El Ingreso Mínimo Vital (IMV) llega ya a 2.441.647 personas, repartidas en 799.553 hogares, según los últimos datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), correspondientes a diciembre de 2025. Hasta ahora, esta prestación se centraba en cubrir a quienes carecían de ingresos suficientes, pero una nueva normativa ha ampliado el acceso a un nuevo colectivo hasta ahora excluido. Ahora, los jóvenes que, tras independizarse, han tenido que regresar al hogar familiar, podrán percibir el IMV. Con esta medida se pretende ofrecerles un respaldo económico que les permita retomar su proceso de emancipación.
Así, el IMV es, en realidad, una “renta garantizada”. Esto significa que la cuantía que se percibe depende de la diferencia entre la renta mínima fijada por ley y los ingresos que cada persona o unidad de convivencia pueda tener. Según Fotocasa, para un beneficiario individual, esta renta garantizada es de 733,60 euros al mes, mientras que en unidades de convivencia se incrementa un 30% por cada miembro adicional.
En la práctica, esto quiere decir que un joven sin ingresos podría recibir hasta 8.803,20 euros anuales, una cantidad que cubre gastos de manutención, y que también puede destinarse al ahorro para una futura fianza del alquiler o para afrontar otros gastos asociados a la independencia económica.
Requisitos para que los jóvenes soliciten el IMV viviendo con sus padres
Históricamente, vivir en casa de los padres suponía una exclusión automática del IMV, ya que se consideraba que todos los integrantes formaban una única unidad de convivencia. Pero la normativa de 2026 rompe esta barrera y permite que los jóvenes puedan acceder a la ayuda aunque residan temporalmente en el hogar familiar.
Para poder solicitarla, los jóvenes deben cumplir ciertos requisitos esenciales:
- Tener más de 23 años.
- No estar casado ni registrado como pareja de hecho.
- Acreditar que no forman parte de la unidad económica de sus padres. Esto implica que deben demostrar que vivieron de forma independiente durante al menos dos años antes de la solicitud. Para los mayores de 30, este periodo se reduce a un año.
- Residencia legal y efectiva en España durante el año previo
- Encontrarse en situación de vulnerabilidad económica, evaluada según los ingresos y el patrimonio del solicitante. En 2026, el límite de patrimonio neto para un beneficiario individual no debe superar los 17.698,80 euros, y la unidad de convivencia debe estar constituida desde hace al menos seis meses.
Cómo tramitar la solicitud y qué documentación presentar
El proceso de solicitud del IMV se gestiona a través del Instituto Nacional de la Seguridad Social, y se puede realizar tanto de manera presencial como online. Los jóvenes con certificado electrónico o Cl@ve pueden tramitar la ayuda desde la Sede Electrónica de la Seguridad Social. Sin embargo, aquellos que no dispongan de estos sistemas pueden utilizar un formulario habilitado por la Seguridad Social o acudir a los Centros de Atención e Información (CAISS).
Entre la documentación necesaria se incluyen:
- El documento de identidad en vigor.
- Certificado de empadronamiento histórico y colectivo.
- Libro de familia o certificados del Registro Civil.
- Declaración de la renta o documentos que acrediten los ingresos actuales.
Tener todos estos documentos preparados facilita el trámite y evita retrasos innecesarios.