La red de radares de la Dirección General de Tráfico (DGT) combina equipos fijos, móviles, helicópteros Pegasus y los dispositivos veloláser, estos últimos capaces de instalarse dentro de los vehículos de la Guardia Civil. En Italia, la vigilancia del tráfico cuenta con un catálogo similar de dispositivos, a los que se suma ahora un nuevo aparato que introduce una forma inédita de controlar los adelantamientos ilegales en carretera, una infracción que hasta ahora resultaba complicada de demostrar sin la intervención directa de un agente en el momento de la maniobra.
El sistema se llama SV3, pero se ha popularizado bajo el nombre de “sorpassómetro”. Está ya en uso en la región italiana de Calabria y combina sensores integrados en el asfalto con cámaras de alta resolución y software de inteligencia artificial. Esa combinación le permite detectar de forma automática el momento exacto en que un vehículo cruza una línea continua para adelantar a otro coche.
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El radar no solo capta la infracción, sino que la graba en un video de aproximadamente 15 segundos para hacer de prueba documental para la posterior denuncia. Mediante inteligencia artificial, el sistema identifica el tipo de vehículo, su matrícula, el carril utilizado y la posición exacta en la que se cometió la infracción. Con toda esa información se genera un expediente que después revisan los agentes de tráfico, quienes determinan si corresponde o no imponer una sanción.
Se trata, según las autoridades italianas, de una evolución del radar de línea continua que ya existe en varios países europeos. En España, ese tipo de dispositivo se emplea únicamente para detectar incorporaciones indebidas al carril principal, pero no para vigilar los adelantamientos. El SV3 amplía esa función, ya que está pensado para capturar específicamente las maniobras de adelantamiento prohibidas.
Dónde se ha instalado y qué sanciones conlleva
En Italia, el nuevo radar se ha colocado en carreteras de alta siniestralidad: vías de montaña con baja visibilidad, curvas ciegas y tramos rectos donde se registran numerosos adelantamientos a velocidades elevadas. Cuando el sistema capta una maniobra de este tipo, la infracción puede calificarse como conducción temeraria, una conducta que en España puede implicar una multa de 500 euros y la pérdida de seis puntos del carnet, según cómo se valore la maniobra y las circunstancias en las que se produjo.
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Por el momento, el dispositivo solo opera en territorio italiano, aunque su funcionamiento ha despertado el interés de otros países europeos, entre ellos España, donde la DGT sigue de cerca este tipo de innovaciones tecnológicas aplicadas al control del tráfico.
Otros radares con inteligencia artificial ya operativos en España
El SV3 no es el único radar con inteligencia artificial que se utiliza en Europa. En Pamplona, por ejemplo, ya funcionan radares capaces de detectar y sancionar hasta diez infracciones diferentes: desde excesos de velocidad, el uso del cinturón de seguridad o del teléfono móvil, hasta aparcar o girar en zonas prohibidas, saltarse un paso de cebra o un semáforo en rojo o ámbar, realizar cambios de carril antirreglamentarios, detenerse en zonas de cebreado amarillo o circular en sentido contrario.
En España, los radares de línea continua que ya están en funcionamiento se concentran en la Comunidad de Madrid, con cuatro equipos activos en las autovías A-1, A-2, A-42 y A-6. El sistema combina dos cámaras sincronizadas, una que vigila el carril de aceleración y otra que controla el carril principal, de modo que, si un vehículo se incorpora antes de que termine la línea continua, el dispositivo confirma el incumplimiento de la señalización. Esa información llega después al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas (CTDA), organismo encargado de tramitar este tipo de multas dentro de la estructura de la DGT.
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