Los seis hábitos que comparten las personas con altas capacidades, según los expertos

La curiosidad insaciable y la tendencia a asumir desafíos destacan entre las características habituales de estas personas

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Una clase. (Europa Press)

Si hacemos caso a los padres, el 100% de los niños actuales tienen altas capacidades. De hecho, teniendo en cuenta que la moda de apuntar a los hijos a decenas de extraescolares que cuestan un dineral —idiomas, deporte, música y un larguísimo etcétera—, sorprende que los adolescentes de hoy no sean una mezcla de Cristiano Ronaldo, Mozart y Velázquez y que, si hacemos caso al CIS, más bien sean cada vez más machistas y racistas. Pero la exageración con las altas capacidades no implica que algunas personas no las tengan, y aunque detectarlas es cosa de los expertos, varias publicaciones destacan una serie de rasgos recurrentes que permiten, al menos, sospechar antes de confirmar un diagnóstico.

Así, y siempre con el asterisco de que estos rasgos son generalidades que en ningún caso indican con total certeza que revelan unas altas capacidades, una de las características más repetidas es la inclinación a pasar tiempo a solas. Según trabajos de la Singapore Management University y la London School of Economics, estas personas suelen encontrar en la soledad un espacio para la introspección y el desarrollo personal, pues las multitudes y la interacción social constante pueden resultarles abrumadoras o poco estimulantes.

En esa vida interior también aparece un segundo rasgo: el hábito de hablar solos o mantener un diálogo interno. Es una manera de contrastar ideas, probar hipótesis y aclarar el razonamiento antes de tomar una decisión, y en general —aunque siempre se haya dicho que hablar solo es de locos— favorece el pensamiento crítico y la resolución de problemas.

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A ese patrón se suma la escritura como herramienta para ordenar el pensamiento. Muchas personas con altas capacidades prefieren un correo, unas notas o un texto a una conversación improvisada porque así pueden revisar, estructurar y perfeccionar mejor lo que quieren decir.

Los actores Juan Diego Botto y Marian Álvarez profundizan en los temas de su nueva serie, 'Altas capacidades', una comedia que explora las dinámicas de la clase alta y la llamada 'clase media aspiracional'.

De la curiosidad al perfeccionismo

Otro rasgo común gira en torno a la curiosidad y a la forma de aprender. Según coinciden los psicólogos que han escrito sobre el tema en diversos artículos publicados en internet, desde pequeños, las personas con altas capacidades suelen plantear preguntas profundas y buscar el porqué de las cosas sin conformarse con respuestas simples. La curiosidad, el tercer factor, implica favorecer un aprendizaje autodidacta, con capacidad para adquirir conocimientos avanzados en poco tiempo y explorar por su cuenta los asuntos que les interesan.

Y junto a ese afán por aprender, varias fuentes sitúan la autoexigencia, el quinto rasgo de estas personas. La autocrítica permanente debe permitir evaluar los propios errores y limitaciones sin sobreestimar las habilidades propias. Por esto mismo, estas personas suelen disfrutar de los desafíos, que interpretan como una vía para superarse y probar nuevas destrezas. Del lado negativo, el perfeccionismo, que lleva a fijarse estándares muy altos, tiene consecuencias que van desde la insatisfacción constante al estrés o el agotamiento emocional.

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Y finalmente, la dificultad de relacionarse con los demás es otro rasgo común: las personas con altas capacidades tienden a creer que los demás procesan la información del mismo modo que ellas, lo que provoca frustración cuando eso no ocurre. Así, algunas personas con altas capacidades se sorprenden ante respuestas que consideran lentas o poco lógicas. Ese choque puede traducirse en problemas en el colegio, el trabajo y la vida familiar.