Unos colmillos de vampiro, unas heridas sangrientas, unos ojos de gato gracias a lentillas especiales o una lluvia de purpurina pueden transformar cualquier disfraz en el más aterrador de la fiesta. Sin embargo, detrás de algunos de los maquillajes más espectaculares de Halloween se esconde un riesgo que no siempre se tiene en cuenta: el daño que algunos cosméticos pueden causarnos.
Una mala elección de maquillaje, el uso de materiales inadecuados o una higiene deficiente pueden convertir una noche de diversión en una visita inesperada al centro médico. Cuando se aplican cerca de los ojos, una zona especialmente sensible del rostro, estos pueden provocar una reacción, alertan los oftalmólogos de la Clínica Baviera
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Entre las molestias más habituales se encuentran el picor, el enrojecimiento, el lagrimeo y la hinchazón de los párpados. También pueden aparecer reacciones alérgicas e irritaciones provocadas por cosméticos inadecuados. En situaciones más graves, una higiene deficiente o la contaminación de los productos pueden favorecer infecciones como la conjuntivitis o la blefaritis e incluso ocasionar lesiones en la córnea, como las úlceras corneales.
Cómo evitar que el maquillaje de Halloween dañe tus ojos
Para disfrutar de los disfraces sin poner en peligro la salud visual, los especialistas de Baviera recomiendan adoptar algunas precauciones antes, durante y después de maquillarse. Antes y después de manipular las lentillas o el maquillaje es fundamental lavarse las manos, así como asegurar que los pinceles y la brochas se encuentran en buen estado y no acumulen bacterias y hongos.
Además, no todos los maquillajes sirven para los ojos. Las pinturas faciales, la sangre artificial y otros productos de fantasía no deben aplicarse en el contorno ocular si no están específicamente formulados para esa zona, alertan desde la Clínica Baviera. Por ello, es importante elegir cosméticos de fabricantes reconocidos, hipoalergénicos, dentro de su fecha de caducidad y adquiridos en establecimientos de confianza.
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Por su parte, las pestañas postizas, las prótesis y las cicatrices artificiales también necesitan de adhesivos que pueden provocar irritaciones o reacciones alérgicas en la piel. Por ello deben utilizarse únicamente productos que cumplan la normativa de seguridad y evitando cualquier contacto con el interior del ojo.
La purpurina y las lentillas, con cautela
Aunque la purpurina aporta un acabado llamativo, sus pequeñas partículas pueden desprenderse y entrar en los ojos, provocando irritación o lesiones en la superficie ocular. Para reducir este riesgo, es preferible utilizar maquillajes líquidos o en crema y evitar aplicar brillos cerca de la línea de las pestañas
Las lentes de contacto de colores, con pupilas de gato o efectos especiales pueden completar un disfraz, pero no son un accesorio inocuo, por lo que deben adquirirse en establecimientos autorizados y utilizarse siguiendo las indicaciones de un profesional que compruebe su correcta adaptación. También hay que respetar los tiempos de uso y las normas de limpieza y conservación.
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Además, aunque la fiesta termine de madrugada, retirar completamente el maquillaje es imprescindible, ya que los restos de cosméticos pueden entrar en los ojos y favorecer irritaciones e infecciones. Si después de Halloween aparecen molestias oculares persistentes, dolor o alteraciones de la visión, lo recomendable es acudir al oftalmólogo para recibir una valoración.
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