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Una red de 305 metros de túneles y cámaras: así es la mina de sal abandonada que empezó a excavarse hace 7.300 años

Se trata de un complejo minero con varias grandes cámaras dispuestas en paralelo y en varios niveles que en el pico de su productividad permitía extraer 1,5 toneladas de sal al día

Hallstatt, Austria (Wikimedia Commons)

En la montaña que se alza sobre el pueblo austríaco de Hallstatt, los arqueólogos han localizado un entramado de 305 metros de galerías y cámaras. El hallazgo llegó de la mano de perforaciones exploratorias realizadas por el Museo de Historia Natural de Viena (NHM), que buscaba zonas de la mina de sal que ningún investigador había podido examinar hasta ahora. Los sondeos arrancaron en 2022 con una perforadora de núcleo de la empresa Salinen Austria AG.

Esperaban encontrar una sola cavidad de grandes dimensiones, pero las perforaciones mostraron algo más complejo: varias cámaras dispuestas en paralelo, a varios niveles, que en conjunto forman un extenso complejo minero.

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La primera hipótesis apuntaba a una sola cavidad de grandes dimensiones. Sin embargo, las perforaciones mostraron algo más complejo: varias cámaras dispuestas en paralelo, algunas por encima y otras por debajo, que en conjunto forman un extenso complejo minero. Daniel Brandner, responsable de las excavaciones subterráneas del departamento de Prehistoria del museo, lo describe así en declaraciones a APA: “Se trata de múltiples cámaras que corren paralelas entre sí, apiladas unas sobre otras y otras debajo de otras”. Y añadió: “Nunca habíamos visto algo así en Hallstatt”.

La mina de sal de Hallstatt

La actividad minera se remonta al Neolítico

Las cámaras localizadas corresponden a la Edad del Hierro, en concreto al siglo VI antes de Cristo, un periodo en el que Hallstatt ya era uno de los grandes centros de producción de sal de la Europa prehistórica. Pero la explotación del yacimiento arrancó mucho antes. Los primeros pobladores llegaron al valle situado sobre la montaña hace unos 7.300 años y empezaron a extraer sal casi de inmediato, según confirman los picos de asta de ciervo y las herramientas de piedra halladas en distintos puntos del interior.

La producción alcanzó su punto más alto hacia el año 1200 antes de Cristo, ya en la Edad del Bronce tardía, con una extracción diaria de alrededor de 1,5 toneladas de sal. El propio museo señaló en un comunicado que estos hallazgos demuestran cómo la minería de sal impulsó innovaciones en tecnología, organización y transporte desde la prehistoria, con un papel determinante en la conversión de Hallstatt en uno de los centros industriales más antiguos de Europa.

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Una escalera de madera de 3.000 años de antigüedad, en la mina de sal de Hallstatt, Austria (Flickr / Susan Smith)

Las cámaras conservan ADN de los mineros y pruebas de su alimentación

Las cámaras recién halladas siguen los depósitos naturales de sal dentro de la montaña, lo que deja ver cómo los mineros de la Edad del Hierro ajustaban su trabajo a la geología del terreno. Miden unos 25 metros de ancho y 20 de alto, y el suelo conserva una capa de residuos que en algunos tramos supera los nueve metros de espesor. Entre esos materiales aparecieron astillas de pino quemadas, herramientas rotas, fragmentos de ropa y desechos humanos. La sal actuó como conservante natural y permitió que sobreviviera también ADN de los propios mineros y de los alimentos que consumían.

Los mangos de las herramientas encontradas en estas cámaras difieren de los usados en eras anteriores, cuando los utensilios seguían formas más estandarizadas, lo que sugiere cambios en las técnicas empleadas. Los investigadores encuentran, además, semejanzas con los hallazgos de Dürrnberg, cerca de Hallein, en Salzburgo, donde la minería de sal comenzó también en el siglo VI antes de Cristo.

Desprendimientos de tierra sepultaron varias veces las galerías

A lo largo de los siglos, grandes desprendimientos de tierra sepultaron en varias ocasiones las labores subterráneas y rellenaron las cámaras vacías con material de la superficie. Pese a ello, los mineros volvían a la actividad pocos años después. De ese contexto procede el llamado “hombre de sal”, un minero cuyo cuerpo, hallado en 1734, se conservó gracias a las propiedades del mineral. Probablemente murió durante uno de esos desprendimientos, aunque en su época nadie supo que se trataba de un resto prehistórico.

Los hallazgos se presentaron al público este mes, aunque sin acceso directo a las cámaras recién descubiertas. El Museo de Historia Natural de Viena organizó, junto a Salzwelten y Salinen Austria AG, la jornada “Arqueología en la Montaña”, celebrada el 12 y el 13 de septiembre en torno a la Alte Schmiede, la sede del museo en Hallstatt.

La actividad, con entrada gratuita, se desarrolló en la superficie del yacimiento: los visitantes pudieron probar herramientas prehistóricas, ver cómo se cocía la salmuera, seguir de cerca la perforación de tuberías de madera y vestirse con la indumentaria que usaban los antiguos mineros.

Las cámaras de la Edad del Hierro descubiertas mediante las perforaciones de núcleo permanecen fuera del alcance del público, ya que forman parte de una excavación en curso. Quien quiera recorrer parte del histórico complejo minero puede hacerlo a través de las visitas guiadas diarias que ofrecen las Salzwelten, aunque ese circuito turístico corresponde a sectores ya conocidos del yacimiento y no a las galerías halladas en la investigación reciente.

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