Octubre y noviembre marcan la temporada de setas en España, el momento del año en el que boletus, níscalos, rebozuelos y champiñones llegan con mayor frescura a fruterías y supermercados. Más allá de su presencia habitual en guisos, cremas y salteados, distintos especialistas en nutrición y en aparato digestivo coinciden en que este alimento aporta beneficios concretos para la microbiota intestinal, gracias a su contenido en fibra, betaglucanos y compuestos antioxidantes.
El interés por la salud intestinal ha convertido a las setas en uno de los alimentos buenos para la flora intestinal más mencionados por dietistas-nutricionistas y médicos especializados en digestivo. La composición rica en polisacáridos (carbohidratos no digeribles) no digeribles que llegan intactos al colon, donde alimentan a las bacterias beneficiosas del organismo.
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El Consejo General de Dietistas-Nutricionistas respalda su efecto positivo en el intestino
Ana Cristina Pérez Urdaneta, dietista-nutricionista especializada en Nutrición Comunitaria y miembro del Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (Cgcodn), explicó a CuídatePlus que este efecto se debe principalmente a los betaglucanos, un tipo de fibra presente en la pared de las setas que el cuerpo no puede descomponer por sí solo. “Estos compuestos alimentan a bacterias beneficiosas y modulan respuestas inmunes”, explicó la especialista, en referencia a la capacidad de las setas de ayudar a regular las defensas del organismo.
La experta señaló además que las setas contienen sustancias capaces de frenar el crecimiento de bacterias que pueden provocar enfermedades, sin dañar a las que resultan útiles para el organismo. Este efecto cobra relevancia frente al uso excesivo de antibióticos, unos medicamentos que eliminan tanto las bacterias malas como las buenas. La Sociedad Española de Patología Digestiva (Sepd), junto a varios grupos de investigación europeos centrados en el estudio de las bacterias intestinales, ha mostrado un interés creciente por el papel de este alimento en la salud del aparato digestivo.
La fibra y los prebióticos, claves según otros especialistas
En su blog, la doctora Paloma Gil observa que “las setas aportan fibra y prebióticos, esenciales para mantener una microbiota intestinal saludable”. Los prebióticos son, en términos sencillos, el alimento que necesitan las bacterias buenas del intestino para multiplicarse y mantenerse activas. La especialista añade que algunos de los compuestos de las setas “tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, que refuerzan nuestro sistema inmunológico y nos ayudan a protegernos de enfermedades”.
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En la misma línea se pronuncia el nutricionista Pablo Ojeda, quien subraya que las setas contienen “fibra y compuestos como el betaglucano, un tipo de fibra que alimenta tu microbiota, que mejora las digestiones y ayuda a reducir la inflamación”. Según el especialista, este efecto se traduce en mejoras concretas de la digestión. Ojeda recomienda no superar los 100 gramos diarios, cuatro veces por semana, para evitar molestias como gases o hinchazón derivadas de su fibra, que resulta algo más difícil de digerir en grandes cantidades.
Variedades y formas de consumo disponibles en el supermercado
El champiñón, disponible todo el año en los supermercados españoles, convive en otoño con variedades de temporada como el boletus, el níscalo, el rebozuelo, la seta de cardo y la seta de ostra. Todas ellas permiten preparaciones variadas, desde salteados con ajo y perejil hasta risottos, cremas, revueltos o guisos, y también funcionan como acompañamiento de carnes y pescados.
Los especialistas recomiendan cocinar siempre las setas antes de consumirlas, ya que algunas variedades contienen una sustancia llamada agaritina, que desaparece con el calor y que, además, facilita que el organismo aproveche mejor sus propiedades.
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