La banca española vuelve a replantearse la posibilidad de que se produzcan nuevas operaciones corporativas con el objetivo de ganar músculo. En esta línea, el consejero delegado de Banco Sabadell, Marc Armengol, ha avalado este miércoles la posibilidad de que las entidades financieras recurran a compras estratégicas para ganar tamaño y competitividad. No obstante, considera que los tres grandes bancos españoles —Santander, BBVA y CaixaBank— deberían quedar fuera de cualquier gran movimiento corporativo para salvaguardar la competencia del sector.
Durante su intervención en un encuentro organizado por IESE y FTI Consulting, Armengol defendió que la banca continúa siendo “un negocio de escala”, cada vez más condicionado por los elevados costes tecnológicos, regulatorios y operativos que afrontan las entidades financieras, recoge Europa Press. Considera lógico que algunas entidades exploren adquisiciones para consolidar posiciones y ampliar capacidades.
Sin embargo, el máximo responsable del banco catalán dejó claro que una mayor concentración entre los tres gigantes financieros españoles podría tener consecuencias negativas para el mercado español. “Ya tienen un tamaño demasiado grande y seguramente afecte a la salud de la competencia en el país”, advirtió.
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Presión regulatoria y nuevas inversiones
Las declaraciones de Armengol llegan en un momento especialmente sensible para el sector financiero europeo, marcado por la presión regulatoria, el auge de la digitalización y la necesidad de realizar inversiones multimillonarias en tecnología e inteligencia artificial.
El CEO defendió que, pese a ello, actualmente los bancos españoles cuentan con proyectos independientes “saludables” y capaces de generar valor para sus accionistas. Según explicó, cada entidad ocupa un espacio con sentido dentro del mercado y, por ahora, no parece existir una urgencia inmediata para desencadenar una nueva oleada de fusiones.
“Sobre el papel seguramente tendría sentido llevar a cabo operaciones corporativas”, reconoció. No obstante, matizó rápidamente que en el corto plazo no cree “que vaya a pasar nada” de gran relevancia en el panorama financiero español.
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En cualquier caso, Armengol sí dejó abierta la posibilidad de que las futuras adquisiciones se centren en empresas tecnológicas o startups especializadas en resolver necesidades concretas de los clientes. El objetivo, según explicó, sería reforzar capacidades digitales y mejorar la experiencia de usuario sin alterar de forma drástica el equilibrio competitivo del sector.
Crecer sin perder identidad
Más allá del debate sobre la concentración bancaria, el consejero delegado de Sabadell quiso transmitir un mensaje de confianza sobre la situación de la entidad y sobre el cumplimiento de su hoja de ruta para los próximos años. Descartó que el actual contexto geopolítico —marcado por las tensiones internacionales, la incertidumbre energética y los cambios en política monetaria— vaya a impedir que el banco alcance los objetivos de su plan estratégico 2025-2027.
El directivo destacó que la entidad mantiene un crecimiento cercano al 6% tanto en crédito como en depósitos, acompañado de una evolución positiva en la contención de costes y en la reducción del riesgo. Además, aseguró que el banco continúa encaminado hacia el objetivo de alcanzar un retorno sobre el capital tangible (RoTE) del 16%. “Tenemos toda la confianza del mundo de que lo vamos a lograr”, afirmó con contundencia durante su intervención.
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Pros y contras de una subida de tipos de interés
Armengol reconoció que el contexto internacional puede afectar al negocio financiero en distintos frentes. El primero de ellos es la posible subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación derivada de los precios energéticos.
Según explicó, un entorno de tipos más altos beneficiaría inicialmente a los bancos al mejorar sus márgenes de intereses. Sin embargo, el directivo también advirtió de posibles efectos negativos asociados a una desaceleración económica.
En concreto, alertó de que muchas empresas podrían aplazar inversiones ante un escenario de menor crecimiento, lo que terminaría afectando a la demanda de crédito. A medio plazo, además, el deterioro económico podría repercutir en la capacidad de pago de familias y compañías.
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La venta de TSB y el giro hacia España
Uno de los puntos más relevantes de la intervención de Armengol fue la explicación sobre la reciente venta de TSB a Santander por 3.300 millones de euros, una operación que supone un importante cambio estratégico para Sabadell.
El consejero delegado justificó la desinversión asegurando que la entidad ya había alcanzado el máximo potencial de crecimiento e inversión en la filial británica. A partir de ese punto, explicó, TSB necesitaba una escala y una capacidad inversora superiores para seguir creciendo. “Seguramente para dar el siguiente paso necesitaba una escala y una capacidad de inversión que el nuevo comprador le puede dar”, señaló.
Con esta operación, Sabadell busca concentrar esfuerzos en el mercado español, donde pretende reforzar su posicionamiento y competir de forma más agresiva frente a los nuevos modelos de banca digital y las grandes entidades tradicionales.
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La inteligencia artificial cambia las reglas
Armengol también dedicó parte de su intervención al impacto que tendrá la inteligencia artificial en el negocio financiero. Según explicó, la IA transformará especialmente tres ámbitos: la relación con los clientes, los procesos internos y la toma de decisiones.
“El procesamiento de información cambiará completamente”, señaló el directivo, que definió a los bancos como “máquinas de tomar decisiones” en cuestiones tan sensibles como la concesión de créditos o la detección de operaciones fraudulentas.
En ese sentido, defendió que la inteligencia artificial permitirá analizar enormes cantidades de datos con mayor rapidez y precisión, mejorando tanto la eficiencia operativa como la gestión del riesgo.
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Pese al avance tecnológico, Armengol quiso enviar un mensaje tranquilizador sobre el futuro de las oficinas bancarias. Frente a quienes pronostican una desaparición progresiva de la atención física, el CEO de Sabadell aseguró que las sucursales “no tienen fecha de caducidad”.
“Cuando un cliente tiene que tomar decisiones importantes necesita a alguien que le acompañe”, afirmó. Por ello, insistió en que Sabadell seguirá siendo “un banco de oficinas, con cercanía al territorio”, incluso en un entorno cada vez más digitalizado.