasada legislatura era inconstitucional pero la proposición registrada ahora por el PSOE es "constitucional". En todo caso, Sánchez admite que cambió su postura sobre la amnsitía a raíz de los resultados electorales del 23 de julio y señala que se formó un parlamento en el que más de 50 diputados "estaban pidiendo" la medida de gracia. "En política, como en la vida, hay que optar entre las soluciones ideales o las soluciones posibles", ha señalado el presidente que considera que puede aplicar el 100% del programa electoral si tiene mayoría absoluta, pero tiene que optar por "soluciones posibles" si no tiene los apoyos suficientes. Sánchez entiende que haya muchos electores "conservadores e incluso que no son conservadores" "refractarios" y que tienen dudas sobre esta decisión. A todos ellos les ha "garantizado" que va a ser una decisión "buena" para la convivencia y por tanto para España, según ha expresado. En esta línea también ha señalado que él ha venido defendiendo que era necesario normalizar y estabilizar la situación política de Cataluña. "Probablemente no era el paso siguiente que quería dar, pero es un paso coherente y consecuente con la política de normalización y de estabilización en Cataluña" que se ha llevado a cabo en los últimos cuatro años. EL 23J SABÍA QUE SERÍA PRESIDENTE Además, el presidente del Gobierno ha asegurado que esa misma noche electoral, cuando todavía no estaba claro que pudiera lograr una mayoría, él estaba convencido de que volvería a ser jefe del Ejecutivo. "Sí sí, yo lo vi claro esa noche", ha señalado al respecto. Piensa que ese día muchos españoles "respiraron aliviados" al ver que las formaciones de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal no sumaban mayoría suficiente para gobernar y dice que desde entonces se impusieron "una cierta discreción" porque la negociación para la investidura fue "muy compleja". Además, señala que el 23J salvó "una bola de partido muy importante" al evitar un Ejecutivo de PP y Vox, que a su juicio va en línea con el avance de la ultraderecha en países como Italia y Holanda.