El CEO de Iryo, Fabrizio Favara, advirtió tres semanas antes del accidente ferroviario en Urda (Toledo) que las caídas del sistema LZB (encargado de la vigilancia de las vías) provocaban la detención de sus trenes y les costaba mucho tiempo volver a arrancarlos. En una declaración en la Comisión de Investigación en el Senado sobre el estado de la red ferroviaria en España, Favara incidió en que uno de los problemas más frecuentes en sus trenes derivaba de la pérdida de conexión en el sistema, que él describió como “seguro, pero bastante antiguo” .
“Cuando se produce una pérdida de conexión entre la señalización a bordo del tren y la infraestructura en tierra, el convoy se detiene por seguridad y requiere un tiempo considerable para restablecer la comunicación y poder reanudar el servicio”.
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Precisamente, la caída del LZB registrada antes del choque obligó a detener varios trenes, incluidos el AVE y el Iryo implicados. Un operario del centro de control de Adif en Atocha permitió reanudar la marcha al AVE a “marcha normal”, mientras la maquinista del Iryo comunicó al centro que su tren no podía reiniciar el sistema y permanecía inmóvil; cinco minutos después se produjo el accidente.
Mientras el Gobierno sostiene como único causante aquel error humano, que el propio ministro de Transportes calificó de “inexplicable”, la investigación también trata de determinar el motivo de la caída del sistema y por qué el Iryo quedó detenido.
El LZB, implantado en la línea Madrid-Sevilla desde 1992, es un sistema de control continuo que transmite al tren la velocidad autorizada, la distancia disponible y las restricciones de cada tramo para que reduzca la marcha o se detenga antes de alcanzar un obstáculo. Si funciona correctamente, puede accionar los frenos sin intervención del maquinista. En el caso de un eventual fallo, la instrucción la asume el centro de control de Adif en Atocha.
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SEMAF sostiene que el sistema debía haberse sustituido “hace tiempo”
El secretario general del Sindicato de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), Diego Martín, ha arremetido contra el Gobierno por tratar de responsabilizar de toda la tragedia al operario que estaba en el centro de control, denunciando que “la degradación de los sistemas de seguridad”, concretamente en el sistema que está actualmente funcionando, el sistema nominal, ha sido determinante en el accidente de Urda, y tendría que haber sido sustituido “ya hace bastante tiempo”.
Martín recordó que, tras lo sucedido en Adamuz, se convocaron paros para reclamar mejoras en la seguridad y se llegó a un acuerdo para implantar esas medidas. Precisamente, la huelga convocada estos días, antes incluso del accidente de Urda, se hizo porque “no se estaban cumpliendo” con lo prometido por Transportes.
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