Hace tres años que Rebeca Marín empezó a notar los primeros síntomas de la menopausia. “Fue un cambio radical en mi vida, de no saber quién soy y cómo estar”, confiesa a Infobae por teléfono. Tenía tan solo 46 años, así que le costó mucho reconocer lo que le sucedía: había dejado de dormir, sufría cambios en la piel, le daban alergias cosas que antes nunca le habían provocado reacción, sufría cambios de humor inesperados, dolores de cabeza...
Sus médicos tampoco lo tenían claro, pues, por su corta edad, descartaban que pudiera tratarse de la menopausia. “Mi doctora de cabecera lo enfocó todo al tema emocional, me recetó antidepresivos y ansiolíticos”, cuenta. En realidad, Rebeca estaba pasando por la perimenopausia, una etapa previa en la que el cuerpo se prepara para dejar de tener el periodo.
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Rebeca tuvo que aguantar hasta cumplir los 49 para encontrar una solución a sus problemas. Con el fin de su última menstruación, su ginecóloga le recetó Lenzetto, una terapia hormonal que alivia los síntomas de déficit estrogénico. Seis meses después, la mujer se ve abocada a cambiar por segunda vez de tratamiento ante el desabastecimiento de terapias sustitutivas hormonales en España. Con su indignación, ha recogido cerca de 25.000 firmas en Change.org para solicitar al Ministerio de Sanidad que garantice el acceso a las terapias para mujeres con menopausia.
Una “cascada de circunstancias” deja a 400.000 mujeres sin medicación
Los problemas de suministro de terapias sustitutivas hormonales responden a “una cascada de circunstancias”, afirma la doctora Isabel Ramírez, portavoz de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Lenzetto empezó a faltar en las farmacias en el mes de marzo, después de años con una demanda en crecimiento. La falta de este fármaco hizo que los médicos buscasen otras alternativas para sus pacientes. “A medida que se iban reclamando más estos estrógenos transdérmicos, se han ido acabando, porque no tenían prevista una producción para la demanda de ese momento”, explica Ramírez.
Esta “tormenta perfecta” ha provocado que cuatro fármacos declaren problemas de suministro: el spray Lenzetto, los parches Evopad y Estradot y las cápsulas Bijuva. Otros sustitutivos, como Duavive y Climodien, han dejado de comercializarse en España, agravando todavía más el problema.
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En consecuencia, las mujeres que toman estos fármacos se han visto forzadas a peregrinar por las farmacias o abandonar sus tratamientos. El Barómetro de la Menopausia de la AEEM calcula que son unas 300.000 las mujeres que siguen estas terapias sustitutivas. A ellas se sumarían las mujeres trans e intersexuales, que utilizan estos fármacos para desarrollar características femeninas; y algunas pacientes con problemas de fertilidad. En total, unas 400.000 mujeres se han quedado sin tratamiento.
Para las pacientes con menopausia que se ven obligadas a abandonarlo, la consecuencia es inmediata: “Vuelven a tener todos los síntomas”, explica Ramírez. Pero el problema va más allá de sufrir sofocos o insomnio, pues “la terapia hormonal les protege desde el punto de vista cardiovascular y óseo. Esa protección también se la quitamos, porque recordemos que en España las mujeres se mueren de eventos cardiovasculares, es la primera causa”, indica la doctora.
Para las mujeres trans, supone perder todos los cambios físicos que se han conseguido. “Poco a poco hay una regresión corporal, al punto de inicio de antes de la terapia”, explica a Infobae el médico de la Unitat de Transit para personas trans, Daniel Sánchez. Con esta regresión, “aparecen síntomas de ansiedad, por estar yendo en una dirección en la que no deseas ir”, indica.
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25.000 mujeres piden una solución
Rebeca lleva seis meses recorriéndose todas las farmacias de Cuenca en busca de sus medicamentos. “Cuando fui a por la última caja, me dijeron: ‘Esta te la llevas, pero ya no hay más’. He podido conseguir otra, pero en noviembre me quedaré sin tratamiento”, lamenta.
Las autoridades buscan soluciones a este desabastecimiento, pero la respuesta no parece sencilla. Por el momento, Cataluña ha autorizado a las farmacias a realizar una fórmula magistral a base de estrógenos para hacer frente a la escasez, una estrategia que el Colegio de Farmacéuticos defiende, pero que la Aemps no tiene tan clara. El organismo dependiente del Ministerio de Sanidad considera que este debe ser el último recurso, pues no se conoce cómo será su absorción.
Mientras tanto, Rebeca se siente “frustrada y con ganas de llorar”, porque sabe que, sin esos fármacos, volverán los sofocos, los dolores y las noches de insomnio. Como ella, casi 25.000 mujeres han firmado su petición para que el Ministerio de Sanidad garantice su tratamiento.
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“Sufro todos los síntomas de la menopausia; con el tratamiento hormonal recuperé mi vida; sin embargo, el desabastecimiento de estrógenos, en mi caso Lenzetto, hace que esté completamente desajustada”, cuenta Elena, una de las firmantes. “Que nos tomen en cuenta, desde los médicos de cabecera hasta muchos ginecólogos, que no nos digan que esto es lo que hay”, defiende Eva María, que también ha apoyado la petición. Rebeca espera lo mismo. “Pido que no nos abandonen, que no nos dejen tiradas. Lo único que quiero es poder ir a la farmacia cuando me toque, recoger mi medicación y que la encuentre”, concluye.
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