La sanidad vasca revisa 170.000 vacunas administradas en 2025 para descartar que estuviesen caducadas

La revisión excluye las vacunas de la covid y la gripe y busca detectar nuevas incidencias tras los casos ya confirmados

Un profesional de la salud administra una vacuna en el brazo de una persona (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Servicio Vasco de Salud, Osakidetza, ha iniciado la revisión de cerca de 170.000 vacunas administradas a lo largo de 2025 con el objetivo de descartar nuevas incidencias relacionadas con la caducidad de los preparados. En este recuento se incluyen todas las vacunas puestas durante el pasado año, con la excepción de las correspondientes a la covid-19 y la gripe, que han quedado fuera del análisis al existir, según el Departamento vasco de Salud, la certeza de que no estaban caducadas. En concreto, se trata de 601.600 dosis de covid y 301.356 de gripe.

Fuentes del departamento han confirmado a EFE estas cifras y han explicado que la revisión se enmarca en la investigación interna abierta tras detectarse la administración de vacunas caducadas o muy próximas a su fecha límite de validez. El objetivo es determinar si existen más casos que puedan sumarse a los ya identificados en relación con las vacunas hexavalente, triple vírica y tetravalente, y depurar con precisión el alcance real del problema.

La decisión de revisar de forma sistemática decenas de miles de dosis da cuenta del esfuerzo desplegado por Osakidetza para aclarar una situación que, desde que salió a la luz, ha obligado a corregir en varias ocasiones los datos iniciales y ha generado un intenso debate sanitario, político e institucional en Euskadi.

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De las primeras cifras a los casos confirmados

Cuando se informó por primera vez de la incidencia, Osakidetza señaló que 253 personas habían recibido vacunas con la fecha de caducidad vencida. Posteriormente, ese número se redujo a 103 tras la recepción de un informe de la Agencia Española del Medicamento, que introdujo un matiz clave: aunque en el etiquetado del lote figuraba como fecha de caducidad el 31 de octubre, la validez efectiva del preparado se extendía durante un mes más, hasta finales de noviembre.

A partir de ese criterio técnico, el Departamento de Salud concluyó que todas las personas vacunadas con ese lote durante el mes de noviembre no necesitaban volver a recibir la dosis, al considerarse plenamente válida. Esta reinterpretación permitió acotar de forma significativa el grupo de afectados potenciales.

La investigación interna siguió avanzando y aportó nuevas precisiones. Osakidetza detectó que algunos de los 103 casos que seguían bajo sospecha no correspondían en realidad a la administración de vacunas caducadas. Se trataba, según las explicaciones ofrecidas, de personas que habían recibido segundas dosis o dosis de refuerzo correctas, pero cuyos historiales médicos reflejaban erróneamente la fecha de caducidad de la primera dosis por un fallo en el registro informático.

Una pediatra vacunando a un bebé (Europa Press)

Una vez descartados también estos supuestos, el número de pacientes que efectivamente recibieron una vacuna caducada se ha reducido a alrededor de 30. Todos ellos se encuentran ya en proceso de revacunación, de acuerdo con las indicaciones de las autoridades sanitarias.

Más tipos de vacunas y concentración territorial

El análisis de los registros permitió además descubrir que la incidencia no se limitó a la vacuna hexavalente. Osakidetza constató la administración de dosis caducadas de otros dos tipos de vacunas: la triple vírica y la tetravalente. En este caso, el grupo de personas potencialmente afectadas asciende a 78, aunque el Departamento de Salud subraya que se trata de una cifra provisional, sujeta a la verificación individual de los historiales clínicos.

El Servicio Vasco de Salud ha iniciado el contacto con todas estas personas para contrastar la información disponible, comprobar los registros y proceder a la revacunación en aquellos casos en los que sea necesario. El proceso implica revisar los lotes utilizados, las fechas de administración y la correspondencia entre los datos registrados y la práctica asistencial real.

En declaraciones a ETB recogidas por EFE, el consejero vasco de Salud, Alberto Martínez, ha señalado que de la investigación se desprende que la mayoría de los casos se concentran en dos organizaciones sanitarias integradas (OSI), una de ellas la correspondiente a la zona de San Sebastián. Martínez no ha precisado el nombre de la segunda demarcación afectada, aunque ha indicado que el análisis territorial continúa.

Responsabilidades y explicación pública

Preguntado por las responsabilidades derivadas de la administración de vacunas caducadas, el consejero ha afirmado que, si se determina que el origen del problema responde a “un fallo de una persona que no ha hecho su trabajo como debería hacerlo”, esa persona “tendrá que asumir su responsabilidad”. Al mismo tiempo, ha subrayado su propia responsabilidad como máximo responsable político del área de Salud y ha recalcado que su obligación es “garantizar que estas cuestiones, en la medida de lo posible, no se produzcan”.

El consejero de Salud del Gobierno Vasco, Alberto Martínez, ha reconocido la existencia de un "error" en la administración de vacunas caducadas a 253 personas, la mayoría bebés, y ha explicado que se está estudiando si finalmente se opta por revacunar a estas personas después de que la Agencia Española del Medicamento haya indicado que no es recomendable hacerlo. (Fuente: Irekia)

Martínez ha respondido también a las críticas de la oposición, que ha acusado al Gobierno Vasco de tratar de ocultar la información. El consejero ha negado esa versión y ha defendido que el objetivo del departamento fue que la información “llegase antes a las familias que a los medios”, una secuencia que, según ha sostenido, responde a criterios de prudencia y sensibilidad sanitaria.

En todo caso, el titular de Salud ha insistido en que la respuesta del sistema sanitario fue rápida una vez detectadas las incidencias y ha recordado que, en los casos confirmados, la fecha de caducidad de las dosis se había superado por un margen de tiempo muy reducido. Esa circunstancia, ha subrayado, reduce al mínimo cualquier riesgo para la salud de los pacientes, aunque no exime a Osakidetza de revisar en profundidad sus protocolos de control, registro y trazabilidad para evitar que se repitan situaciones similares en el futuro.

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