La desaparición de Manon Relandeau, agricultora de 31 años, y de su hija Inaya, de 15 meses, sigue sin resolverse desde finales de marzo. La fiscalía de Nantes (Francia) mantiene abierta una investigación judicial por “homicidio por parte de la pareja” y “secuestro de menor”.
El último recuerdo de la familia de Manon fue el fin de semana del 21 de marzo, durante el cumpleaños de su padrastro. “Estaba radiante, tan feliz”, recuerda su madre. Seis días después, la joven desapareció sin dejar rastro de su domicilio en Saint-Étienne-de-Montluc, a las afueras de la ciudad.
Una empleada del centro ecuestre que ella dirigía alertó a las autoridades el 3 de abril tras una semana sin contacto. A partir de ahí, la preocupación se extendió rápidamente. Cuando la familia acudió a su vivienda, encontró un escenario inquietante: “Sus pertenencias habían desaparecido”, “Parece una película. Nunca pensamos que viviríamos algo así”, ha resumido su entorno al diario francés Ouest de France.
Salida del país
Según la fiscalía de Nantes, la pareja de Manon, Karim, de 41 años, abandonó Francia el 2 de abril rumbo a Argelia junto a la hija de ambos, Inaya. Tras su llegada al país, habría contactado telefónicamente con varias personas, aunque las autoridades no han ofrecido más detalles sobre esos intercambios.
La investigación ha sido encomendada a la sección de investigación de Nantes, bajo la coordinación de una unidad nacional especializada formada por quince investigadores.
Un dispositivo de búsqueda ampliado
En el terreno, cerca de un centenar de agentes han sido movilizados. Las operaciones han incluido rastreos con drones y helicópteros sobre la zona de la vivienda familiar y la explotación agrícola de Manon.
También se han desplegado unidades caninas y la brigada fluvial, que ha peinado el canal cercano al municipio. “Esa misma noche teníamos técnicos de investigación criminal en el lugar. Y durante todo el fin de semana de Pascua llegamos a contar con casi 60 agentes”, explicó Thierry Coin, segundo al mando de la gendarmería de Nantes.
El 22 de abril, la gendarmería ha lanzado además un llamamiento a testigos: “Toda información cuenta, por insignificante que parezca”. Mientras los investigadores trabajan, la hipótesis de un posible homicidio es una de las principales líneas de trabajo, aunque la familia no comparte esa conclusión.
Una vida centrada en la tierra
Ingeniera de formación, Manon Relandeau dio un giro a su vida profesional tras un accidente de coche. En 2022 adquirió la Ferme du Chêne Creux, una explotación de 65 hectáreas dedicada a la cría de caballos y ganado Nantaise, una raza local en riesgo. “Me enorgulleció verla convertirse en agricultora. Es una mujer muy decidida”, ha recordado su madrina.
En ese entorno rural conoció a Karim. La relación evolucionó rápidamente y la pareja tuvo a su hija, descrita por la familia como “la pequeña alegría” de Manon.
Pero con el tiempo, el vínculo se deterioró. “Había muchos celos. Él le impedía hablar con hombres y la alejaba de su familia”, ha explicado su madrina. Pese a ello, Manon pidió a su entorno que no interviniera directamente: “Nos pidió que la dejáramos encargarse de ello”.
“Tenemos que mantener la esperanza”
La familia rechaza asumir el peor escenario y mantiene otra interpretación de los hechos. “Cada vez estamos más inclinados a pensar que ha sido secuestrada”, han declarado.
“Cuanto más tiempo pase, más creo que estará psicológicamente devastada. Pero vamos a ayudarla a superar esto. Tenemos que mantener la esperanza; estará orgullosa de nosotros”, ha afirmado su madre.
Mientras tanto, la explotación agrícola de Manon sigue activa gracias a la movilización de agricultores de la zona, organizados en turnos para cuidar del ganado y los caballos.
“Esta ausencia nos afecta a todos”, han señalado desde la asociación Vache Nantaise, que coordina la ayuda. “Tenemos los animales al aire libre, con los estanques bien abastecidos. En esta época del año no hay problema”, ha subrayado uno de los voluntarios.