Qué dice la psicología de las personas que se educan a través de la curiosidad y no solo en el colegio

Los autodidactas se guían por la curiosidad epistémica, un impulso constante por comprender todo en profundidad

Un niño en la entrada de un colegio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La forma de adquirir conocimientos ha cambiado con el tiempo. Antes, las personas se formaban por necesidad. Por ejemplo, para arreglar una televisión rota sin haber estudiado electrónica, solo siguiendo un manual. Con la llegada de internet, aprender se volvió más fácil gracias al acceso a información, como los videotutoriales. Sin embargo, cada vez se insiste más en estudiar en instituciones, como el colegio, instituto o universidad, a través de asignaturas que muchas veces no preparan para la vida diaria.

Esta preparación exhaustiva ha llevado a que equivocarse al dar una respuesta se vea como algo de lo que avergonzarse, en lugar de una oportunidad para adquirir nuevos conocimientos. No saber algo durante los años de colegio genera una relación con la incertidumbre, mientras que aprender desde la curiosidad y la necesidad convierte la ignorancia en un punto de partida: no saber algo no es un fracaso, sino una oportunidad.

La educación difiere entre las personas autodidactas y quienes han recibido una formación más tradicional. Según New School, quienes aprenden por iniciativa propia desarrollan una habilidad que los programas estructurados suelen limitar: la capacidad de tolerar la ignorancia hasta alcanzar una comprensión auténtica. En el entorno escolar, la confusión a menudo se interpreta como un signo de que alguien se está quedando atrás. En cambio, en el aprendizaje autodidacta, es simplemente un nuevo desafío.

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Una persona arreglando un problema de fontanería. (Adobe Stock)

A veces, la educación universitaria o muchas profesiones se centran en enseñar siguiendo un manual sobre cómo hacer algo, lo que puede limitar la capacidad de ver más allá. Sin embargo, las personas acostumbradas a investigar por sí mismas tienden a buscar soluciones por su cuenta, sin recurrir inmediatamente a un profesional, por ejemplo, en trabajos de fontanería o un problema con el coche.

Buscar más alla de la respuesta correcta

Algunas personas tienden a explorar y estudiar por su cuenta. La curiosidad se convierte así en una poderosa forma de aprendizaje, ya que permite a las personas profundizar en un tema, según Psychology Today. El ser humano tiene una necesidad innata de buscar información y un deseo constante de aprender.

Según Global English Editing, los psicólogos distinguen entre dos tipos de curiosidad: la curiosidad epistémica, que es el impulso de adquirir nuevos conocimientos, y la curiosidad diversificada, que es el deseo de estímulos novedosos. Las personas autodidactas suelen guiarse por la curiosidad epistémica: un impulso constante, a veces incómodo, de comprender algo en profundidad.

Un joven estudiando. BRITISH COUNCIL

En cambio, cuando la educación se centra en exámenes y calificar en base a un número, puede afectar a la motivación intrínseca, fomentando un aprendizaje superficial: reunir lo suficiente para aprobar y seguir adelante sin profundizar en la comprensión.

Quienes aprenden por curiosidad suelen ver los problemas de manera diferente a quienes siguen un enfoque tradicional. No los ven como algo cerrado con una única solución, sino como un sistema abierto con varias posibilidades. En un desafío cerrado, aprenden el método, lo aplican y obtienen la respuesta correcta. Pero en un problema abierto, existen muchas respuestas posibles, y lo importante es entender cómo funciona. Una vez que comprenden su dinámica, pueden modificar los parámetros y exploran distintas soluciones, no solo buscan la “correcta”.

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