La cotidianeidad de la Casa Real británica suele estar protegida por un muro de discreción, pero las nuevas tecnologías han introducido matices insólitos en la vida de palacio. Según recoge la publicación alemana Bunte, haciéndose eco de una entrevista otorgada al medio Showbiz Cheat Sheet, los miembros de la monarquía del Reino Unido utilizan aplicaciones como WhatsApp con absoluta normalidad. Sin embargo, detrás de esta aparente sencillez, existe un riguroso protocolo de seguridad diseñado para proteger la identidad de los príncipes en las agendas telefónicas del personal.
El autor de estas revelaciones es Jack Stooks, quien ejerció durante 21 años como jardinero jefe del rey Carlos III en la finca de Highgrove. Durante su trabajo al servicio de la Corona, Stooks presenció el funcionamiento interno de la institución y las estrictas directrices que debían seguir los empleados respecto a la privacidad real. Tal como explicó el exjardinero, los trabajadores tenían prohibido registrar a los miembros de la monarquía bajo sus nombres oficiales, obligándoles a recurrir a ingeniosos apodos para guardar sus números.
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Esta filtración cobra un especial interés en la actualidad periodística, marcada por los continuos debates sobre la privacidad de la realeza tras episodios recientes, como la filtración del número telefónico de Meghan Markle al unirse a un grupo de WhatsApp de padres. Las declaraciones de Stooks ofrecen una mirada inédita sobre cómo la monarquía intenta blindar sus contactos en la era digital sin renunciar a las herramientas de comunicación cotidianas.
Los motes de Kate y el príncipe Guillermo
Para garantizar la confidencialidad en los dispositivos del equipo de servicio, cada integrante de la realeza contaba con un seudónimo específico. El príncipe Guillermo figuraba guardado bajo la clave “Bobcat”, mientras que su hermano, el príncipe Harry, estaba registrado con el apodo “Baz”. Cuando Kate se incorporó a la familia, los empleados adaptaron la nomenclatura guardando su número bajo la denominación de “Sra. Bobcat”.
Stooks aclaró que estos alias no correspondían a los nombres públicos en WhatsApp, sino a las identificaciones internas que usaba el personal para evitar filtraciones. Asimismo, confirmó que la mensajería instantánea es fundamental en la rutina cotidiana de los Windsor. Los príncipes mantienen chats familiares activos con sus primos, como Zara Tindall, Peter Phillips o las princesas Beatriz y Eugenia, donde coordinan asuntos informales con la misma naturalidad que cualquier otra familia.
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El rey Carlos III y su resistencia al mundo digital
En claro contraste con la soltura tecnológica de los príncipes Guillermo y Catalina, el rey Carlos III ha mantenido históricamente su distancia con las herramientas digitales. De acuerdo con el testimonio de Stooks sobre su etapa en Highgrove, ni el monarca ni la reina Camila han destacado por su destreza tecnológica, prefiriendo los métodos de comunicación tradicionales frente a la inmediatez de la telefonía móvil.
Durante años, el soberano dispuso de un teléfono móvil sumamente básico que apenas utilizaba. Pese a los reiterados intentos de Guillermo y Harry por convencer a su padre de adaptarse al uso habitual del dispositivo para integrarse en la dinámica familiar, Carlos III mostró poco interés en la modernización digital, dejando la mensajería instantánea en manos de las generaciones más jóvenes.
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