Esto es lo que no debes hacer al quitar la nieve del coche: evita multas y problemas de seguridad

Las sanciones pueden sorprender a quienes aplican métodos habituales para eliminar el hielo del vehículo

Un hombre quita la nieve de su coche durante una fuerte nevada en Madrid, España, el 9 de enero de 2021. REUTERS/Susana Vera

En los meses de invierno, quienes dejan el coche aparcado en la calle se encuentran habitualmente con el parabrisas cubierto de hielo, una situación que obliga a emplear diversas técnicas de limpieza antes de ponerse en marcha.

Ante este escenario, cada conductor suele recurrir a métodos distintos para despejar el parabrisas y garantizar la seguridad. Sin embargo, muchas personas desconocen que existen dos prácticas comunes durante la retirada del hielo que pueden derivar en sanciones económicas.

Aunque estas acciones resultan habituales y pueden parecer inofensivas, la normativa vigente contempla multas para quienes no respetan determinadas reglas al limpiar el parabrisas. Por este motivo, resulta fundamental conocer las restricciones legales y actuar con precaución para evitar posibles sanciones.

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Sanciones y recomendaciones

Dejar el motor encendido mientras se retira el hielo del parabrisas es una actitud habitual, pero las autoridades han recordado que esta acción puede ser motivo de multa. El artículo 10 de la Ley de Tráfico obliga al usuario de la vía a comportarse “de forma que no entorpezca indebidamente la circulación, ni cause peligro, perjuicios o molestias innecesarias a las personas o daños a los bienes o al medioambiente”.

En base a ese precepto, permanecer parado con el motor en marcha más de dos minutos puede conllevar una sanción de 100 euros, siendo el agente de la autoridad quien determina si realmente se ha superado ese lapso.

Parabrisas congelado. (Adobe Stock)

Es importante recordar que existen alternativas seguras y aceptadas para eliminar el hielo del parabrisas sin infringir la normativa. El uso de rascadores específicos o la aplicación de productos descongelantes homologados constituyen métodos recomendados por los expertos. Además, resulta fundamental evitar el uso de agua caliente, ya que el cambio brusco de temperatura puede provocar la rotura del cristal.

Algunas recomendaciones incluyen cubrir el parabrisas con fundas protectoras durante la noche o elevar los limpiaparabrisas para impedir que queden adheridos. Adoptar estas medidas no solo previene sanciones, sino que contribuye a mantener la seguridad al volante. Ahora bien, la normativa no solo se fija en el funcionamiento del motor, sino también en la visibilidad del conductor.

Visibilidad reducida

El 90% de la información para la conducción llega a través de la vista, por lo que cualquier obstáculo, incluido el hielo en el parabrisas o en otras partes acristaladas del vehículo, merma la capacidad de percibir correctamente el entorno. Además, existen sistemas de asistencia al conductor (ADAS) y cámaras, situados habitualmente en el parabrisas, cuyo funcionamiento también queda afectado si hay hielo en su zona de captación.

En este sentido, el artículo 19.1 del Reglamento General de Circulación especifica que “la superficie acristalada del vehículo deberá permitir, en todo caso, la visibilidad diáfana del conductor sobre toda la vía por la que circule sin interferencias”. Por ello, se debe retirar el hielo de toda la luna delantera, no únicamente de la zona correspondiente al asiento del conductor, y también del cristal trasero.

Consejos imprescindibles para conducir de forma segura con nieve o hielo.

No limpiar adecuadamente todos los cristales puede traducirse igualmente en sanción. En el caso de que un agente considere que la visibilidad no es suficiente, se puede imponer una multa de 80 euros. Si el agente determina además que la situación supone un peligro grave para la seguridad vial, el importe asciende a 200 euros al tratarse de una infracción grave.

Finalmente, el artículo 84 de la Ley de Seguridad Vial prevé la posibilidad de que el vehículo quede inmovilizado por la autoridad si presenta “deficiencias que constituyan un riesgo especialmente grave para la seguridad vial”, como ocurre cuando las superficies acristaladas están completamente cubiertas de hielo.

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