El nuevo capricho de Carlos III en el que se ha gastado 160.000 libras y le convierte en coleccionista de lujo

La nueva adquisición del monarca, un Lotus Eletre de altas prestaciones, se suma a una exclusiva colección de vehículos históricos y eléctricos valorada en más de 12 millones de libras

Carlos III en una imagen de archivo. (Reuters)

El rey Carlos III vuelve a demostrar que su pasión por el automóvil va mucho más allá del lujo tradicional. El monarca británico acaba de incorporar a su ya impresionante parque móvil un Lotus Eletre eléctrico, un coche valorado en unas 160.000 libras que refuerza su apuesta por la sostenibilidad sin renunciar a las altas prestaciones. El vehículo ha sido visto por primera vez esta semana en Sandringham, donde el rey y la reina Camila acudieron al servicio religioso dominical a bordo del llamativo SUV eléctrico, pintado en el característico tono Royal Claret.

Este nuevo modelo, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos y con una autonomía cercana a los 450 kilómetros, se suma a una colección privada y oficial que los expertos estiman en más de 12 millones de libras. Una cifra que da buena cuenta de la dimensión y el valor histórico del garaje real, custodiado en las cocheras de Buckingham Palace.

Imagen de archivo de un coche Lotus Eletre SUV. REUTERS/Arnd Wiegmann

La afición de Carlos III por los automóviles comenzó hace casi seis décadas, cuando recibió como regalo por su 21 cumpleaños un Aston Martin DB6 Volante descapotable. Aquel coche azul, hoy valorado en alrededor de dos millones de libras, se ha convertido en una de las joyas más emblemáticas de la colección. Tan singular es que el propio rey lo mandó adaptar en 2008 para funcionar con biocombustible elaborado a partir de residuos de vino y queso, en coherencia con su conocido compromiso medioambiental.

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Años de coleccionismo

Junto a este Aston Martin histórico, el monarca conserva varios Rolls-Royce Phantom, auténticos símbolos de la Casa Real británica. Destaca especialmente el Phantom IV de 1950, valorado en unos 2,5 millones de libras, del que solo existen 18 unidades en todo el mundo. Este vehículo ha formado parte de algunos de los momentos más solemnes de la historia reciente del Reino Unido, desde compromisos oficiales de Isabel II hasta bodas reales y funerales de Estado.

Isabel II conduciendo su en Berkshire. (Ben Cawthra/Sipa USA/Grosby)

La flota incluye también un Phantom V de 1962 y un Phantom VI de 1977, este último utilizado en acontecimientos tan señalados como la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton o el funeral de la reina Isabel II. A ellos se suman las dos limusinas Bentley de Estado, fabricadas expresamente para el Jubileo de Oro de la reina y valoradas en conjunto en 1,4 millones de libras, con sistemas de blindaje y seguridad de última generación.

En el apartado más personal del garaje real figuran otros Aston Martin menos conocidos pero igual de exclusivos, como el V8 Vantage Volante regalado por el emir de Baréin o el V8 Virage Volante, diseñado con detalles a medida, incluido un compartimento especial para guardar los terrones de azúcar de sus caballos de polo.

Quién es quién en la casa real británica: del rey Carlos, el más tardío de la historia, al polémico príncipe Andrés.

En los últimos años, Carlos III ha reforzado su apuesta por los vehículos eléctricos con modelos como el Jaguar I-Pace, el Audi Q8 e-tron o el BMW i7, todos ellos alineados con su discurso ecologista. El nuevo Lotus Eletre no solo amplía esa colección, sino que simboliza la convivencia entre tradición, innovación y sostenibilidad que define el estilo del monarca.

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