Apenas han transcurrido dos meses y medio de 2026 y España ya contabiliza 13 asesinatos machistas confirmados por el Ministerio de Igualdad, la cifra más alta para este periodo en los últimos cinco años. Siete de las víctimas mortales eran mujeres de edades comprendidas entre 51 y 84 años, pero pese a estos datos, la violencia de género que afecta a las mujeres mayores permanece mucho más oculta que la sufrida en otros grupos de edad. Con los feminicidios registrados en lo que va de año, el total de mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas asciende a un total de 1.356 desde 2003, año en el que comenzaron a elaborarse las estadísticas oficiales.
“Estos datos, en los que cada vez aparecen más mujeres de más edad asesinadas, son la cúspide de la violencia invisibilizada que han sufrido las mujeres mayores en distintas formas: psicológica, de control, económica o sexual, casi siempre en silencio y fuera del foco público”, señala a Infobae la antropóloga Mónica Ramos. Esa invisibilización, añade, responde en parte a los estereotipos que asocian la violencia de género principalmente con mujeres jóvenes o adultas con menores a cargo.
Ramos, coordinadora técnica del grupo social de la Universidad Permanente de Cantabria (UNATE), una alianza de entidades que trabaja con y por las personas mayores, recuerda que desde 2003 ha habido años en los que casi el 20% de las mujeres asesinadas por violencia de género tenían más de 71 años, “una proporción que cuestiona la idea de que la violencia de género afecta principalemente a mujeres jóvenes y evidencia la necesidad de replantear el enfoque social y mediático” sobre esta problemática. En 2025, por ejemplo, el 31% de las víctimas mortales tenían entre 51 y 84 años -e incluso una de ellas superaba los 85, “lo que refleja la dimensión del fenómeno”.
El último feminicidio de este 2026 ocurrió el pasado 14 de marzo, cuando un hombre de 52 años asesinó a su pareja, una mujer de 64 años, en la localidad cántabra de Pedreña. No existían denuncias previas por violencia de género contra el agresor, que ha sido detenido y previamente había sido condenado por dos casos de violencia de género en Madrid.
Esta misma semana, el Ministerio de Igualdad también ha confirmado el crimen machista de una mujer de 53 años en Huesca, que fue asesinada por su pareja, un hombre de 63, el pasado 17 de enero, y tampoco existían denuncias previas. En este caso, el cuerpo de la mujer había sido localizado en un barranco y la Guardia Civil consideró que había sido un suicidio, aunque después encontraron indicios de homicidio, por lo que las autoridades han abierto una investigación para esclarecer los hechos. Entre los investigados se encuentran la actual pareja de la mujer, su marido y un tercer implicado.
Muchas mujeres no denuncian
A pesar de las múltiples caras de la violencia machista, advierte Mónica Ramos, muchas víctimas mayores no denuncian estos abusos, ya sea por dificultades para identificarlos o por la falta de apoyo en su entorno cercano. La experta recuerda el caso de Ana Orantes, la mujer que fue asesinada por su exmarido en 1997 tras relatar en un programa de televisión los 40 años de violencia machista sufrida durante su matrimonio. Orantes, que tenía 60 años, denunció los golpes y humillaciones a los que había sido sometida durante más de media vida.
A pesar de que solo han transcurrido poco más de dos meses y medio de año, Igualdad ya ha reunido dos veces al comité de crisis de violencia machista -se convocan cuando se concentran cinco o más crímenes en un mismo mes-. En el del pasado martes, la ministra Ana Redondo apeló al Consejo General del Poder Judicial para que los jueces se formen en perspectiva de género y la apliquen “con el máximo rigor la ley”, sobre todo a los asesinos, maltratadores y violentos reincidentes, a los que, ha remarcado, habría que hacer un seguimiento “muy particular” cuando salen de prisión, informa la agencia EFE. “Creo que, en este contexto, lo que tenemos es que evaluar el Código Penal, evaluar las medidas y llevarlas a máximos”, ha opinado.
La ministra también destacó la importancia de que los municipios se incorporen a VioGén, el sistema de protección de las víctimas de violencia de género del Ministerio del Interior, dado que una de las funciones de las policías locales es realizar la monitorización de los agresores reincidentes, una vez son puestos en libertad. Asimismo, pidió un mayor esfuerzo a las comunidades autónomas, ya que son las que desarrollan “en buena parte” los planes de igualdad y contra la violencia de género.
El momento de la separación es uno de los más peligrosos para las víctimas
De las 13 mujeres asesinadas en lo que va de año, 10 eran españolas y 3 extranjeras, al igual que sus feminicidas, según los datos de Igualdad. Diez de las víctimas ya no convivían con sus agresores o estaban en proceso de separación, lo que evidencia que el momento de separarse de un maltratador es uno de los de mayor riesgo. Cuando ellas comunican su decisión de marcharse, ellos perciben que pierden el control sobre sus víctimas.
Cinco de las víctimas habían denunciado por malos tratos a sus agresores, estaban inscritas en VioGén, e incluso varias de ellas contaban con medidas de protección en vigor, pero los mecanismos institucionales no fueron suficientes para protegerlas.
Además de estos feminicidios, en lo que va de año la violencia machista también se ha cobrado la vida de dos menores: Noemí, de 12 años, y Yared, de 10, que fueron asesinados por sus padres. Los crímenes vicarios ascienden a un total de 67 desde 2013, fecha en la que los menores pasaron a ser reconocidos como víctimas de la violencia de género.