Fatima ha vivido una experiencia traumática con su hija Aysel. La menor, de un año y medio, ha necesitado ser operada de urgencia —dos veces— y hospitalizada durante 25 días debido a una apendicitis con peritonitis después de que el Hospital Universitario de Niños Reina Fabiola, en Bruselas, la enviase a casa hasta en dos ocasiones sin detectar la gravedad del cuadro, según ha informado la cadena de televisión belga RTL. Según el testimonio de la madre, los síntomas iniciales —fiebre alta, vómitos y diarrea— fueron atribuidos en dos ocasiones sucesivas a una infección gastrointestinal leve, aconsejando simplemente reposo y observación en casa.
En una primera visita a urgencias, los facultativos comunicaron a la familia que se trataba de una gastroenteritis, recomendando esperar cinco días. Tras dos jornadas sin mejoría, la madre llevó de nuevo a su hija al mismo centro, donde, según relata, recibió instrucciones similares, pese a explicar que la pequeña rechazaba cualquier tipo de alimento. Solo varios días después, el estado empeoró de manera alarmante, presentando la menor vómitos oscuros. En ese momento, Fatima optó por acudir a urgencias del hospital Saint-Pierre, donde, tras realizar varias pruebas diagnósticas, se detectó una perforación en el apéndice. El equipo informó entonces a la familia de la gravedad de la situación y de la necesidad de intervenir quirúrgicamente sin demora.
Aysel ha sido sometida a dos intervenciones quirúrgicas y su evolución es positiva actualmente, según ha relatado Fatima a la televisión belga, pero la madre sigue profundamente afectada por la experiencia vivida en el hospital Reina Fabiola. Desde la institución, se han limitado a indicar que no comentan situaciones individuales por motivos de confidencialidad, aunque han recordado que disponen de un servicio de mediación “para examinar todo señalamiento con la seriedad que merece”, confirmando que Fatima ha hecho uso de este canal.
Existen diversas afecciones —entre ellas gastroenteritis viral, divertículo de Meckel, invaginación intestinal o enfermedad de Crohn— que pueden simular los síntomas de la apendicitis. En niños muy pequeños, la falta de signos clásicos y la posible ubicación atípica del apéndice pueden hacer especialmente complejo identificar el origen real de los problemas, destaca el manual médico MSD. Según este texto, la ecografía abdominal suele ser la primera prueba diagnóstica preferida para evitar radiaciones, aunque en situaciones ambiguas puede ser necesario realizar otras pruebas para concluir si existe apendicitis y tomar decisiones terapéuticas a tiempo.
Lo que determina la responsabilidad médica y los posibles recursos legales
Además del acceso al servicio de mediación hospitalario, los padres de la menor podrían contemplar recurrir a la vía judicial. En declaraciones a RTL, Ludovic De Block, abogado especializado en derecho médico, ha explicado que existen “clásicamente tres grandes vías posibles” en estos supuestos.
El letrado ha hecho hincapié en que no toda complicación o desenlace desafortunado implica necesariamente una negligencia profesional. “Es fundamental distinguir entre una falta y un error no culposo. Algunas equivocaciones simplemente forman parte de los riesgos terapéuticos. Solo puede hablarse de falta cuando el médico actúa de un modo que otro profesional no habría adoptado en la misma circunstancia”, ha indicado De Block.
Según su ejemplo, pueden darse dificultades diagnósticas ligadas a malformaciones excepcionales, sin que ello suponga necesariamente un fallo sanitario punible. No obstante, existen situaciones en las que la responsabilidad resulta mucho más clara, como “el caso de compresas olvidadas dentro del cuerpo de una madre tras un parto”. Fatima valora aún sus opciones legales tras el desenlace favorable para su hija, aunque todavía se encuentra conmocionada por lo vivido.