España entra en la carrera por las tierras raras: la riqueza mineral del país impulsa su papel estratégico en la nueva economía verde europea

Nuestro país concentra recursos clave para la transición verde —como estroncio, cobre, litio, cobalto o wolframio— en un contexto de dependencia europea y tensión geopolítica por las tierras raras

España entra en la carrera por las tierras raras: la riqueza mineral del país impulsa su papel estratégico en la nueva economía verde europea. (Montaje Infobae con imágenes de Canva y Europa Press)

La transición tecnológica y energética que vive el mundo ha abierto una nueva competición internacional, la del control de los minerales imprescindibles para fabricar desde teléfonos móviles hasta vehículos eléctricos. Con este panorama, España se ha convertido en un territorio estratégico dentro de Europa por su potencial geológico, especialmente en una amplia franja minera que atraviesa la península de norte a sur.

Durante décadas, el subsuelo español ha sido fuente de materias primas muy importantes para la economía, con una industria extractiva que factura alrededor de 3.500 millones de euros al año, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Sin embargo, el interés actual se centra en la zona del Macizo Varisco, una estructura geológica que se extiende desde Galicia hasta Andalucía y que podría albergar minerales especialmente valiosos por sus propiedades magnéticas y electrónicas.

Pero estos recursos no son fáciles de aprovechar. Tal y como explica a Europa Press el profesor de la Universidad de Sevilla, Joaquín Delgado, “en la mayoría de los casos, esos minerales nos aportan un elemento químico concreto, pero se encuentran en muy bajas concentraciones en la superficie de nuestro planeta. Con lo cual, son difíciles de explorar y, en muchas ocasiones, de explotar”.

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Europa mira a España

Se trata, en muchos casos, de las conocidas tierras raras y otros minerales críticos, esenciales para sectores como la energía renovable, la defensa o la industria tecnológica. Actualmente, el mercado global está dominado por China, lo que ha convertido estos recursos en una herramienta de poder geopolítico. “China controla el mercado de REE, de ahí el interés de otros países, como EEUU, en controlar los posibles recursos que pueda haber fuera de China”, señala a Europa Press la investigadora del IGME-CSIC Susana Timón.

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Y esta dependencia externa preocupa especialmente a Bruselas. En el continente, el 97% del magnesio que consume procede de China y el 98% del borato llega desde Turquía. Esta situación deja a Europa en una posición vulnerable ante posibles interrupciones del suministro, algo que ya ha sido señalado por el Tribunal de Cuentas europeo, que considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora.

Aquí España aparece como un gran yacimiento para reducir esa dependencia. Nuestro país cuenta, por ejemplo, con el 15% de las reservas mundiales de estroncio, y es el único productor en Europa, además de ser el segundo mayor productor de cobre del continente. A esto se suma que en la península se han identificado 20 de las 34 materias primas consideradas fundamentales por Bruselas, de las cuales 17 tienen carácter estratégico, como el litio, el cobalto o el wolframio.

Impulso público a la minería estratégica

Para aprovechar este potencial, el Gobierno ha puesto en marcha el Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, dotado con 182 millones de euros. El objetivo es conocer mejor los recursos disponibles y evaluar su viabilidad. Según explicó la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen, “tenemos abundantes recursos, materias primas fundamentales y estratégicas, pero queremos conocer cuántas más tenemos y si son extraíbles”. Además, subrayó que en el horizonte de 2050, el hidrógeno y los minerales podrían representar “el 80% del valor del comercio internacional de la energía y otros productos relacionados”.

De igual manera, la Comisión Europea ha seleccionado 47 proyectos prioritarios para impulsar la obtención de materias primas dentro del continente, siete de ellos en España. Entre estos proyectos figuran iniciativas en Ciudad Real, Orense, Cáceres, Badajoz, Huelva y Sevilla, que actualmente se encuentran en fase de exploración. Su objetivo es facilitar el acceso a financiación y agilizar los permisos administrativos, aunque sin rebajar las exigencias regulatorias.

Ubicaciones de los siete proyectos estratégicos de la UE que estarán en España, dedicados a diferentes materias primas. (Montaje Infobae)

Para salir adelante, estos proyectos deben cumplir estrictos requisitos técnicos, económicos y ambientales. Deben garantizar el suministro a la UE, ser viables en plazos razonables, demostrar capacidad de producción y ejecutarse de forma sostenible, además de aportar beneficios más allá del ámbito local.

El desafío ecológico del sector

Aunque la sostenibilidad es uno de los principales obstáculos. La ciudadanía observa con preocupación el impacto ambiental de la minería, lo que ha dado lugar a movimientos vecinales y plataformas que reclaman mayor proyección del entorno natural y transparencia en los proyectos. Iniciativas como el Observatorio Ibérico de la Minería denuncian malas prácticas y alertan de riesgos ecológicos asociados a algunas explotaciones.

Ante estas reticencias, crecen las alternativas centradas en el reciclaje de materiales. España cuenta con más de 21.000 balsas y escombreras mineras, muchas de ellas abandonadas, que podrían convertirse en una fuente secundaria de minerales críticos. No obstante, el desarrollo de estas tecnologías presenta dificultades técnicas y económicas que aún limitan su aplicación a gran escala.

En esta línea trabaja un equipo de la Universidad de Sevilla que investiga cómo recuperar metales a partir de aguas contaminadas por antiguas explotaciones. El proyecto, centrado en la zona de Río Tinto, busca extraer elementos valiosos del drenaje ácido de minas abandonadas y darles una segunda vida industrial. “Podemos llegar a recuperar esos elementos químicos hacia un sólido”, explica Delgado, quien destaca que el objetivo es reutilizar recursos ya existentes sin necesidad de nuevas extracciones.

*Noticia elaborada con información de Europa Press.

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