Los madrileños consumen más cocaína que los barceloneses, pero tres veces menos cannabis. Es una de las conclusiones del último análisis de muestras de aguas residuales urbanas que ha presentado este lunes el Ayuntamiento de Madrid, muestras recogidas en siete campañas entre diciembre de 2023 y octubre de 2025. “Los niveles de consumo estimados en la capital son compatibles a los de otras ciudades españolas y europeas”, ha indicado Inma Sanz, vicealcaldesa y delegada de Seguridad y Emergencias. En el caso del cannabis, en las aguas madrileñas se detectaron 77,2 miligramos al día por cada 1.000 habitantes, una tasa muy por debajo a la de Lisboa (150,8), Barcelona (220,7) o Ámsterdam (319), pero por encima de lo registrado en Santiago de Compostela (54,3) o París (53,9).
En cuanto a la cocaína, Madrid (369) supera a Barcelona (349), pero los resultados son más positivos comparados con otras grandes ciudades europeas, donde se consume mucho más ‘polvo blanco’, como Lisboa (625), Roma (478), Oporto (415) y Milán (402). Una tasa que sí se dispara en otras localidades españolas analizadas como Castellón (752), Lérida (623), Santiago de Compostela (609) y Tarragona (1.482). Los datos analizados en la capital han sido elaborados por los laboratorios del ente público Madrid Salud, en colaboración con la Universidad Complutense. En este trabajo concreto se recogieron casi 400 muestras representativas de 24 horas, a la entrada de las ocho estaciones depuradoras (EDAR) de la ciudad de Madrid: La China, Madrid Sur, Viveros de la Villa, Las Rejas, Butarque, Sur Oriental, Valdebebas y La Gavia, que recogen las aguas de los 21 distritos y de varias poblaciones limítrofes (Pozuelo, Leganés y Rivas-Vaciamadrid).
Madrid Salud ha estudiado 20 sustancias de interés, incluyendo drogas ilegales, algunos medicamentos con potencial de abuso y benzodiacepinas, aunque el análisis presentado se centra en seis compuestos (cocaína, cannabis, anfetamina, metanfetamina, MDMA y ketamina), que reflejan de manera representativa el consumo en la ciudad y permiten analizar patrones temporales y espaciales. Algunas sustancias presentan un consumo relativamente estable a lo largo de la semana, como el cannabis, mientras que otras, como el MDMA, se consumen principalmente durante el fin de semana. Los restos de MDMA suben significativamente en las muestras tomadas en sábado y domingo.
En cuanto a los medicamentos con potencial de abuso (los consumidos de forma indebida), la ketamina mostró los niveles más altos de consumo. Entre las benzodiacepinas, las más consumidas son el lorazepam y el lormetazepam, que corresponden al ansiolítico y al sedante más consumidos en España con receta médica. Dentro de los programas que se desarrollan en el Laboratorio de Madrid Salud, desde el año 2013 también se analizan estupefacientes y sustancias psicotrópicas en dos tipos de muestras: decomisadas por Policía Municipal y de fluido oral en controles de tráfico y atestados. Durante 2025 y enero de 2026, se han analizado un total de 7.933 muestras. Junto a este análisis de sustancias, en el laboratorio se realizan muchos más controles de distintos tipos como, por ejemplo, microbiológicos, de alérgenos y contaminantes de los alimentos; se analizan las aguas de consumo y las continentales y se investigan los orígenes de los brotes alimentarios, entre otros.
Ayudas a las adicciones
Madrid Salud también tiene un Instituto de Adicciones, que en 2025 atendió a 11.895 pacientes (23,5% mujeres y 76,5% hombres), un 7,6 % más que en el año 2024. De las personas atendidas, 4.399 presentaban patología dual (una adicción y un trastorno mental), un 18% más que en 2024. La sustancia principal por la que acudieron nuevas personas al instituto en 2025 fue el alcohol (40%), seguido de la cocaína (24%) y el cannabis (15%). Además, un 4% de los que pidieron ayuda lo hicieron por consumo de opiáceos, mismo porcentaje que el de quienes acudieron para solucionar su adicción al juego. En la red de servicios de atención de proximidad de reducción del daño en los distritos se atendió a 642 personas con consumo de sustancias en la vía pública