Los contaminantes ya afectan al quebrantahuesos y el águila imperial: los huevos de las aves silvestres acumulan sustancias tóxicas

Investigadores españoles han identificado derivados del DDT, plaguicidas o fungicidas en las cáscaras y el interior de los huevos de estos animales

Google icon
Imagen de archivo de un nido con tres huevos de pájaro. (Wikimedia Commons)

Muchos contaminantes utilizados para proteger cultivos, en procesos industriales o en campañas de salud pública pueden persistir en el medioambiente durante largos periodos de tiempo. Estos generan impactos sobre los ecosistemas y la biodiversidad, ya que pueden acumularse en el entorno y pasar a la vegetación, los animales y los seres humanos.

Los huevos de aves silvestres pueden constituir un reservorio químico que permita identificar en general la salud ambiental del entorno del animal; es decir, recogen la huella de estos contaminantes, lo que da cuenta de su acumulación y persistencia en los ecosistemas. Así lo determina un reciente estudio publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety, elaborado por el grupo de Toxicología Veterinaria (AGR-125) de la Universidad de Córdoba y que ha contado con la colaboración del Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía (CAD).

Ejemplar de quebrantahuesos. (Europa Press)

Durante una década (de 2014 a 2024), los investigadores han monitoreado los huevos de 14 especies de aves silvestres que habitan en España, principalmente procedentes del sur peninsular (en Andalucía), pero también de Navarra y La Rioja. Estos animales abarcan distintos hábitos tróficos, tipos de migración e incluso estados de conservación.

PUBLICIDAD

Así, se han analizado huevos del quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), el milano real (Milvus milvus) y el águila imperial ibérica (Aquila adalberti), declaradas como en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. También la cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), en situación crítica, y el aguilucho cenizo (Circus pygargus), el alimoche común (Neophron percnopterus) y el buitre negro (Aegypius monachus), declarados como “vulnerable”.

Por último, el estudio se ha centrado en el águila perdicera (Aquila fasciata), la perdiz roja (Alectoris rufa), el águila calzada (Hieraaetus pennatus), el milano negro (Milvus migrans), el halcón peregrino (Falco peregrinus), la avutarda común (Otis tarda) y el águila real (Aquila chrysaetos).

Ejemplar de cerceta pardilla. (MITECO)

Los contaminantes ambientales afectan a la reproducción de las aves

En los huevos sin eclosionar recogidos en entornos naturales se detectó la presencia de contaminantes derivados del DDT (Dicloro difenil tricloroetano), un pesticida sintético que se utilizó ampliamente en el siglo XX para eliminar insectos que dañaban cultivos o transmitían enfermedades.

PUBLICIDAD

Debido a sus efectos nocivos sobre la salud humana y la de los ecosistemas, fue prohibido en la década de los años 70. Cincuenta años después, sin embargo, estos contaminantes persisten en el medioambiente, quedando como huellas en los huevos de las aves.

Un agricultor rocía plaguicida en sus cultivos. (Magnific)

El estudio también ha identificado residuos de plaguicidas o fungicidas de uso actual, pero presencias generalmente bajas de metales pesados (como el plomo, el mercurio, el cadmio, el zinc o el cobre). En cuanto a los fármacos veterinarios, solo en dos huevos de quebrantahuesos de 2014 fueron reportados en un estudio previo.

Los contaminantes encontrados pueden afectar a la supervivencia de las especies, sobre todo si son de vida larga o sus poblaciones se encuentran amenazadas. “Tienen implicaciones directas en la reproducción de especies como en las que, como el quebrantahuesos, solo ponen 1 o 2 huevos al año, por lo que un fracaso reproductivo es muy importante”, señala Isabel Fernández, investigadora del CAD y autora principal del estudio. “La presencia de DDT, por ejemplo, está relacionada con un adelgazamiento de la cáscara del huevo, que predispone a una mayor entrada de microorganismos o pérdida de humedad, poniendo en riesgo la viabilidad del huevo”.

Es por este motivo por el que los investigadores señalan la importancia de reforzar el monitoreo toxicológico, evaluar los “efectos cóctel” y considerar la exposición química en las estrategias de conservación. Esto resulta esencial para “salvaguardar la biodiversidad aviar en el Mediterráneo occidental”.

La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha confirmado la muerte por electrocución de un ejemplar de quebrantahuesos, ave catalogada en peligro de extinción, en la vertiente leonesa del Parque Nacional de los Picos de Europa, entre las localidades de Caín y Posada de Valdeón.

Una señal de la salud del ecosistema

El estudio no solo tiene en cuenta los efectos que estos contaminantes provocan en las aves, sino también el uso de los huevos como “herramienta para la biomonitorización”, ya que nos ofrecen una visión general de las sustancias químicas tóxicas que circulan por los ecosistemas.

Estos datos, según señala Nahúm Ayala, investigador de Toxicología Veterinaria y responsable del estudio, “generan una información muy útil para la gestión de espacios naturales y de especies incluidas en programas de conservación, además de ser esenciales para detectar contaminantes emergentes de forma temprana”.