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Charles Spencer, hermano de Lady Di: “Contempló el suicidio, fue a los acantilados que hay en el sur de Inglaterra donde la gente va a quitarse la vida”

El conde Spencer ha publicado este miércoles 23 de septiembre ‘El canto del cisne. Diana, mi hermana’, unas memorias en las que narra las vivencias de la princesa de Gales desde su perspectiva

Foto de archivo tomada el 19 de agosto de 1981: el príncipe Carlos, príncipe de Gales, vestido con falda escocesa, y Diana, princesa de Gales, en Escocia. (Foto de diversas fuentes / AFP)

La imagen pública de Diana de Gales estuvo durante años marcada por su cercanía, su popularidad y su aparente capacidad para desenvolverse ante millones de personas. Sin embargo, detrás de aquella figura pública existieron también momentos de enorme sufrimiento que su hermano, Charles Spencer, ha decidido recuperar ahora en sus memorias. En El canto del cisne. Diana, mi hermana, el conde repasa algunos de los episodios más desconocidos de la vida de Lady Di y ofrece su propia visión sobre los años más complicados de la princesa.

En una entrevista concedida a La Vanguardia con motivo de la publicación del libro, Spencer ha hablado abiertamente sobre el deterioro que sufrió su hermana durante su matrimonio con el entonces príncipe Carlos. Preguntado sobre si Diana dejó de ser feliz después de casarse, su respuesta resulta especialmente contundente: “Se puso muy delgada. Contempló el suicidio, fue a los acantilados que hay en el sur de Inglaterra donde la gente va a quitarse la vida, pero dudo que hubiera dejado a sus hijos”.

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Las memorias narran en su interior algunas de las situaciones en las que su hermana estuvo a punto de tirar la toalla. La primera de estas ocurre apenas unas semanas antes de que Diana y Carlos contrajeran matrimonio. Según Charles Spencer, su hermana —a quien dentro de la familia llamaban Duch, un apodo derivado de duquesa— llegó a comunicarle a su padre que no se veía capaz de continuar adelante con el enlace. La respuesta que recibió no fue la que esperaba. Su padre consideró que ya era demasiado tarde para detener los preparativos y, según recuerda Spencer, le aseguró que era “imposible echarse atrás”.

El príncipe y la princesa de Gales en el balcón del Palacio de Buckingham el día de su boda, el 29 de julio de 1981. (Foto de Terry Fincher/Princess Diana Archive)

La situación habría sido todavía más complicada en vísperas de la boda. Spencer sostiene que el día anterior a la ceremonia Carlos le habría confesado a Diana que estaba contento de casarse con ella, pero que “no estaba enamorado”. Una revelación que, de acuerdo con el relato de su hermano, ayuda a explicar el profundo malestar que la princesa arrastraba desde entonces. El conde asegura que la situación llegó a ser tan extrema que Diana llegó a contemplar la posibilidad de quitarse la vida. En sus últimos años, según relata, condujo ella misma “más de una vez” hasta los acantilados de Beachy Head, en East Sussex.

Los acantilados de Beachy Head forman parte de la costa conocida como The Seven Sisters y se encuentran entre los paisajes más reconocibles del sur de Inglaterra. Sus paredes de tiza alcanzan aproximadamente los 162 metros de altura sobre el nivel del mar y ofrecen vistas al Canal de la Mancha. El lugar, de enorme belleza natural, también es conocido por los numerosos casos de suicidio registrados allí.

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El propio Spencer también recoge en sus memorias algunos comentarios de Carlos que, según su relato, resultaron hirientes para Diana. Entre ellos recuerda uno pronunciado después del compromiso: “Vaya, estamos un poco gorditas por aquí, ¿verdad?”. También afirma que, poco antes de la boda, una amiga de Diana le contó que Carlos le había confesado que no estaba enamorado de ella.

El funeral de la princesa Diana de Gales (Grosby)

Del divorcio a una vida que quería recuperar

La ruptura del matrimonio también aparece como uno de los momentos decisivos de las memorias. Spencer cuenta que Diana le comunicó durante un almuerzo: “Me voy a divorciar”. El conde tuvo que tomarse unos segundos para responder y le recordó que ambos habían vendido “una historia de cuento de hadas”. “Pero, Carlos, mi marido está enamorado de su ayuda de cámara”, le respondió ella.

Otro de los puntos fuertes aparece tras el divorcio, cuando Diana comenzó a imaginar otras posibilidades para su futuro. Una de ellas resulta especialmente sorprendente: “¿Crees que sería una buena primera dama de Estados Unidos?“, le preguntó en confidencia. Según Spencer, uno de sus pretendientes estadounidenses le había asegurado que podía llegar a la presidencia si ella aceptaba casarse con él. La posibilidad del cargo, asegura, llegó a seducir a Diana más que la relación sentimental.

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