Los motoristas se están encontrando con una nueva referencia pintada sobre el asfalto en algunas carreteras españolas: pequeños círculos blancos situados junto a la línea central, especialmente antes y durante determinadas curvas. No están ahí para decorar la calzada ni modifican las normas de circulación. Su función es mucho más concreta: ayudar a los conductores de motocicletas a escoger una trazada más segura y evitar que se acerquen demasiado al carril contrario.
La medida forma parte de una estrategia que la Dirección General de Tráfico (DGT) lleva tiempo estudiando para reducir la siniestralidad de uno de los colectivos más vulnerables de la carretera. La iniciativa, conocida como ‘guiado en la trazada’, pretende utilizar las propias marcas del pavimento como una referencia visual para que los motoristas adopten una posición más segura al afrontar las curvas.
Eso sí, hay una precisión importante: aunque la DGT ha incorporado esta solución a sus estrategias de seguridad vial, los círculos que ya se han probado sobre el terreno en España corresponden al Servei Català de Trànsit (SCT). No existe, por tanto, una implantación generalizada de estas marcas por parte de la DGT en toda la red de carreteras española.
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El interés por esta medida coincide con un año especialmente negativo para los motoristas. En 2025 fallecieron 304 usuarios de motocicletas en vías interurbanas, cinco más que en 2024 y la cifra más elevada de la última década. De ellos, 232 murieron en carreteras convencionales, frente a 72 en autopistas y autovías, según el balance de la DGT.
Las carreteras convencionales son precisamente uno de los escenarios donde más sentido tiene esta estrategia. En ellas, una curva mal trazada puede terminar en una salida de vía o, todavía peor, en una invasión del carril contrario. Para un motorista, que no cuenta con la estructura de protección de un turismo, las consecuencias de un accidente pueden ser especialmente graves.
Qué significan los círculos blancos
La explicación de estas marcas es sencilla. El motorista debe evitar pisar los círculos y utilizarlos como una referencia para mantener su trayectoria alejada del eje central de la carretera. Las marcas se sitúan cerca de la línea que separa los dos sentidos de circulación. Al dejar los círculos hacia el interior de la curva, el motorista se ve guiado a realizar una trayectoria algo más abierta y a mantener una mayor distancia respecto al tráfico que circula en sentido contrario. Por eso, los círculos no funcionan como una señal convencional que obligue a detenerse, cambiar de carril o reducir la velocidad. Son una referencia visual destinada a influir en la trazada del motorista.
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La estrategia no se limita a los círculos. La DGT también ha estudiado otras marcas horizontales destinadas a modificar el comportamiento de los conductores, como las líneas perpendiculares pintadas sobre el asfalto, utilizadas como referencias visuales para mejorar la percepción de la velocidad, la distancia o la trayectoria. La diferencia es que los círculos están pensados específicamente para corregir la posición de la motocicleta durante el paso por una curva. No crean un carril para motos ni establecen una nueva zona de circulación.
Cataluña ya ha puesto a prueba el sistema
En España, Cataluña se ha convertido en uno de los principales escenarios para comprobar sobre el terreno si estas marcas consiguen modificar la forma en la que los motoristas afrontan las curvas. El Servei Català de Trànsit ya realizó una primera prueba en 2019 en la carretera BV-2115, en el entorno del pantano de Foix. A partir de esa experiencia, el organismo ha continuado estudiando diferentes sistemas de guiado para las motocicletas.
En 2025 amplió las pruebas a dos nuevos tramos: la N-260, en la Collada de Toses, en el Ripollès, y la B-124, entre Sant Llorenç Savall y Calders. La primera pertenece a la red estatal y la segunda es de titularidad de la Generalitat. En ambos casos, las marcas se colocan en zonas concretas de la carretera para comprobar si ayudan a los motoristas a mantener una trayectoria más alejada del eje central.
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El sistema tiene su principal precedente en Austria. Allí, el organismo de seguridad vial KFV lleva desde 2016 experimentando con diferentes marcas sobre el pavimento para comprobar su efecto sobre la siniestralidad de las motocicletas. Entre ellas están las denominadas elipses blancas, similares a los círculos que se han utilizado posteriormente en España.
Uno de los estudios más citados se desarrolló en 19 curvas consideradas de riesgo en Tirol. Según el KFV, entre julio de 2019 y finales de 2021 se registraron cuatro accidentes de motocicleta con daños personales en los puntos intervenidos y el organismo calculó una reducción del 80% de los accidentes de moto en esas curvas. El dato, sin embargo, debe interpretarse dentro de su contexto.
La experiencia de otros países también ofrece resultados diferentes. En Luxemburgo, por ejemplo, la DGT recoge que estas marcas se han instalado en 52 curvas y que el porcentaje de motoristas que circulaban por la zona considerada segura pasó del 10% al 58%. En Escocia se han utilizado otros sistemas de señalización horizontal para tratar de reducir la velocidad y mejorar la posición de las motocicletas en curvas problemáticas.
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Por ahora, los círculos no constituyen una señal de tráfico de nueva aplicación general en España ni cambian las reglas que deben seguir los conductores. En los tramos donde están instalados, los coches y el resto de vehículos continúan sujetos a las mismas normas. Para los motoristas, en cambio, las marcas funcionan como una referencia adicional: deben evitar pisarlas y utilizarlas para mantener una trazada más alejada del centro de la calzada al afrontar la curva.
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