Las velas aromáticas que enciendes en casa podrían ser tóxicas

Un estudio reveló que las velas generan partículas de entre siete y ocho nanómetros, un tamaño extremadamente pequeño que facilita su inhalación profunda en el sistema respiratorio

Velas aromáticas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las velas aromáticas están en auge. Lo que comenzó como una tendencia impulsada por revistas de decoración y redes sociales se ha consolidado como un imprescindible en los hogares. Hoy en día, es difícil entrar en una tienda y no encontrar una amplia variedad: velas grandes o pequeñas, de distintos pesos, aromas y precios, desde opciones económicas hasta propuestas más exclusivas. De igual manera, también aumenta la venta de velas artesanales, con un mayor coste pero con mayor personalización.

Más allá de perfumar el ambiente, las velas se han convertido en un elemento clave para crear espacios acogedores y aportar calidez, especialmente en los días fríos. Según datos recogidos por Affiniti, la persona promedio puede llegar a quemar entre 25 y 40 velas al año. A nivel global, un estudio reciente publicado por Businesscoot estima que el mercado mundial continuará creciendo a un ritmo medio anual del 2,5% hasta 2028.

Sin embargo, por muy decorativas que sean, diversos estudios advierten de que las velas encendidas pueden convertirse en una de las principales fuentes de contaminación del aire en interiores. Al arder, liberan una gran cantidad de partículas ultrafinas, como explican en The Conversation. Estas partículas pueden permanecer suspendidas en el aire durante largos periodos. De hecho, al apagar la vela, su concentración puede aumentar temporalmente.

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Una investigación de la Universidad de Aarhus reveló que las velas generan partículas de entre siete y ocho nanómetros, un tamaño extremadamente pequeño que facilita su inhalación profunda en el sistema respiratorio. Además, el estudio detectó la emisión de gases como dióxido de nitrógeno e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), un grupo de compuestos químicos asociados a procesos inflamatorios e incluso a un mayor riesgo de cáncer.

Los niños y las personas con enfermedades crónicas son especialmente vulnerables a la contaminación del aire. En el caso de los menores, sus pulmones aún están en desarrollo y, en quienes padecen patologías crónicas, el sistema inmunológico puede estar debilitado, lo que incrementa el riesgo frente a agentes contaminantes.

Una vela encendida. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes sufren asma u otras afecciones respiratorias, la calidad del aire interior es un factor determinante tanto en la aparición de síntomas diarios como en su salud a largo plazo. No obstante, este impacto no se limita a personas con problemas previos, sino que la exposición al aire contaminado puede afectar, en mayor o menor medida, a cualquier persona.

Medidas contra las partículas tóxicas

Para reducir la cantidad de partículas que emiten las velas, conviene adoptar algunas medidas sencillas, como colocarlas lejos de corrientes de aire, ya que una llama que parpadea produce más combustión incompleta. También es importante recortar la mecha antes de cada uso para evitar la formación excesiva de residuos y no encender velas cerca de personas con enfermedades respiratorias. Y, sobre todo, según The Conversation, se aconseja ventilar bien la estancia después de utilizarlas, abriendo las ventanas para renovar el aire.

Las velas aromáticas se componen de cuatro elementos básicos: la cera, la mecha, la fragancia y, en algunos casos, colorantes con una función meramente estética. Sin embargo, la elección de estos materiales es determinante para la calidad del producto y, en consecuencia, influye directamente en la cantidad y el tipo de emisiones que puede generar durante la combustión.

Vela de soja en un frasco de cristal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La parafina, al ser un derivado del petróleo, puede producir más combustión cuando la vela no arde de forma adecuada. Además, algunas moléculas aromáticas pueden resultar irritantes o sensibilizantes, según explica Miguel Bartolomé, Marketing & Communication Manager de Isolée, en declaraciones a El País. Incluso ciertas fragancias pueden contener compuestos, como disruptores endocrinos. Aunque, esto no implica una toxicidad directa ni inmediata, ya que el riesgo depende de la dosis, la frecuencia de uso y las condiciones de ventilación.

Una alternativa es optar por ceras vegetales en lugar de parafina, ya que las vegetales tienden a quemarse a menor temperatura y de manera más estable, lo que suele traducirse en menos hollín visible y una combustión más uniforme. Asimismo, una mecha bien diseñada favorece una llama estable, reduce la combustión incompleta y limita la formación de residuos.

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