Una mujer de 78 años deja su herencia a su perra: “No estoy loca, mi hijo está de acuerdo”

La inclusión de mascotas en testamentos refleja el impacto de la ley de bienestar animal

Una mujer de 78 años deja su herencia a su perra. (Captura Vídeo/Antena 3)

Consuelo Correa es una mujer que ha compartido más de doce años de su vida con Mulán, su perra, que se ha convertido en su compañera inseparable y apoyo fundamental. Durante su visita al programa Y Ahora Sonsoles de Antena 3, relató cómo la relación con su mascota ha marcado su día a día y la motivó a planificar su futuro de manera poco habitual.

“Se ha convertido en mi compañera inseparable y en un apoyo fundamental en mi día a día”, ha explicado Consuelo. La mujer, consciente de que su salud es delicada tras varias operaciones, decidió que era el momento de organizar su herencia para asegurar que Mulán y otros animales fueran cuidados adecuadamente.

Consuelo ha dejado claro que su decisión no es un acto impulsivo: “No es que esté loca, están ya todos los pasos dados y mi hijo está de acuerdo”. El testamento establece que la “legítima”, la porción de la herencia reservada por ley, será para su hijo, mientras que la parte restante se destinará a Animal Rescue, una protectora de animales con la que colabora activamente. “Quiero seguir ayudando todos los meses como ahora, facilitándoles recursos”, ha añadido.

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De este modo, Consuelo asegura que Mulán reciba atención durante toda su vida y que, en caso de que la perra fallezca antes, el remanente económico se destine a cuidar a otros animales en situación de vulnerabilidad.

El testamento: del hijo a la perra

El motivo principal es evitar imponer una carga a su hijo, cuya vida y trabajo no le permiten dedicar todo el tiempo necesario al cuidado de Mulán. “No le quiero dejar ese cargo. Él lleva una vida que no le permite estar todo el tiempo en casa, ha sido consensuado y él es un amante de los animales también”, ha señalado Consuelo.

Esta postura ha recibido opiniones divididas. La abogada Teresa Bueyes manifestó no comprender la decisión, mientras que tertulianos como José Manuel Parada y Carmen Lomana la defendieron.

"Mi hijo está de acuerdo". (Freepik)

Una tendencia en crecimiento

El fenómeno de incluir a las mascotas en los testamentos ha crecido tras la ley de bienestar animal, que reconoce a los animales domésticos como miembros de la familia. Olga, otra dueña de perros entrevistada en Espejo Público, resumió la motivación de muchos: “Si cuando yo me muera, mis sobrinos no cuidan de mis perros, no tendrán mi herencia”.

Consuelo, por su parte, ha reafirmado: “Cuando yo me muera, mi dinero y mi casa irán para una protectora. Mi hijo solo tendrá la legítima”. Su notario le confirmó que este tipo de disposiciones legales es cada vez más frecuente, reflejando un cambio social profundo en la manera de percibir a los animales.

Entrevista a David Jiménez, abogado especializado en herencias.

Garantizar el bienestar animal como prioridad

Para Consuelo, la prioridad sigue siendo clara: “Garantizar el bienestar de Mulán es mi prioridad”. Su decisión pone de relieve la creciente importancia de los vínculos afectivos con las mascotas y cómo algunos propietarios buscan planificar su protección de manera consciente y legal, transformando normas y actitudes en la sociedad española.

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