Cinco años han sido necesarios para dar carpetazo por fin al proyecto de la empresa Nueva Pescanova de construir una granja de pulpos en la isla de Gran Canaria. De haberse llevado a cabo, esta habría sido la primera instalación de este tipo del mundo, pero la multinacional finalmente ha abandonado sus planes en este enclave, como ha informado a la Autoridad Portuaria.
El expediente del proyecto llevaba ya años sin actividad, pues en 2023 el Gobierno de Canarias había exigido a la empresa la presentación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) detallada, algo que no se había realizado. En enero de 2026 se declaró caducado el procedimiento de autorización de vertidos y en mayo de ese mismo año la Autoridad Portuaria de Las Palmas inició el procedimiento de caducidad del expediente del proyecto.
Nada parecía indicar que la primera granja de pulpos del mundo fuese a ver la luz en la costa de Gran Canaria, pero todavía quedaba un paso decisivo: el archivo total del expediente, algo que desde asociaciones como Compassion in World Farming reclamaban para dar por finalizado de forma oficial el proyecto. Finalmente, se ha conseguido.
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“Tras años de presión, esta es una gran victoria para los pulpos, nuestros océanos y todos los que se unieron a nuestra campaña para detener la primera granja de pulpos del mundo”, ha celebrado la doctora Elena Lara, asesora principal de investigación y políticas de la organización de protección animal. “La decisión de abandonar este proyecto envía un mensaje contundente: el futuro de la alimentación no debe construirse sobre el sufrimiento animal ni sobre prácticas insostenibles”.
¿Por qué no ha salido adelante la granja de pulpos en Gran Canaria?
El proyecto de Nueva Pescanova pretendía criar al año más de un millón de pulpos con el objetivo de satisfacer la demanda del mercado de un animal cuyas poblaciones salvajes están en retroceso. El motivo por el que han decidido dar marcha atrás, según explicó Beatriz Calzada, presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, es que “se les hacía técnicamente complicado poder abordar todos los condicionantes”. De hecho, durante la evaluación ambiental simplificada, se detectaron posibles efectos adversos como el riesgo de malos olores o el deterioro de la calidad del agua portuaria.
Tras conocerse el proyecto en 2021, la protesta mundial no se hizo esperar. Según denunciaban desde Compassion in World Farming, esta práctica sería “cruel y probablemente provocaría estrés, agresividad e incluso canibalismo”, ya que son animales inteligentes y naturalmente solitarios que se verían condenados a vivir juntos en tanques submarinos.
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A esto se suma el hecho de que, tal y como denunciaron en Infobae desde la asociación, “todavía no existe ningún método de sacrificio que garantice su bienestar y haya sido validado científicamente para aplicarse a gran escala”. Estos animales, capaces de sentir y con grandes capacidades cognitivas, se verían entonces abocados a “una muerte lenta y agonizante”.
Las implicaciones no son solo en materia de bienestar animal, sino que este tipo de explotación supondría una grave amenaza para el medio ambiente, según defienden desde Compassion in World Farming: “Habría sido devastadora para el medioambiente, la seguridad alimentaria y la biodiversidad”.
La granja de pulpos no solo generaría contaminación local, sino que también “dispararía la demanda de peces salvajes destinados a la fabricación de pienso para alimentar a los pulpos, ya que son animales carnívoros”. Según el informe La creciente amenaza de la acuicultura carnívora elaborado por la organización de protección animal, un proyecto como el de Nueva Pescanova requeriría 28.000 toneladas de peces salvajes (unos 2.000 millones de peces) en su primer año de actividad para producir 3.000 toneladas de carne de pulpo. “Esto habría aumentado la presión sobre los océanos, que ya están sobreexplotados, perjudicando a los ecosistemas marinos y a las vulnerables comunidades costeras que dependen de estos peces para su alimentación”.
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El resultado de este cúmulo de perjuicios fue claro: asociaciones, científicos y particulares se unieron para evitar su instalación, manifestándose varias veces y no olvidando el caso en estos cinco años. Recientemente, fueron enviados más de 43.000 correos electrónicos a la Autoridad Portuaria de Las Palmas pidiendo el archivo oficial.
Este no es el final de los proyectos de granjas de pulpos en España
Pese a la noticia del desistimiento de la multinacional en Gran Canaria, las asociaciones ecologistas y de protección animal continúan luchando. “El caso de Nueva Pescanova no cierra el debate en España: la Xunta de Galicia ha concedido en los últimos años licencias para proyectos similares, y nada impide legalmente que otra empresa retome mañana lo que Pescanova ha tenido que abandonar hoy”, defienden desde AnimaNaturalis.
Lara señala que “ahora los gobiernos deben ir más allá, prohibiendo la cría de pulpos e impidiendo la expansión de la acuicultura de animales carnívoros“. En junio de 2025, fue admitida a trámite y publicada en el Boletín Oficial de las Cortes Generales una Proposición de Ley para prohibir la acuicultura de pulpos en España, registrada por Sumar, ERC y Podemos, en colaboración con la asociación jurídica Intercids.
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La petición aún se encuentra en fase de espera para su toma en consideración por el pleno, pero esto demuestra que en el plano político, por parte de algunos partidos, existe la intención de evitar que proyectos como el de Gran Canarias se conviertan en una realidad.