Sánchez y Meloni acuerdan una última prórroga del control fronterizo en los aeropuertos antes de reestablecer Schengen entre España e Italia

Roma comenzó estos controles el 1 de agosto tras el asalto masivo a Ceuta y Madrid ha actuado con reciprocidad

Pedro Sánchez y Giorgia Meloni. (AFP)
Pedro Sánchez y Giorgia Meloni. (AFP)
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han acordado este jueves en la cumbre de líderes de la Unión Europea en Bruselas buscar medidas alternativas que permitan suprimir los controles fronterizos que Roma introdujo a comienzos de agosto tras la entrada masiva de migrantes en Ceuta. Ambos mandatarios encargaron a sus ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska y Matteo Piantedosi, que concreten esta decisión en un plazo de siete días.

Mientras se negocia el desmantelamiento del dispositivo, Italia ha decidido prorrogar una semana más los controles en puertos y aeropuertos a los viajeros procedentes de España, hasta el 23 de octubre. La prórroga, calificada por fuentes del Ejecutivo italiano como la última antes de cerrar la crisis diplomática con Madrid, responde a la necesidad de sincronizar el calendario con la medida recíproca española, que expira el 22 de octubre. Fuentes del Gobierno español han confirmado que los ministerios del Interior de ambos países trabajarán en los próximos días para proceder a la eliminación de los controles.

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La reintroducción de controles fronterizos comenzó el 1 de agosto, cuando Italia decidió restablecer de forma unilateral las verificaciones a los viajeros procedentes de España, con el argumento de una amenaza para la seguridad nacional derivada de la presión migratoria y la posible utilización de las rutas por organizaciones criminales. España respondió con una medida recíproca, formalizada mediante una orden del Ministerio del Interior del 7 de agosto, que estableció controles a los vuelos y conexiones marítimas de pasajeros procedentes de territorio italiano, con entrada en vigor el 8 de agosto.

Control de pasajeros en un aeropuerto. (Reuters/David W Cerny)
Control de pasajeros en un aeropuerto. (Reuters/David W Cerny)

Debe ser el último recurso

Desde entonces, ambos gobiernos han prorrogado sucesivamente las medidas. La última extensión italiana, anunciada el 30 de septiembre, caducó la noche del jueves, lo que obligó a Roma a decidir entre dejarla decaer o renovarla de nuevo. El ministro Piantedosi había justificado esa prórroga por la persistencia de “cuestiones críticas” vinculadas a la situación en el enclave español de Ceuta, según informó la agencia EFE.

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Los controles se aplican exclusivamente a las fronteras interiores aéreas y marítimas entre ambos países y afectan a los vuelos y enlaces de pasajeros cuyo último punto de salida se encuentre en territorio del otro Estado. La norma española precisa que las verificaciones no constituyen una prohibición general de entrada al país y que se respeta el derecho a la libre circulación de los ciudadanos de la Unión Europea, el derecho a solicitar protección internacional y el principio de no devolución.

El Código de fronteras Schengen permite a los Estados miembros restablecer de forma excepcional y temporal los controles en sus fronteras interiores cuando exista una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior, aunque exige que la medida sea proporcional, esté limitada en el tiempo y se someta a una evaluación permanente. La Comisión Europea sostiene que esta reintroducción debe constituir siempre un recurso de último nivel y ha planteado en el pasado, a países como Alemania, Austria o Francia, medidas sustitutivas como el refuerzo de controles policiales no sistemáticos, el intercambio de información entre cuerpos de seguridad o el uso de sistemas móviles de identificación biométrica.

Aeropuerto de Barajas. (Carlos Luján/Europa Press)
Aeropuerto de Barajas. (Carlos Luján/Europa Press)

Se resuelve el problema, no las diferencias

Existe además una particularidad geográfica relevante para entender el conflicto: Ceuta y Melilla cuentan con un régimen especial, por el que los viajes desde ambas ciudades hacia la península ya están sujetos a controles en sus conexiones aéreas y marítimas. La llegada a Ceuta no implica, por tanto, un acceso automático sin verificaciones al resto de España ni al espacio Schengen.

El eventual levantamiento de los controles pondría fin a uno de los mayores desafíos al sistema Schengen protagonizado por dos grandes Estados miembros en los últimos años. Partidos de la oposición en ambos países, tanto en Madrid como en Italia, han criticado la suspensión de las normas de libre circulación como una medida de carácter propagandístico, dado que la entrada a Ceuta no otorga de forma automática acceso al espacio Schengen y que Italia no comparte frontera terrestre con España.

El acuerdo alcanzado en Bruselas no resuelve, sin embargo, las diferencias de fondo entre ambos gobiernos en materia de política migratoria, que han generado tensiones recurrentes entre Madrid y Roma en las últimas semanas. Los detalles de las medidas de cooperación alternativas que sustituirán a los controles fronterizos aún no se han hecho públicos.

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