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Así se decidió que hubiera dos decretos de vivienda en vez de uno: el pacto de PSOE y Sumar ‘in extremis’ antes del Consejo de Ministros

La renovación automática de los alquileres se separó para facilitar la convalidación del resto de las medidas en el Congreso

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. (Eduardo Parra - Europa Press)

La negociación entre PSOE y Sumar para cerrar las nuevas medidas de vivienda se resolvió ‘in extremis’, apenas antes de que comenzara el Consejo de Ministros. El acuerdo consistió en separar el paquete en dos reales decretos, una salida que permitirá tramitar de forma independiente la iniciativa sobre la renovación automática de los alquileres y elevar las opciones de que el resto de las medidas consiga el aval del Congreso.

Las conversaciones entre ambos socios del Ejecutivo se habían intensificado durante los últimos días, con el objetivo inicial era que el Gobierno aprobara este martes un único texto, tras la presión social que siguió al desahucio de Maricarmen y a las movilizaciones de organizaciones vinculadas al derecho a la vivienda.

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El intercambio de propuestas continuó durante la noche y no se alcanzó un entendimiento definitivo hasta poco antes de la reunión semanal del Gobierno, presidida por Pedro Sánchez. De hecho, el Consejo de Ministros ha empezado una hora más tarde de lo programado porque los equipos negociadores aún ultimaban el contenido del acuerdo.

La medida con más dudas

La fórmula pactada divide las medidas que se habían puesto sobre la mesa en dos normas. El primer decreto concentrará la mayor parte de las disposiciones en materia de vivienda, mientras que el segundo recogerá la renovación automática de los contratos de alquiler.

Esa propuesta había sido planteada por el Sindicato de Inquilinas y asumida por Sumar en la negociación con la parte socialista del Gobierno. Según las fuentes consultadas por EFE, ese fue el principal punto de fricción entre las dos formaciones, ya que se trata de la medida que presenta más obstáculos para lograr apoyos entre los grupos parlamentarios.

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La decisión de aprobar dos decretos responde, por tanto, a la necesidad de evitar que las dificultades de esa iniciativa frenen el resto de las medidas. El Ejecutivo pretende que el paquete principal tenga una vía más despejada durante su convalidación en el Congreso, aunque las dos partes aseguran que no han descartado sacar adelante el segundo texto.

La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Ministros celebrada, este martes, en el Palacio de la Moncloa. EFE/ Rodrigo Jiménez

El desdoblamiento preserva formalmente la medida reclamada por el Sindicato de Inquilinas, pero la deja expuesta a caer en una votación separada, sin afectar al resto de las iniciativas de vivienda.

Desde el Gobierno sostienen que el contexto abierto en las últimas semanas puede facilitar los respaldos parlamentarios para ambas normas. La presión de los colectivos por la vivienda y la acampada instalada en la Puerta del Sol de Madrid han situado el debate sobre los alquileres y los desahucios en el centro de la discusión política.

Fuentes socialistas recogidas por la agencia admiten que algunos grupos, entre ellos Junts per Catalunya, mantienen reservas sobre el decreto que reúne la mayoría de las medidas. Pese a ello, expresan confianza en que esas dudas se disipen cuando conozcan la redacción final y el alcance del texto.

Un acuerdo cerrado a última hora

La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, evidenció que el acuerdo se había cerrado con escaso margen. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros reconoció que no contaba todavía con el documento definitivo, por lo que no pudo precisar cuándo entrarán en vigor los decretos ni si el Ejecutivo esperará a su validación parlamentaria para aplicarlos.

La falta de detalles públicos sobre el contenido definitivo responde a que las negociaciones se mantuvieron abiertas hasta el inicio de la reunión gubernamental. La intención compartida por PSOE y Sumar era llegar al Consejo de Ministros con un entendimiento que permitiera aprobar las iniciativas sin aplazar la respuesta política a la crisis de vivienda.

Tras la reunión del Ejecutivo, los ministros de Sumar ofrecieron una comparecencia casi al mismo tiempo que se celebraba la rueda de prensa habitual en el Palacio de la Moncloa. Ambas intervenciones estuvieron centradas en los decretos aprobados y en la negociación que los hizo posibles.

La presión de la acampada de Sol obliga al Gobierno a negociar a toda prisa un nuevo decreto de vivienda. Estas son las líneas rojas y las exigencias de Sumar, Junts, Esquerra y Podemos para dar su apoyo.

Fuentes del PSOE citadas por EFE consideran normal que sus socios quisieran explicar su papel en el pacto, sobre todo en un año electoral. También recalcan que la aprobación de las medidas responde al trabajo de los dos integrantes de la coalición y señalan que Sumar informó con antelación de su intención de convocar una comparecencia propia.

La parte socialista rechaza, además, que existiera un plante o un boicot por parte de los ministros de Sumar, después de que desde esa formación se sugiriera que sus representantes habían entrado tarde en la reunión. Según esas fuentes, el Consejo de Ministros no comenzó hasta que todos los miembros del Gobierno, incluido Sánchez, se encontraban en la sala.

Sumar defendió que el pacto permitió incorporar todas las propuestas que llevaba a la mesa, sin dejar un paquete parcial. Sus fuentes atribuyen el desenlace de la negociación a la movilización ciudadana, al movimiento por la vivienda y a la acampada de la Puerta del Sol, según ha recogido EFE.

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