La Policía Nacional ha detenido en Tánger, Marruecos, a Juan Carlos T. B., alias ‘Moreno’, al que sitúa como presunto líder de una de las mayores organizaciones dedicadas al tráfico de hachís. La noticia la adelantó hace semanas el periodista Borja Méndez en el Diario ABC. Este martes, la Policía Nacional ha detallado la operación y ha aportado imágenes a este medio. Su arresto pone fin, por el momento, a una investigación iniciada a principios de 2025 que ha dejado 86 detenidos, 18 de ellos en prisión, y la intervención de 10,8 toneladas de hachís, además de marihuana, armas, vehículos de alta gama, relojes y casi 466.000 euros en efectivo.
El principal investigado permanecía fugado desde marzo de 2026, cuando logró abandonar su domicilio en una urbanización de lujo de Madrid antes de ser arrestado en una primera fase de la operación. Finalmente fue localizado el pasado 8 de octubre en Tánger gracias a la cooperación policial y judicial entre España y Marruecos. Está en prisión en el país africano y se trabaja ya en su extradición a España. Según la investigación, la red introducía mensualmente grandes cantidades de droga a través de las costas españolas. Desde allí, el hachís era trasladado principalmente a Madrid, donde era almacenado en viviendas y naves antes de su reparto a otros puntos del país y a distintos destinos europeos.
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Narco fugitivo localizado en Tánger tras siete meses
La operación ha sido dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional. En 2025, los agentes detectaron que los responsables de la organización utilizaban plataformas de mensajería encriptada para comunicarse y coordinar la entrada de los cargamentos. La Policía atribuye a Juan Carlos T. B. la dirección de toda la logística de la estructura: desde los contactos y negociaciones con proveedores marroquíes hasta la organización de los transportes marítimos y por carretera. También habría controlado la compra de vehículos e inmuebles utilizados para guardar la droga, así como a los encargados de recogerla, custodiarla y distribuirla.
En diciembre, los investigadores localizaron uno de los primeros almacenes de la organización en una vivienda del barrio madrileño de Las Tablas. En ese inmueble fueron intervenidas más de 2,1 toneladas de hachís. La red utilizaba casas de alquiler y propiedades ubicadas en urbanizaciones residenciales como “guarderías” de droga, con el objetivo de pasar desapercibida y facilitar el reparto posterior de las partidas. En marzo de este año se produjo una primera operación contra la cúpula de la organización.
Varios de sus integrantes fueron arrestados, pero el presunto líder consiguió escapar. A partir de entonces, la investigación se centró en la red de proveedores, transportistas y personas encargadas de mantener los puntos de almacenamiento activos. Tras meses de seguimiento, la Policía consiguió ubicarlo en la ciudad marroquí de Tánger. La detención se ejecutó el 8 de octubre en virtud de una orden internacional.
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Siete almacenes y toneladas de hachís
La investigación ha permitido desmantelar siete puntos de almacenamiento de droga situados en Madrid, Guadalajara y Valencia. Además de la vivienda de Las Tablas, los agentes localizaron a finales de junio dos nuevos inmuebles: uno en las afueras de Madrid, con más de 960 kilos de hachís y más de 12 kilos de cogollos de marihuana, y otro en Sanchinarro, donde fue incautada una tonelada de hachís. Uno de los mayores golpes se produjo en una nave industrial de Silla, en Valencia. Allí los agentes hallaron 4,6 toneladas de hachís que, según la investigación, iban a ser trasladadas a Madrid.
El balance total incluye 10.800 kilos de hachís, más de 21 kilos de marihuana, dos armas largas, cuatro armas prohibidas, 25 vehículos y 15 relojes de lujo. Los agentes también intervinieron cerca de 466.000 euros. Los arrestos se han producido en siete provincias. Del total de 86 detenidos, 65 fueron localizados en Madrid. La Policía apunta también que la red disponía de un sistema para introducir los beneficios del narcotráfico en el circuito legal. Entre las fórmulas detectadas figuran créditos obtenidos con testaferros, facturas falsas emitidas desde empresas pantalla, compraventas de inmuebles y vehículos de lujo.
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