Durante seis años, Lol no juzgó a nadie, pero acompañó a unas 300 víctimas en los momentos más duros de sus vidas, muchos de ellos menores que se enfrentaban por primera vez a un proceso judicial. En salas de espera y despachos, su presencia silenciosa se convirtió en un apoyo clave ante la tensión y la incertidumbre. Ahora, el primer perro de asistencia judicial de Francia se jubila y deja su lugar a Venom, el joven labrador que ya ha comenzado a asumir su relevo.
Con 11 años, el labrador cierra una etapa en la que ha contribuido a mejorar la experiencia de cientos de personas que han pasado por los tribunales. Su labor ha sido considerada pionera dentro de un modelo que posteriormente ha inspirado la formación de otros perros de apoyo en el sistema judicial francés.
“Una noche tuve que cargarlo porque estaba agotado”
El vínculo entre Lol y su cuidador, el exgendarme Jean-Marc Mir, ha sido clave en el desarrollo del proyecto. Mir recuerda los límites físicos del animal tras jornadas especialmente intensas.“Una noche tuve que cargarlo porque estaba agotado. A veces quieres ayudar a todo el mundo, pero también tienes que respetar cuándo el perro no puede más”, ha explicado en declaraciones a La Dépêche.
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Pero su retirada no supone el final del proyecto. Su sucesor ya tiene nombre: Venom, un joven labrador de dos años que ha comenzado a integrarse en la misma función que su predecesor. Su incorporación garantiza la continuidad de una iniciativa que se ha consolidado como un modelo de referencia en la atención a víctimas.
El relevo entre ambos animales se está llevando a cabo en Lamagdelaine, en el departamento de Lot, en el hogar de Mir. El exgendarme ha decidido adoptar a Lol para que disfrute de su jubilación en un entorno tranquilo, mientras continúa trabajando en el programa junto al nuevo integrante.
Durante este periodo de transición, ambos perros convivirán bajo el mismo techo, lo que permitirá que Venom aprenda de la experiencia del veterano antes de asumir plenamente sus funciones en los tribunales. En este entorno también participa Tya, la pastor alemán de la familia, que acompaña la adaptación del nuevo perro.
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La decisión ha sido cuidadosamente planificada por el matrimonio Mir y cuenta con la aprobación de la asociación nacional Handi’Chiens, responsable de la formación de estos animales especializados. El objetivo es garantizar una transición progresiva basada en la convivencia y el aprendizaje directo.
“Vi a niños hablarle directamente a él”
“Al principio era escéptico. Conocía los perros policía, pero no imaginaba el impacto que podía tener Lol en las víctimas”, ha explicado Mir. Tras su jubilación, colaboraba como voluntario en la asociación France Victimes 46, acompañando a personas especialmente vulnerables durante procesos judiciales. Fue entonces cuando surgió la posibilidad de incorporar un perro de asistencia en los tribunales.
A partir de una experiencia piloto impulsada en 2019 por el entonces fiscal de Cahors, Frédéric Almendros, Lol se convirtió en el primer perro de este tipo en Francia. Su función ha sido siempre la misma: ofrecer calma, reducir la ansiedad y actuar como apoyo silencioso en momentos de gran tensión emocional.
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Según relatan sus cuidadores, su presencia ha permitido que muchas víctimas, especialmente menores, lograran expresarse cuando no podían hacerlo con adultos.“Vi a niños hablarle directamente a él, contarle lo que les había ocurrido, como si el perro fuera el único puente posible para empezar a hablar con nosotros”, relata Mir.
Tras seis años de servicio, Lol inicia ahora una jubilación supervisada por veterinarios y especialistas que garantizarán su bienestar. Su legado, sin embargo, ya forma parte del sistema de apoyo a víctimas en los tribunales franceses. Mientras tanto, Venom comienza a asumir su papel con las primeras intervenciones ya realizadas, en las que ha acompañado a varias víctimas.