El rockero que surgió de un balonazo en el estómago: Loquillo desvela en ‘Lo de Évole’ de dónde viene su apodo

Uno de los grandes referentes del rock a nivel nacional es el invitado de esta semana en el programa de entrevistas de La Sexta

El cantante barcelonés rememora su trayectoria musical en el programa de Jordi Évole en La Sexta. / Captura de pantalla

Una semana más, Jordi Évole entrvista a una personalidad que configura el imaginario popular de la marca España. En esta ocasión, el rockero Loquillo es el protagonista. Con una Barcelona en blanco y negro como telón de fondo, José María Sanz Beltrán (Barcelona, 65 años) y el periodista recorren los escenarios fundamentales de la historia del rock en la ciudad condal. La mirada retrospectiva sobre sus primeros años en las Ramblas, unida a la confesión sobre el origen de su nombre artístico y las dificultades que atravesó debido a su clase social, ha sido el epicentro de la nueva entrega de Lo de Évole, en La Sexta.

La distancia de 220 pasos entre el Tabú, el local donde Loquillo actuó por primera vez, y el escenario del Liceo simboliza los 46 años de carrera que, según el propio cantante, le han sido necesarios para alcanzar el reconocimiento como uno de los grandes referentes del rock nacional. Hijo de un “perdedor de la Guerra Civil española”, criado en el barrio de El Clot y etiquetado como “charnego” y “mil leches”, el músico ha insistido en que la rabia de clase y la ausencia de padrinos han marcado cada etapa de su camino.

Mientras recorre las calles con Évole, el cantante recuerda que sus inicios vinieron acompañados de críticas demoledoras, con comentarios como “este no sabe cantar” o “¿este qué hace aquí?”, a los que respondía con la convicción de que, en la música, recibir tales ataques iniciales es “lo mejor que te puede pasar”. Antes de grabar su primer disco, trabajó en radio, prensa y como promotor en una compañía discográfica, lo que le valió una perspectiva privilegiada al afrontar su debut profesional.

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No obstante, la entrada de Loquillo en el mundo discográfico fue fruto tanto de la oportunidad como de la intuición. Cuando una compañía le pidió organizar un playback para un artista americano, Sleepy LaBeef, contactó con conocidos músicos de la escena barcelonesa –como Los Rebeldes y Sabino– y logró salir en televisión en una época en la que solo existían dos canales. Poco después, una discográfica independiente le propuso grabar un disco. Aunque entonces carecía de grupo y de repertorio, aseguró tenerlo todo listo y, tras contactar con diferentes bandas amigas, grabó y mezcló su primer álbum en apenas dos días.

Qué se sabe sobre el origen del nombre Loquillo: “La anécdota más mierda de una estrella del rock and roll”

El nacimiento del apodo ‘Loquillo’ se produce, según el propio relato del músico, tras un episodio escolar. Después de conseguir una chaqueta universitaria americana con el “pájaro loco” en la pechera, un compañero comenzó a llamarle “Pájaro”. Meses más tarde, tras un golpe recibido durante un partido de baloncesto, ese mismo amigo lo calificó de “loquillo”, sobrenombre que quedó asociado a José María Sanz desde entonces y que terminaría convirtiéndose en su nombre artístico. “La anécdota más mierda de una estrella del rock and roll”, ha apuntado entre risas el periodista Jordi Évole.

El cantante narra más experiencias de adolescencia y juventud que ilustran la compleja realidad social en la Barcelona previa a la consolidación de la democracia. Relata encuentros con marineros estadounidenses, pequeñas estafas y el ambiente de las calles, en un entorno donde, según explica, “todo estaba por hacerse” y la ciudad era “un laboratorio” de identidades, transgresión y mestizaje social.

La barrera de clase, inherente a su biografía, vertebra buena parte de su trayectoria. “¿Cómo iba a poder llegar yo a donde he llegado si no hubiera sido por esa rabia?”, se pregunta Loquillo en la conversación con Évole. El legado de adversidad familiar en plena dictadura se transformó en energía para afrontar una industria musical en la que, según su testimonio, continuamente le decían: “Por aquí no puedes pasar”.

El grupo, que en la década de los 90 rompió con todas las normas establecidas, se disolvió en 2016

El ascenso de Loquillo, que en sus orígenes actuó en locales como el Tabú y años después consiguió poner en pie al público del Liceo, se acompaña de hitos que han definido su evolución como artista. Entre sus conciertos más destacados, el propio cantante menciona actuaciones en el Sot del Migdia en 1989 con Los Trogloditas, en Las Ventas en 2016, y en el Liceo, resaltando la carga simbólica de este último recinto en su biografía.

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