La rutina de la explotación ganadera de Philippe Dilard en el centro de Francia ha sufrido una transformación tras la construcción de un túnel subterráneo diseñado para que sus vacas crucen bajo una carretera local. Durante años, el rebaño se desplazaba diariamente hacia el prado de enfrente, exponiéndose al tráfico y generando una situación peligrosa tanto para los animales como para los conductores. Ahora, gracias a esta nueva infraestructura, las vacas accederán a los pastos de forma autónoma y sin riesgos.
El túnel, denominado ‘boviducto’, conecta la granja con una parcela de 10 hectáreas al otro lado de la carretera. La estructura, compuesta por 14 módulos de cinco toneladas cada uno, alcanza una longitud de 14 metros y se ha instalado en apenas cuatro días durante el mes de julio. Este avance permite a Dilard implementar un sistema de gestión ganadera más moderno y seguro, al eliminar la necesidad de interrumpir la circulación de vehículos para trasladar el ganado.
El objetivo del granjero es automatizar al máximo los procesos de la explotación. El túnel facilita el acceso a nuevas áreas de pasto y prepara el terreno para la incorporación de robots de ordeño y sistemas automáticos de control del rebaño. “Cuando vayan a la ordeña por la mañana, saldrán primero a una parcela. A las once, volverán, pasarán otra vez por la ordeña y las barreras automáticas les permitirán acceder a una nueva parcela con hierba fresca”, explicó Dilard sobre el funcionamiento previsto.
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Seguridad y bienestar animal
La seguridad ha jugado un papel importante en la decisión de construir el túnel. Antes de esta solución, el ganado cruzaba la carretera bajo la vigilancia del propio Dilard, quien debía detener el tráfico para garantizar el paso de los animales. Con el ‘boviducto’, la separación total entre animales y vehículos elimina el riesgo de accidentes y reduce el estrés para ambos.
El nuevo sistema también mejora el bienestar de las vacas, que ya no sufren distracciones ni sobresaltos durante sus desplazamientos. Esta tranquilidad repercute directamente en la calidad de la leche. Dilard ha indicado que sólo queda por terminar el revestimiento del suelo del túnel para que los animales caminen con mayor comodidad, y prevé que la obra estará lista antes del otoño.
El funcionamiento del ‘boviducto’ incluye barreras automáticas que regulan el acceso a las diferentes zonas de pasto y permiten gestionar el movimiento del rebaño de manera precisa. Este nivel de automatización, poco habitual en explotaciones familiares, abre la puerta a una ganadería más eficiente y tecnificada.
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Adaptación al cambio climático y gestión ecológica
La transformación de la granja no se limita a la infraestructura subterránea. Philippe Dilard amplió la superficie de pradera ya en 2016, anticipando los efectos del cambio climático y la necesidad de métodos de producción más sostenibles. Su apuesta por la agricultura ecológica le llevó a sustituir el maíz por pastos capaces de recuperarse tras los periodos de sequía, asegurando alimento suficiente para el ganado.
La adaptación al clima se ha vuelto esencial. Este año, los campos de maíz de la región apenas han alcanzado el metro de altura, lo que ha generado preocupación entre los ganaderos por la falta de alimento para los animales. Gracias a la expansión de sus praderas y a la gestión automatizada, Dilard puede garantizar la alimentación de su rebaño incluso en condiciones adversas.
El siguiente paso será la instalación de robots de ordeño y la finalización de las rampas de acceso al túnel. Si el calendario se cumple, el rebaño podrá acceder a la hierba de las nuevas parcelas a partir de marzo, con lo que se consolidará un modelo de explotación moderna y adaptada a los retos actuales.
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