Antes de encender la calefacción, comprueba esto: el truco para detectar si tus ventanas pierden calor

Solo necesitas un mechero para comprobar el sellado de los marcos y poder frenar la entrada de aire frío antes de que llegue el invierno

Una mujer de espaldas sostiene un encendedor encendido junto a una ventana cerrada, un radiador blanco y una taza sobre la mesa.
Una mujer acerca la llama de un mechero al marco de una ventana para detectar corrientes de aire. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El otoño avanza, los termómetros se desploman en toda la península y el gesto instintivo en millones de hogares es el mismo: acercarse a la caldera o al termostato para activar los radiadores. Sin embargo, antes de poner a trabajar el sistema de calefacción a pleno rendimiento, conviene frenar un segundo. Mantener una vivienda cálida durante los meses más duros del frío no depende únicamente de la potencia de los aparatos o del tiempo que permanezcan encendidos.

Si el calor se escapa a través de rendijas invisibles, la factura energética se disparará sin que la casa llegue a alcanzar una temperatura estable. Las puertas y ventanas constituyen la primera barrera térmica del hogar: su cometido no se limita a aislar del ruido exterior o de la lluvia, sino que deben cerrar a la perfección para impedir que el aire caliente se pierda de forma constante.

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El principal problema es que, en muchas ocasiones, una ventana parece encajar a la perfección a simple vista y cierra con total normalidad, pero en su perímetro existen holguras o desajustes mecánicos por los que se cuela una corriente gélida. Ante este fallo tan habitual, existe un método casero, rápido y sin obras para salir de dudas antes de la llegada del invierno.

La prueba casera para detectar corrientes de aire

La comprobación requiere un único elemento: un mechero (o, en su defecto, una vela o una cerilla). El procedimiento consiste en cerrar herméticamente la ventana y recorrer con calma todo el contorno de la carpintería, sosteniendo la llama a pocos centímetros de la unión entre la hoja y el marco. Es fundamental no apoyar el fuego sobre los perfiles para no dañar los materiales ni correr riesgos innecesarios, manteniéndolo siempre alejado de cortinas, persianas o telas.

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Una mano sostiene un encendedor encendido junto al marco blanco de una ventana cerrada con árboles al fondo.
Una persona comprueba las corrientes de aire. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si al pasar por una zona concreta la llama permanece recta y estable, el sellado de ese tramo es correcto. Si, por el contrario, la llama titubea, oscila de forma perceptible o se inclina claramente hacia un lado, es el indicio definitivo de que existe una corriente de aire exterior que se está filtrando a través de la junta. Para obtener una lectura fiable, conviene repetir la operación a lo largo de las cuatro esquinas y de los tramos intermedios, ya que las holguras suelen concentrarse en puntos muy específicos donde las piezas de cierre han cedido o las gomas se han endurecido.

Una vez identificada la filtración, existen medidas provisionales de urgencia para frenar el flujo de aire antes de afrontar reparaciones definitivas. Una de las más prácticas consiste en recurrir al plástico film transparente de cocina. Aplicado con cuidado sobre la ranura localizada —sin cubrir todo el cristal, sino taponando la fuga perimetral—, actúa como un parche temporal eficaz para mitigar la corriente inmediata.

Aun así, este tipo de trucos caseros sirve como diagnóstico y solución de emergencia. Si la entrada de aire frío persiste tras la prueba, la opción más eficiente para garantizar el ahorro de energía en invierno pasa por renovar los burletes de goma, ajustar la tornillería de los herrajes o acudir a un instalador profesional para sellar la carpintería.

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