En verano, con la subida de las temperaturas, es inevitable que las ventanas permanezcan, como mínimo, entreabiertas durante buena parte del día para ventilar la casa. También es inevitable, entonces, que entren moscas y se instalen en el interior.
No es tanto que el calor atraiga las moscas al interior de los hogares: las temperaturas elevadas aceleran el ciclo reproductivo de estos insectos, lo que supone que haya más ejemplares vivos a la vez. También tiene que ver el hecho de que la basura - cualquier deshecho orgánico - se pudre mucho más rápido, y las señales químicas son especialmente atractivas para estos insectos. Además, una manzana podrida es un nido ideal para una mosca: es habitual que ponga sus huevos en comida descompuesta o en descomposición, ya que supone que, al nacer, las larvas tengan alimento abundante.
Suelen sentirse atraídas por restos de comida en las encimeras, la basura, el fregadero húmedo, los trapos o incluso la fruta madura. Incluso con una limpieza constante, el calor multiplicará las visitas de insectos, que tenderán a detenerse en los marcos de ventanas y puertas antes de decidir si cruzar hacia el interior. Por ese motivo, resulta más eficaz actuar justo en ese punto de entrada. Aunque es de esperar que de vez en cuando algún insecto se meta en casa, su presencia a veces puede provocar la impresión de que el ambiente está descuidado. Existe, sin embargo, una solución sencilla, económica y casera para mantener alejadas a las moscas.
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Spray de vinagre y aceite esencial de eucalipto para ahuyentar a las moscas
Una de las formas más sencillas de crear una barrera consiste en preparar un spray casero con vinagre blanco y aceite esencial de eucalipto. Las moscas dependen mucho del olfato y ciertos aromas resultan especialmente desagradables para ellas.
Para preparar el spray, basta con mezclar en un frasco con pulverizador 200 ml de vinagre blanco, 200 ml de agua y 15 gotas de aceite esencial de eucalipto. Se agita bien antes de cada uso y se aplica directamente sobre los marcos de las ventanas y las puertas; también sobre las manillas y los umbrales si es habitual que las puertas queden abiertas.
La clave está en hacerlo con regularidad. Durante las épocas más calurosas, aplicar el producto una vez cada dos o tres días será suficiente. Después de una limpieza, es recomendable volver a utilizarlo; también si la casa ha estado ventilándose mucho tiempo. En zonas de tránsito habitual, puede aplicarse a diario, pero lo mejor será hacerlo en dosis pequeñas para evitar dañar la pintura o la madera de la superficie.
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El efecto del truco disminuye si se pulveriza desde lejos o si se descuidan los focos habituales que atraen a las moscas, como el cubo de basura - especialmente la orgánica, con diferencia -, la fruta madura sin tapar o los trapos húmedos. Mantener el cubo de basura cerrado, la fruta en frío y los trapos bien escurridos refuerza el resultado.
En suma: se puede evitar que la casa se llene de moscas aplicando este producto sobre marcos de puertas y ventanas. Desde luego será más fácil deshacerse de ellas con el spray repelente que persiguiéndolas con la zapatilla: la aplicación regular de este mejunje, junto con cualquier medida que reduzca los olores en el interior, hará más difícil que la casa se llene de insectos.